En Los Ángeles, nunca antes se había visto a un Luis Miguel tan feliz y radiante, pero a la vez
tan avergonzado consigo mismo, como sucedió la noche del viernes.
En el primer concierto en la ciudad, como parte de su gira Cómplices World Tour 2008, el cantante
se dio una leve cachetada al olvidar la letra de su tema Te necesito en el teatro Nokia.
Con una sonrisa pícara incontenible, y reconociendo el visible error, el cantante decidió improvisar
frente a un público de alrededor de siete mil personas.
Sin embargo, al parecer sus seguidores —sobre todo las mujeres con ropa sexy que lo saludaban
desde sus asientos, como si adicionarán para tomar el puesto de Aracely Arámbula, la madre del
hijo del cantante— no prestaron mucha atención al incidente y decidieron disfrutar el resto
del show a lo máximo, sobre todo después de haber pagado entre 60 y 180 dólares.
El concierto inició a las 8:20 p.m. con un popurrí de canciones que incluyeron No sé tú y La
incondicional, pero sin la presencia de "El Sol", como también se conoce al intérprete.
Segundos después apareció el cantante en el centro del escenario con un elegante traje negro,
camisa blanca y corbata de bolas en blanco y negro, provocando los gritos y aplausos del público,
que se puso de pie mientras el artista los saludaba con una amplia sonrisa que conservó durante
todo el concierto. Su cabello lució esponjado, lo que mostró que el boricua naturalizado
mexicano utilizó la secadora para lucir impecable.
Tu imaginación fue el tema que escogió el baladista para la apertura de su presentación,
en la que los múltiples gestos y sus conocidos movimientos tiesos de cabeza y cuerpo, que
incluyeron vueltas rápidas, reinaron toda la noche.
Con un ritmo más vibrante de lo acostumbrado, deleitó con Suave, mostrando su indiscutible
talento vocal mientras sujetaba un micrófono de cable, algo poco usual en los artistas modernos.
Mostrando sudor en todo su rostro, ya marcado con varias arrugas debido a las muecas que
hace, siguió con la canción romántica Tú y yo.
"Very nice. Buenas noches, good evening; qué maravilla estar aquí; muchas gracias por venir",
dijo el cantante de 38 años al dar la bienvenida a sus fanáticos.
"¿Hay muchas incondicionales esta noche? ¿Algún otro cómplice? Gracias por darme la oportunidad
de hacer lo que más me gusta que es cantar", agregó haciendo referencia a algunos títulos de
sus canciones.
Curiosamente, siguió hablando en inglés aun después de despertar fuertes gritos al preguntar
por sus compatriotas mexicanos, y reconocer que la gran mayoría, si no todos los presentes,
eran de habla hispana. También, como raramente se le ve, anunció emocionado que cantaría
unas baladas, boleros y con mariachi.
"Vamos a bailar un poquito", dijo al poner la muestra con sus reconocidos movimientos tiesos
al ritmo de Si te vas, mientras que los presentes le empezaron a entregar flores.
Después fue el turno de Hasta que me olvides, No me platiques más, No sé tú y El día que me
quieras. Asimismo, mostró en numerosas ocasiones que él dirigía a sus músicos de acuerdo
con sus necesidades al señalar con sus manos los tonos y la fuerza que deseaba que ellos tocaran.
Durante Inolvidable puso al público de pie y se puso a dar brincos al finalizar para volver
con un rítmico Bésame mucho. Un par de guardaespaldas lo sujetaron para evitar que se cayera
debido a los jalones que le dieron cuando saludó a sus admiradores sentados en la primera fila.
Minutos después pidió al público ponerse de pie y entonó La última noche; incluso su buen
humor era tan bueno que simuló tocar la guitarra.
Con Amor, amor, amor terminó su primer segmento musical para aparecer con un saco blanco,
pañuelo negro y camisa blanca sin corbata. Lo apresurado del cambio de vestuario quizás
influyó en la pérdida de memoria de Te necesito, pero en un esfuerzo por minimizar lo
ocurrido pidió a la gente cantar más fuerte. Sin embargo, cada vez que pedía los coros
de la audiencia decía no escucharlos.
Usando una doble imagen de su persona en las pantallas gigantes del teatro, cantó Amarte
es un placer y algunas de las canciones de su más reciente disco, Cómplices, como Bravo
amor, bravo y Si tú te atreves. Sin embargo, los espectadores permanecieron calmados y
sentados en sus asientos durante este segmento.
Lo que sí causó un gran impacto fue la entrada del mariachi a la tarima para cantar junto
al cantante Si nos dejan, Échame a mí la culpa, Que seas feliz y De qué manera te olvido.
Luis Miguel se despojó del saco para quedarse con su camisa blanca empapada de sudor y sus
pantalones negros.
Los asistentes mostraron su satisfacción con el desempeño de Luis Miguel con la música
mexicana al gritar y aplaudir de una manera ensordecedora.
Con La bikina y El viajero el público llegó a la locura cantando a coro y con fuertes
gritos, acción motivada por el cantante, quien pedía que subieran el volumen al mover
las manos hacia arriba y gritar; "¡Viva México!".
Tras el tercer cambio de ropa llegó con un saco de terciopelo negro y Será que no me amas.
"Gracias; buenas noches, hasta mañana", dijo con una sonrisa de oreja a oreja anunciando
los conciertos del sábado y domingo pasados, para después aventar camisetas a los espectadores.
Las luces se apagaron por unos segundos para un regreso en el que el cantante estaba vestido
totalmente de negro y con la camisa desabotonada hasta casi la altura del ombligo. "Luismi"
prosiguió a aventar un par de pelotas inflables al público que aplaudía.
No obstante, después de dos horas de concierto, los gritos de "otra, otra" y las luces de
los celulares de los fanáticos no lograron que "El Sol" regresara para iluminar la oscuridad
del recinto, lo que provocó los abucheos de sus admiradores.