Si alguien sabe de complicidad ese es Luis Miguel, porque anoche, en el primer concierto de
su Cómplices Tour en el Auditorio Nacional, el intérprete logró que los cerca de 10 mil
asistentes cantaran de la mano con él y hasta le perdonaran las fallas de sonido.
En tono de humildad, el cantante supo reconocer que su éxito se debe a esta complicidad de sus
seguidores, a quienes agradeció el haberlo acompañado a lo largo de su carrera.
"Quiero felicitarlos porque juntos llevamos 155 conciertos en el Auditorio Nacional, y ese es
mérito suyo. Han sido un millón y medio de personas y me siento profundamente agradecido,
porque, a pesar de la crisis global, a ustedes no les hace nada. Por eso México es mágico,
es tan especial, y todos ustedes se merecen un aplauso", señaló.
La primera señal de complicidad entre cantante y público vendría con la sexta canción de la
noche, "No Me Platiques Más", cuando el micrófono que llevaba de repente dejó de sonar; con
una mirada Luis Miguel pidió a sus asistentes arreglar la falla, y de inmediato recibió otro.
Pero el problema seguiría, porque apenas terminó aquella canción intentó acompañar a sus
músicos con "No Sé Tú", pero el nuevo micrófono tampoco le respondió.
Sin inmutarse, Luis Miguel se acercó a la gente desde el escenario y, con sus manos, la
invitó a seguir cantando, mientras sus asistentes le pasaban, por fin, un aparato sin fallas.
"Es la primera noche", justificó el, a pesar de todo, siempre risueño intérprete.
Después de este hecho, Luis Miguel se acercó al borde de su escenario y saludó de mano a cada
una de las personas en la primera fila, mientras dos guardaespaldas lo vigilaban a un metro
de distancia para evitar que alguien lo jalara.
"Inolvidable", "Bésame Mucho" y "Pensar en Ti" completaron la primera decena de canciones con
un público que coreó cada una de las propuestas del "Sol".
Otro detalle romántico apareció con "Si Tú Te Atreves", pues el cantante empuñó un ramo de
rosas blancas y regaló una por una a varias fans de las primeras filas.
Tras la primera media hora, el cantante salió del escenario para cambiarse de ropa y regresar
a escena, ahora con saco y camisa blancos. Más sobrio que otras ocasiones, Luis Miguel apenas
regaló a sus fans un rasgo de sensualidad al aflojarse su negra corbata.
'Luismi' estuvo acompañado de diez músicos y dos coristas, en un escenario con tres pantallas
y vistosos juegos de luces. Incluyó temas con mariachi, lanzó playeras de su gira e incluso
besó a una niña de 10 años que, en hombros de su papá, se aproximó al escenario.