No existe en el mundo de la música latina un artista más enigmático que Luis Miguel. Su vida
es para la prensa un bocado apetecido, pero él siempre se ha mantenido al margen de ese acoso
mediático al que es sometido a diario. Por eso no concede entrevistas, y cuando lo hace, un
equipo de comunicación pone todas las trabas del mundo para que no se le pregunte sobre su
entorno personal.
De él se dice que es un ser solitario que, a pesar de la fama y el dinero, no ha logrado nunca
tener la felicidad completa, y todo porque en su vida personal se han atravesado episodios
dolorosos como la desaparición de su madre (hoy día aún no se sabe si está viva o muerta).
A ese sufrimiento eterno que lo persigue a cada instante, se suma la muerte de su padre,
Luisito Rey, el hombre que lo llevó a lo más alto, y que a la vez le construyó una jaula
de cristal para hacerlo inaccesible e impenetrable.
‘CÓMPLICES’
Con ocasión del lanzamiento de Cómplices, el nuevo disco de Luis Miguel, se llevó a cabo el
pasado viernes 4 de mayo una rueda de prensa en el Hotel Palace de Madrid. Ese día la sala
estaba atiborrada, como nunca, con un centenar de comunicadoras que al verlo dieron al traste
con su profesión y se convirtieron en unas fans furibundas que no dejaron de gritarle lo guapo
que era. Luciendo impecablemente una chaqueta con corbata, ‘El Sol’ se posicionó para recibir,
como siempre, un bombardeo de preguntas acerca de su vida personal. Que si era feliz con su
hijo, que por qué no reconocía a su hija, que si era cierto su separación de Aracely Arámbula,
que si había felicitado a Mariah Carey (una de sus tantas novias) con motivo de su matrimonio.
Todo un mar de interrogantes que el artista supo capear con educación, pero que en algunos
instantes lo llevaron a la exasperación.
“Hay muchísimos programas de espectáculos y farándula que están haciendo mucho daño a las
familias y a los artistas. No entiendo cuál es el afán de querer hacer daño, de ofender,
de insultar’’, declaró el cantante, quien agregó: “Especulan demasiado, crean demasiadas
historias que no son ciertas’’.
El ídolo mexicano, quien recientemente ha acaparado la atención de la prensa rosa por el
supuesto rompimiento con la madre de su hijo, la actriz y cantante mexicana Aracely Arámbula,
dijo no sentirse dañado por lo que escriben sobre él.
“Quisiera tener la libertad de poder hablar de cosas importantes, cosas más personales, que
valgan la pena, pero me asusta un poco desproteger a mis seres queridos. Desgraciadamente,
en muchos casos, el periodismo de investigación se ha convertido en el periodismo de la
suposición: una falta de seriedad y de escrúpulos que es intolerable”, criticó Luis Miguel.
Sobre si mantiene su codiciada soltería, Luis Miguel indicó que eso corresponde a su vida
privada. Sin embargo dejó entrever que aún está en busca de su media naranja, ya que para
él el amor eterno es algo que “está por verse”.
Acerca de su nuevo disco, del que también fue productor, destacó que interpreta temas muy
profundos, como Ay, cariño, relacionado con el nacimiento de Miguel, su hijo. “Este disco
me ha dado más energía y fuerza que la que tenía hace cinco años. Y las historias son
adecuadas a mi edad. Estoy en un momento de madurez; eso se percibe en la interpretación
(de los 12 temas del disco)”.
Mostrándose de buen ánimo (estuvo simpático, bromeó y se mantuvo sonriente), aprovechó para
reiterar que había un aspecto del amor que no conocía: el amor de padre, lo que ha producido
en él un gran impacto a nivel personal y profesional. “Con mi hijo encontré el verdadero
amor”, señaló.
CAMBIA DE GÉNEROS
Cómplices cambia el registro de anteriores trabajos discográficos del cantante, que ha
transitado del pop a los boleros: una línea que parece intencionada, pues, según Luis
Miguel, “lo bonito es variar los géneros, y así hacer los conciertos más divertidos”.
El CD ha tenido un gran éxito de ventas en sus primeros días de lanzamiento en México y
también en España, según su discográfica.
Sin embargo, Luis Miguel advirtió que “la industria musical está en un momento muy difícil
a causa de la piratería y las descargas ilegales. Yo pienso seguir cantando muchos años,
aunque cada vez es más difícil tener éxito. Y más difícil aún es mantenerse. La música es
cultura, y tenemos que protegerla cueste lo que cueste”.