
LAS VEGAS, Estados Unidos.- En el primero de sus cuatro conciertos en “La Ciudad del Pecado”,
Luis Miguel refrescó la memoria, no solamente la de sus fanáticos a través de sus éxitos, sino
la de sí mismo al recordar que fue hace 23 años cuando cantó en el Caesars Palace por primera vez.
“Ayer (jueves) estaba haciendo memoria, y la primera vez que canté en el Caesars fue cuando yo
tenía 15 años”, dijo “El Sol”, provocando la expresión de “uuuh” en la gente, típica de cuando
ya ha pasado mucho tiempo.
“¿Qué fue eso? ¡No hace tanto!”, respondió Luismi, sonriente, ante la burla de su público.
“Fue en el The Circus Maximus, ahora ya no existe, pero ese lugar era histórico, tengo buenos
recuerdos de esa época”, comentó el intérprete refiriéndose al centro de espectáculos que
precedió al Coliseo y en el cual se presentaron grandes estrellas a lo largo de casi tres décadas.
Con ese buen ánimo y conexión con su audiencia fue como transcurrió el concierto, de dos
horas, en el que interpretó cerca de 31 canciones, muchas de ellas incluidas en dos popurrís,
uno de romances y otro de temas con mariachi.
De hecho, trascendió que el mariachi no forma parte de su Cómplices Tour, sin embargo, el
intérprete de "La Incondicional" decidió agregarlo a sus presentaciones en Las Vegas con
motivo de las fiestas patrias.
Respaldado con una producción impresionante, en la cual abundaron pantallas que adornaron
cada tema con imágenes abstractas, Luis Miguel recorrió la mayor parte de su historia musical,
aunque no fue de manera lineal.
Comenzó con algunos éxitos de 20 Años, como "Suave", para seguir con un popurrí de Romances,
entre los que destacaron "No Sé Tú", "El Día que me Quieras" e "Inolvidable"; luego pasó a las
recientes de su disco Cómplices, continuó con un popurrí de mariachi, donde incluyó "La Bikina",
"Mucho Corazón" y "De qué Manera te Olvido", entre otras, para terminar con clásicas como "Es Mejor".
Aunque su público coreó la mayor parte de sus temas, fue cuando llegó el mariachi y la bandera
mexicana apareció en la pantalla gigante que cubría toda la parte trasera del escenario, que
se desbordó la locura, los presentes se pusieron de pie y cantaron a gritos cada uno de los
temas siguientes.
Así continuó el fervor, hasta que se completaron dos horas exactas y el artista dio por terminada
la velada; aunque el público aplaudió, el artista no volvió a salir.