Luismi con la gira Complices 2008 en Uruguay

Captamos a Luis Miguel llegando a Uruguay
Susana Giménez viajó a Punta del Este para ver el recital de Luis Miguel
Luis Miguel cerró la gira “Cómplices Tour” en Punta del Este

Luis Miguel llegando a Uruguay

IGNACIO QUARTINO / elpais.com.uy
12/05/2008

Siete estadios de fútbol llenos en una semana fueron el saldo del reencuentro de Luis Miguel con su público argentino, que esperó tres años para dejarse cautivar por una de las mejores voces románticas que le ha dado Latinoamérica al mundo.

Con un show de una hora y media, conformado por un repertorio de temas que abarca sus primeros éxitos de adolescente pasando por sus interpretaciones únicas de los discos de boleros de los 90 hasta llegar al padre de familia que es hoy (en breve será papá por segunda vez), Luis Miguel logró conformar a sus fans que causaron un verdadero fenómeno de recaudación: durante cuatro noches abarrotaron Vélez Sarsfield (35 mil personas) y tres estadios de las principales ciudades del interior argentino (Mendoza, Córdoba y Rosario).

Antes de recalar mañana viernes en el hotel Conrad de Punta del Este, para brindar un show exclusivo a 1000 clientes VIP, el intérprete cantó las canciones que componen "Cómplices" (así se llama el tour) para el público argentino. Por lo mostrado sobre el escenario montado en Vélez, Luis Miguel dejó claro que se mantiene fiel a su rutina de show de giras anteriores. Esto es, cantar de todo un poco y en poco tiempo.

Seguramente alguna que otra fan se retiró de Vélez con ganas de escuchar al menos un bis de "Luismi" (como gritaban las cuatro generaciones de mujeres), que no regresó al escenario después de su despedida a puro hit de la década del 80, con un popurrí que incluyó Noche, playa, lluvia, La chica del bikini azul, Ahora te puedes marchar y Cuando calienta el sol.

El inicio del show, en cambio, fue menos efusivo. Con elegante traje y corbata negra, Luis Miguel saltó al escenario media hora más tarde de lo esperado. Después de entonar Tu imaginación, de su último trabajo de estudio, se sucedieron los éxitos del portorriqueño que no tardó ni tres temas para desprenderse el primer botón de su camisa para combatir el calor de Buenos Aires, sobre todo durante los primeros shows.

El primer recital en particular, pese al interminable griterío de las fanáticas e innumerables demostraciones de cariño, al cantante se le hizo cuesta arriba debido a que la sensación térmica rondaba los 35 grados (y era de noche) y a los recurrentes problemas en el sonido que se fueron ajustando en el correr de los shows que continuaron su seguidilla de presentaciones.

De todos modos, cualquier imperfección o desajuste ajena a la voz de Luis Miguel, éste lo suplía con oficio y carisma, consciente que, con un simple movimiento de brazos, es capaz de generar la locura de las fans y esto disimula cualquier falla técnica.

Pese a tener escaso diálogo con el público, "Luismi" agradeció la masiva presencia del público. En particular, "a las incondicionales" (como uno de sus temas más apasionados) y "también a los cómplices" (como el título de su disco) un claro guiño hacia novios y maridos, no muy interesados con lo que hacía el portorriqueño durante el show.

LOS OCHENTA. Después, sonó Suave y a este hit de los noventa le sucedieron los éxitos de Bolero I, en el que el cantante cedió su micrófono al público para que cantara No se tú (clásico de Armando Manzanero) de principio a fin, mientras acompañaba la melodía del público con una sonrisa.

Una vez que dio por finalizado la sucesión de boleros, el cantante se cambió dos veces. Vestido de "casual day" (para los oficinistas), los temas románticos fueron cediendo para que la última etapa fuera al ritmo de los hits ochentosos. Pese al paso del tiempo, la versión más desfachatada y adolescente de Luis Miguel rinde tanto como hace veinte años. Por eso, una vez que sonó la canción -con coreografía incluida de la tribuna- de Noche, playa, lluvia el cantante se retiró del estadio, ni bien se apagaron las luces del escenario.

Y pese a que el público aguardaba el bis en su lugar, "Luismi" ya estaba rumbo al hotel, intentando pasar en el anonimato.

Viejos caprichos y nuevos cuidados que trae la edad En el camarín de Luis Miguel, para que sea considerado como tal debe haber velas con aroma a vainilla, agua mineral traída de las Islas Fidji, toallas blancas y negras y gaseosas light. Al menos, eso fue lo que exigió el artista a la producción que montó los shows en Vélez, según publicó el diario Perfil.

Más familiero que en visitas anteriores ya que será padre en breve, el cantante portorriqueño evitó en Buenos Aires cualquier tipo de contacto con la movida nocturna y el cuidado de su voz se ha convertido en una obsesión, según confirmaron fuentes vinculadas a la producción.