
El legendario vocalista mexicano Luis Miguel, puertorriqueño de nacimiento, se despojó
el sábado de su imagen de divo intocable y se gozó de principio a fin el impecable concierto
que ofreció en el Coliseo de Puerto Rico, en Hato Rey.
Miles de seguidores que abarrotaron el inmueble vibraron al ritmo del llamado “Sol de México”,
quien fue todo sonrisas y en varias ocasiones saludó con la mano a los fanáticos ubicados en
las primeras filas, aunque interrumpido por dos imprudentes guardaespaldas.
Su voz inquebrantable se escuchó impecable, junto a una potente banda que ofreció un sonido
insuperable. El repertorio de casi 30 piezas, que ejecutó sin mayores pausas, estuvo constituido
por temas recientes del álbum “Cómplices”, al igual que famosos éxitos que unieron al público
en una sola voz.
Llamativos paneles de luces y una pantalla gigante en el centro del escenario, junto con una
atractiva iluminación, complementaron la función de 90 minutos en la que el artista se dirigió
a la audiencia sólo para ofrecer su discurso de bienvenida.
A las 9:00 de la noche, las luces se apagaron y “Luismi” apareció desde la oscuridad ataviado
en etiqueta negra en el segundo nivel del proscenio, provocando la euforia colectiva. Arrancó
su oferta con “Tu imaginación”, “Suave” y “Tú y yo”.
“Muchísimas gracias y muy buenas noches. Es un placer y un privilegio estar esta noche con todos
ustedes. Gracias, gracias, gracias. Gracias por asistir y compartir tantos años de música
conmigo. Voy a cantarles un poco de todo, boleros, baladas, pop y muchas canciones que llevo
años sin cantar. Será un recorrido de los últimos 28 años”, fueron las palabras con las que
el mítico vocalista saludó a sus seguidores.
“Estoy agradecido con todos los incondicionales y alguno que otro cómplice”, dijo para sellar
su único discurso durante la noche, haciendo evidente referencia a su éxito “La incondicional”
y al título de su actual gira de conciertos, “Cómplices”.
Y aunque estaba allí para cantar, el sensual y experimentado showman guardó silencio en algunas
ocasiones para permitir que sus fanáticos cantaran a coro melodías como “Hasta que me olvides”
y “No sé tú”.
Uno de los momentos más emocionantes de la velada ocurrió cuando el intérprete ejecutó un popurrí
con famosos boleros, como “El día que me quieras”, “Inolvidable”, “Bésame mucho”, “La última noche”
y “Amor, amor, amor”.
Tras un interludio musical, el cantante reapareció en escena, esta vez con una chaqueta blanca,
para iniciar la segunda parte del recital, que incluyó éxitos como “Pensar en ti”, “Te necesito”,
“Amarte es un placer”, “O tú o ninguna”, “Quiero”, “Bravo amor bravo”, “Estrenando amor” y “Si tú
te atreves”.
Pero el ambiente se calentó cuando el recital llegaba a su fin a través de un popurrí de temas
antiguos que el público cantó con pasión, como “Si no supiste amar”, “La chica del bikini azul”
y “Cuando calienta el sol”.
Tras la interpretación de “Qué nivel de mujer”, Luis Miguel puso final al concierto con el
emblemático éxito “Será que no me amas”, momento en el que la emocionada audiencia se puso
de pie para bailar y cantar el famoso coro: “No culpes a la noche, no culpes a la playa, no
culpes a la lluvia, será que no me amas”.
Rápidamente, el divo se marchó del escenario y no regresó para ofrecer la solicitada ñapa,
dejando a las miles de personas presentes con ganas de más.