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Luis Miguel, una voz por la que no pasan los años

www.elmundo.es
07/06/2018

El mexicano hizo un recorrido por sus treinta y seis años de éxitos en la música

El cantante ofreció dos horas y media de concierto en el Estadio de la Cartuja

Impecable, sonriente, relajado y contento. Así se mostraba Luis Miguel cuando apareció sobre el escenario del Estadio de la Cartuja, en Sevilla, para comenzar el tercero de los conciertos que ofrecerá en España -tras los dos de Madrid- dentro de su gira ¡México por siempre! En ese momento ya no importaron los cuarenta y cinco minutos de retraso sobre la hora prevista, porque, sin tan siquiera abrir la boca, el público le regaló una calurosa ovación.

Era el comienzo de un concierto de dos horas y media con el que el mexicano quiso hacer un repaso por sus treinta y seis años de carrera musical, durante la que siempre ha sabido mantenerse en lo más alto. Casi inaccesible en las distancias cortas, quizás por su fama infinita, pero también una actitud fundamental para conservar ese halo de dioses que rodea a las estrellas.

Dos horas y media que agradeció el público; sus seguidores recordaban anteriores visitas, en las que, a pesar de unos precios no aptos en general para cualquier bolsillo, en noventa minutos daba por finiquitada su actuación.

Pero la cosa parece haber cambiado. Y él también. A Luis Miguel se le vio diferente, como liberado; ya no daba constantes instrucciones a la banda, ni se quejaba en todo momento manipulando la petaca o el pinganillo. No. Estaba a gusto, fue cómplice y casi cercano. Tanto como para acercarse a las primeras filas, dar la mano y coger ramos de rosas blancas y flores rojas, eso sí, sujeto por uno de sus guardaespaldas, para evitar posibles sustos.

El mexicano se presentó envuelto en fogonazos de luz y colorido años 60, 70 y 80, con traje negro impoluto que se veía reflejado prácticamente durante todo el concierto en la gran pantalla central del fondo del escenario. Destacó la ausencia de pantallas laterales, algo que no fue del agrado de parte del público situado en las zonas de los extremos, en donde la visibilidad no fue adecuada.

En cuanto al sonido, al menos desde la grada sonó cambiante. A veces se oía bien la voz, pero a veces no tanto. No obstante, hay quien comentaba que desde la pista se oyó perfectamente.

Como perfecta fue la voz de Luis Miguel. No falló sobre todo en las notas altas, que domina sin vacilaciones, y que demostró en el mano a mano que hizo cantando a dúo con el saxofón. O cuando desaparecieron la banda y las tres chicas de los coros para cantar él sólo, con suavidad, recreándose y acompañado por el piano, 'La mentira' y 'Contigo en la distancia'.

Porque en su repertorio no podían faltar los boleros, ésos a los que dedicó varios discos en los años 90 y con los que cosechó un sinfín de éxitos. 'La barca' o 'El reloj' sonaron a su estilo, ése con los que quizás estos temas pierdan la intimidad que le otorgaban Los Panchos pero que con Luis Miguel se convierten en grandes baladas.

Pero volviendo al principio, fue 'Si te vas' el tema elegido para comenzar el concierto, seguido de 'Tú sólo tú' y 'Amor, amor, amor', tres títulos para hacer bailar y cantar a su público, que se desgañitó durante gran parte del espectáculo.

Esos treinta y seis años de carrera se vieron bien reflejados en el repertorio, a través de varios mini popurrís que fueron cantados por todos, tanto, que a veces casi no necesitaba cantar el protagonista de la noche.

El mexicano cantó temas de sus primeros años que, a pesar del paso del tiempo, todos recordaban, como 'Oro de ley' y 'Culpable o no', y no faltaron algunos de esos éxitos que nunca pueden faltar en sus conciertos, como 'Por debajo de la mesa' o 'No sé tú'. Justo antes de saludar a Sevilla y agradecerle su presencia.

Y avisó de lo que venía: "A ver si recuerdan estas canciones", dijo, suficiente para que surgiera una ovación antes de sonar la primera nota de esta nueva tanda de recuerdos. 'Amante del amor', 'Más allá', 'Tengo todo excepto a ti' y 'Entrégate', todos ellos, de su álbum '20 años' editado en 1990. Y sí que las recordaban; todos las cantaron con él, y se lo agradecieron con una buena tanda de olés y palmas.

Retrocedió incluso a su infancia y adolescencia con 'No me puedes dejar así' (1983) o 'Palabra de honor' (1984), saltando a su temprana juventud con 'Hasta que me olvides' (1993) y -fue el delirio- 'La incondicional' (1988).

Sonaban igual que entonces; los mismos arreglos y giros con la voz, lo que muchas veces es de agradecer, y en este caso lo fue, porque el público quería oír las canciones tal y como las recordaba.

Su estricta vestimenta comenzaba a cambiar; se desanudó la corbata, se soltó los botones de la chaqueta. Quizás por el calor o quizás, seguramente, por unas acciones y ademanes estudiados y que él sabe que funcionan, al igual que su constante sonrisa y el perfecto dominio de su puesta en escena.

Llegó uno de los momentos destacados de la noche. Un mariachi aparecía sobre el escenario, para interpretar junto al artista varios temas de su último álbum el que da título a esta gira, a los que sumó dos que no podían faltar, 'La Bikina' y 'Si nos dejan', con los que se despidió por unos minutos.

Volvió con una imagen estudiadamente informal, con ajustada camiseta negra -fue cuando dejó ver su estupenda forma física- para el fin de fiesta, también con temas de los años 80 que siguen siendo válidos ahora y con los que el público saltó de sus asientos para bailarlo todo: 'Ahora te puedes marchar', 'La chica del bikini azul' o 'Cuando calienta el sol', que sirvió para una larga despedida de casi quince minutos -otra novedad con respecto a anteriores giras, en las que salía disparado del escenario-, saludando, lanzando flores a sus fans e incluso grandes balones negros.

Fue el punto final de este reencuentro seis años después de su último paso por Sevilla, de la que se despidió "hasta la próxima".

Luis Miguel ofrecerá sus siguientes conciertos en Murcia (7 de julio), Barcelona (día 8), Marbella (Starlite, día 11), Gerona (día 13) y Valencia (día 14), antes de volver a América para actuar en Estados Unidos y México, en donde terminará el próximo 20 de noviembre.

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