LAREDO, TX.- Seductor. Divino. Brillante… no había mejor calificativo para definir una noche de
música con Luis Miguel en la Arena de Laredo. Pasaron tres años para que el cantante mexicano
retornara a esta plaza, pero lo hizo de la mejor manera, ofreciendo una hora con 40 minutos de
sus mejores éxitos dentro de la gira "Cómplices" por la Unión Americana.
Con un recinto lleno, el creador del vino Único conquistó a sus chicas, ya fueran adolescentes,
maduritas y muy maduritas. Había mexicanas y americanas, pero sin duda a todas enamoró.
Unas viajaron desde Monterrey como Mary Loly Flores, Alexis Puente y Tenchis Gutiérrez, otras
desde Coahuila, como Alejandría Valdés… se ve porque sólo él tiene esa gran virtud de mover a
sus seguidores.
La anoche se auguraba candente y el griterío se escuchó desde que aparecieron los primeros
músicos en el escenario; las gargantas se calentaron con el intro de un popurrí de éxitos
del "Sol".
Pero no fue hasta que él apareció sobre la plataforma para que la gente se levantara de sus
asientos y enloqueciera con un "¡Aaah!" al ver sonriente a su ídolo, entallado en un elegante
traje negro con camisa blanca y corbata oscura con motas blancas, los ánimos se encendieron.
Sí, se mostró más que sexy, más galán y maduro. Muchas olvidaron que llevaban pareja para
gritar de nervios, para gritar de emoción, para gritar de adoración.
Ahí sobre el escenario es arrogante, maduro y hasta encantador.
Luego de tres temas, entre ellos "Suave", el cantante saludó a su público. "Muy buenas noches.
¿Cómo están? Gracias por acompañarme . Un saludo cariñoso, gracias, gracias, gracias a toda la
gente a mi derecha, (y el griterío se oyó)… y a toda la gente de mi izquierda (y la misma
respuesta se oyó).
"Es una maravilla poder estar aquí", saludó el ídolo que inició su carrera hace 27 años. Luego
realizó un corto saludo en inglés, para continuar sin parar un show como él sabe darlo, con más
de 10 personas sobre escena, tres pantallas que proyectaron su imagen, y una serie de guardias
de seguridad que lo protegieron de unas fanáticas aguerridas que pretendieron saludarlo.
"Vamos a cantar baladas, pop y algo de mariachi. Vamos a calentar el ambiente. ¡Arriba conmigo!",
invitó a su público que ya lo acompañaba con las palmas para comenzar así con un repertorio de
sus más grandes éxitos.
"Hasta que me olvides" encendió el ambiente y los primeros ramos de rosas rojas comenzaron a
llegar al escenario, sin dejar de sonreírles a las fans de las primeras líneas.
Ya había hecho click con su público y sólo era el inicio. Lo mejor estaba por venir.
"No me platiques más" sirvió para acompañar en los coros al mexicano, pero fue con "No se tú"
que ya se había aflojado por completo la corbata, sin perder el estilo.
"El día que me quieras" puso el toque romántico y si ya las había enamorado, y literalmente las
"mató" con los primeros acordes de "… En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse.
Imborrables momentos que siempre guarda el corazón…", así corearon "Inolvidable".
Ya le llovían más ramos de rosas, a estas alturas del show había recibido cuatro ramos.
Y con galante pose comenzó a cantar "Bésame mucho", "La última noche" y "Amor, amor, amor".
Bastaba que moviera la cadera o los hombros para que sus fans gritaran. Es único en el escenario.
Y aunque no dejó de presentar los temas de su último disco, Cómplices, que no fueron tan coreados;
lo mejor estaba por venir.
Fue la parte de mariachi que emocionó. La mejor sin duda o el preámbulo para un gran cierre.
La guitarra y las trompetas se escucharon para que el "Sol" destellara como todo un mexicano, un
popurrí de temas como "Si nos dejan", "Que sea feliz", "El amor a distancia", "De que manera te
olvido", "La Biquina" y cerró con "México".
Ya lucía placentero de la respuesta de su público, y como no, si se habían rendido a sus pies,
ahí de pie, lo estaban ovacionando. Aún faltaba por oír "Qué nivel de mujer", pero fue con "No
culpes a la noche" con la que más de una generación se identificó y la bailó.
Ahí sobre el escenario comenzó a brincar, a agitar los brazos y corear con el público. Mandó
besos al aire, giró y se despidió.
Sí, parecía increíble que un hombre seduzca a las laredenses y lo hizo. Es único. Es Luis Miguel
y está mejor que nunca. ¡Brilló!.
Obsequios de fans: Ramos de rosas blancas, rojas y amarillas. z Él regaló: 3 playeras, dos
pelotas negras y 6 rosas blancas z Frases de él: "¡Qué viva México!" , "¿Cómo dice?" ,"¿Cómo
está Laredo?" z Las más coreadas: "Suave", "Hasta que me olvides", "Bésame mucho","Si tú te
atreves" , "Si nos dejan", "La Biquina" , "Qué nivel de mujer" ,"No culpes a la noche" y "Te necesito".