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El Sol mexicano fulminó al frío

nacion.com
03/04/2012

Hizo lo que mejor sabe hacer: cantar y provocar así suspiros, piropos y recuerdos. Fiel a su estilo, el mexicano respondió con su talento a quienes llegaron anoche a Tibás para verlo en vivo.

Ya con la luna despejada y una noche muy ventosa, el frío se mantuvo intacto sin querer irse... su intención era no perderse un detalle de lo que se venía.

Lo que la noche quizá no se esperaba es que El Sol volvería pronto transformado en carne y hueso, cargado no solo de calor, sino de música, abrigo, brillo y algo que resultó inesperado: un Luis Miguel interactuando, casi que sin parar, con el público.

La fría velada, que al inicio recibió una seria amenaza de la lluvia, fue calentando a poquitos con un Luis Miguel que, bastante distinto a su estilo, se dedicó a cantar y también a socializar.

Con un público mayoritariamente adulto, que se hizo acompañar de jóvenes, el concierto del mexicano arrancó suspiros, piropos y recuerdos al unísono. El griterío iba dedicado al protagonista que tenía ya siete años de no asomarse por tierras costarricenses.

A las 8:10 p. m. , el artista saltó a escena para que Costa Rica quedara en la historia como parte de su Tour 2012 que mañana hará escala en Panamá.

Antes de su aparición totalmente vestido de negro, las luces se apagaron para desplegar en las dos pantallas gigantes un video, con música en vivo, que funcionó como mosaico sin lírica de algunos de sus principales éxitos.

Suave puso de pie a todo el mundo. “¿Cómo dice Costa Rica?” fueron sus primeras palabras.

Tras un descanso que no superó los tres segundos, Luis Miguel procedió a interpretar Con tus besos, pieza de ritmo movido que aunque no muy coreada, puso a muchos seguidores a bailar.

“Repasaremos parte de mis éxitos, porque si los cantamos todos, nos amanece aquí”, expresó el artista mexicano.

Con tres palabras continuó el repertorio del intérprete para dar paso a la primera balada de la noche.

“Hasta que tú decidas regresar”, de la canción La barca, resultó en un escandaloso coro que logró que Luis Miguel hiciera silencio y dejara a sus seguidores que gozaran de la canción.

La nota romántica prosiguió con Somos novios, un acto dominado por el amor que fluyó a su máxima expresión cuando llegó el turno de escuchar Por debajo de la mesa.

El romanticismo cedió un poco con Bésame mucho, que mostró al mexicano caminando de un lado al otro del escenario y pidiendo a los presentes que no dejaran de aplaudir y cantar'

Con media hora de show, otro éxito quedó plasmado en la retina de sus fans: Inolvidable.

Emocionados. Algunas de las que estaban en primera fila obtuvieron de repente más de lo que esperaban, cuando el intérprete cantó La última noche.

De nuevo el cantante agarró la mano de varias seguidoras, al mejor rito de Amor, amor, amor. Y de nuevo, el enorme hombre de seguridad lo sostuvo.

Cerca de las 9 p. m., la lluvia amenazaba de nuevo y mientras algunas gotas hacían pensar lo peor, el mexicano se lanzó con Fly with me, para rememorar al inolvidable Frank Sinatra.

El amor recuperó su lugar con O tú, o ninguna. Acto seguido, los más enamorados procedieron a abrazarse, besarse y prometerse cosas al oído.

Sin duda, las promesas de amor eterno calentaron cuando el Saprissa fue tomado por un popurrí que incluyó Palabra de honor, Entrégate y La incondicional, hecho que escribió uno de los momentos más emotivos de la velada.

Solo tú y Un hombre busca a una mujer envalentonaron a los más tímidos quienes pusieron a prueba sus gargantas, ya calentadas de por si por tanta bufanda y abrigo.

Qué nivel de mujer, Fiebre de amor, Decídete y Si no supiste amar fueron otros de los éxitos con los que el mexicano dijo anoche “presente”.

El cierre fue un derroche de locura y ovaciones, máxime cuando la despedida dejó escuchar otros infaltables como Cuando calienta el sol y Labios de miel.

En el ocaso de la luna y del show, El Sol sonriente se burló de la noche, de la lluvia y del frío ese del que nadie se recordó más, hasta que Luis Miguel abandonó la tarima, cuando ya eran las 9:55 p. m. y a la que no regresaría más, aunque muchos gritaban “otra... otra”.

El Sol hizo reincidir a más de uno de sus fanáticos

Fue así como ayer, el estadio Ricardo Saprissa recibió niños, adolescentes, papás y hasta abuelos... todos dispuestos a ovacionar a su ídolo.

“Me gusta toda su música”, dijo Carmen Jiménez, quién cubrió su canosa cabellera con un gorro para combatir el intenso frío que suele colarse en los rincones del estadio tibaseño.

Doña Carmen fue de las primeras asistentes en llegar junto a una hija al concierto, segundo al que han asistido. A eso de las 6 p. m., las vecinas de la Ribera de Belén eran de las pocas personas en ocupar sillas en el sector izquierdo de la gramilla.

Más cerca del escenario se encontraba otra “reincidente”. Dilsia Araya, de 32 años, llegó desde El Salvador con un grupo de amigos para ver por tercera vez a su estrella. Ella quiso dejar clara su fidelidad: “Micky 30 años juntos”, se leía en un letrero hecho a mano y que sostenía orgullosa.

“Vine con tres amigos. Llegamos ayer (sábado) y nos vamos mañana a mediodía (hoy). La última vez que lo vi fue el 16 de abril en mi país. Lo amo desde que tengo seis años”, comentó.

La joven centroamericana sabía qué quería de Luis Miguel. “El espectáculo es muy bueno y necesito escuchar de nuevo La Incondicional”, confesó.

No quedó duda de que si se ve a Luis Miguel una vez, muchos quieren verlo de nuevo. Rodrigo Monge, vecino de San Ramón de Tres Ríos, fue otro de los presentes que tiempo atrás había visto a intérprete de Suave.

En su caso, fue en Miami. “Me gusta su etapa romántica, espero que interactúe con el público. Conozco su carrera y es un gran artista”, comentó.

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