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TOUR 2007

Un romance con 25.000 almas
JORGE BALBÁS PEÑA / www.laprovincia.es
04/30/2007

Con letras de amor, un timbre de voz aterciopelado y enérgico y mucho sudor latino conquistó anoche Luis Miguel a las cerca de 25.000 almas congregadas para verle en el estadio de Gran Canaria, en la barrio de Siete Palmas, en la capital grancanaria. Cada persona vivió por unas horas su propio romance: fuera identificándose con una melosa historia de una canción, creyéndose enamorada del ídolo mexicano o en un ´trance´ de devoción a su pareja, escenificada encima del césped.

Una marea de miles de fans mostró desde primera hora de la tarde estar predispuesta para la fiesta, el contagioso grito y el karaoke colectivo. Cuando Luis Miguel apareció en el escenario sobre las 10:20 -el reloj no marcó las horas-, vestido con su impecable traje negro, camisa blanca y corbata, sólo tuvo que susurrar al micrófono y el estadio retumbó. Atrás quedaron años de ver a su mito latino sólo en portadas de discos y imágenes en la tele. Allí estaba, en directo, una de las estrellas de la música más importante de la historia de Latinoamérica para reivindicar como nadie que el amor es universal.

Para delirio de los miles fans, entre los que se encontraba padres de familia, acompañados de sus hijos, y cientos de paisanos mexicanos, el intérprete atacó directo al corazón al comenzar con sus boleros y romances. Acompañado de una banda de músicos americanos, El Sol de México enseñó su lado romántico con Usted es la culpable, La barca, El día que me quieras, Historia de un amor, Nosotros, Por debajo de la mesa o Bésame mucho, entre otros temas. Treinteañeras y adolescentes compitieron al tararear los versos "no se tú", para seguir con un "contigo aprendí", sin olvidar "al apagar la luz", "mujer si puedes tú con Dios hablar" o el "hace falta que te diga que me muero por tener algo contigo".

Muy al contrario del hermetismo mostrado por el intérprete en su estancia en Gran Canaria, en el que ha preferido encerrarse en su suite del hotel a ver los encantos de la isla, durante el concierto buscó una constante complicidad con el público. Fue un profesional. Con maneras sobrias, pero sin frialdad, tuvo guiños, gestos y piropos con el público. Llegó a arrimarse al borde del escenario y saludar con la mano a los fans de la primera fila.

En una segunda parte, puso el toque patrio y se rodeo de un espectacular grupo de mariachis para ofrecer nuevas versiones de las míticas rancheras. Encendió el estadio con la atronadora música. Pareció jugar en casa. Ni la UD.

Para acabar, el cantante, que celebra sus bodas de plata en la música, recurrió a su repertorio más pop. Suave, Amor, amor, amor o Sol, arena y mar son canciones que pertenecen a esta etapa de su carrera de 25 años. Estaba anoche en Gran Canaria cómodo y exultante en el concierto más multitudinario de su gira, integrada por nueve actuaciones, que arrancó en Granada y termina, el 13 de mayo, en Madrid. Una lluvia de confeti y serpentina de colores verde, blanco y rojo dibujaron en el aire la bandera mexicana como colofón.

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