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Luis Miguel demostró su vigencia en Córdoba

Por Gonzalo Toledo / diaadia.com.ar
11/25/2015

Son muchos años de carrera pero Luis Miguel está de nuevo en su mejor forma, aun cuando hace unos pocos días colgó la toalla y se bajó del escenario a los 20 minutos de comenzar un show, en su México que lo vio crecer. Y si colgó a las fans de su tierra madre adoptiva ¿qué podía esperarse uno que hiciera acá? Hay que decirlo: había mal presagio y el clima previo no era el de siempre, con el que se viven las horas antes de verlo en Córdoba. Pero todo eso quedó en especulación, en temor infundado, cuando Luismi saltó al escenario del Orfeo, a las 21.46, tras dos minutos de introducción de sus músicos y de fragmentos de viejos clásicos con su voz.

Y una vez más demostró por qué le dicen el Rey y por qué merece que lo traten como tal.Unos pocos segundos sobran para ver que está muy lejos del resto de los cantantes de habla hispana, que es uno de las únicas estrellas vivientes, en el mundo de hoy.

Saco negro, camisa blanca y corbata; bronceado y sonrisa blanca. Sólo eso le basta para llenar el escenario con su presencia y para que las mujeres se caigan derrumbadas con verlo. Como pocos, Luis Miguel reúne a la chica del barrio, a la jubilada y a las sofisticadas, en una misma noche y en un mismo lugar. Arrancó con las nenas a sus pies, de entrada nomás, porque es un ejemplo vivo de eso que los Babasónicos llaman “la estrella omnisexual” en una de sus canciones.

Arrancó al máximo y así se mantenía al cierre de esta edición cuando se encaminaba a los bises de una noche más de romance con las cordobesas. Qué nivel de mujer fue la elegida para abrir, como lo viene haciendo esta gira internacional y luego mantuvo aunque alterando un poco el orden de los factores, las canciones que viene cantando en su nuevo show.

Las chicas del club de fans, al rojo vivo. Acompañaron cada canción y desparramaron varios suspiros.

Directo a los bifes y sin pretensiones raras, Luismi canta lo que ellas quieren. Así, en el primer segmento de la noche se oyeron Tú sólo tú, Dame tu amor, Sol, arena y mar, Suave (¡para qué les cuento! Se vino abajo el Orfeo), La última noche, Amor, amor, amor, Todo y nada, Sabor a mí, Sin Ti y Tú o ninguna. Después de semejante arranque, la demolición de las damas continuó con Hasta que me olvides, La incondicional y Tengo todo excepto a ti, por mencionar las más estrepitosas. ara la segunda mitad del concierto, que no tuvo pausas, casi, el astro se guardó ases en la manga como Te necesito, La media vuelta, Si nos dejan, La Bikini, Vuelve y Deja Vu, por mencionar algunas.

El Rey está más vivo que nunca y se puede decir que tiene para muchos años más de reinado, aunque por ahí les haga comer el amague a más de una ciudad. Pero, bueno, la Monarquía es así.

Verdaderamente incondicionales

Había algo que no cerraba del todo; a las 20, en las puertas del Orfeo Superdomo. Parecía un miércoles normal, de montonía exagerada y no la previa de un gran show internacional. Nada más que las chicas de rojo, formando una fila, esperando el minuto en que se abrieran las puertas.

Eran las chicas del Fan Club Simplemente Luis Miguel, con su fervor de siempre, y nada más. Era raro no ver el movimiento habitual, el bolonqui que se arma cuando viene Luis Miguel y hasta más de uno imaginaba un Orfeo semi vacío. Pero no fue así.

Como salidas de la nada, las chicas invadieron el estadio en el último minuto y la explosión para recibir al ídolo dio la pauta de lo incondicionales que son las adoradoras del Rey Sol.

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