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Se deja querer Luis Miguel en show

periodicoenfoque.com
02/21/2011

Insistente y eufórico como pocas veces, Luis Miguel se encargó de llamar a sus admiradoras en tantas ocasiones como le fue posible en su concierto en el Auditorio Nacional... con el fin de que ellas se acercaran al escenario y lo “apapacharan”.

En su octava aparición en dicho recinto durante la presente gira y con un retraso de 25 minutos con respecto a la hora pactada, ‘El Sol’ agradeció en varias ocasiones a los presentes y volvió a tomar su pose de seductor para no soltarla en la totalidad del recital que duró una hora y 45 minutos y en la que repasó 30 años de carrera.

“Vamos a intentar que esta noche sea mágica como todas, bienvenidos al Auditorio Nacional una vez más. ¿Cómo están? México, siempre arriba, siempre arriba. Vamos a pasarla muy bien sin importar que sea domingo”, dijo el cantante antes de cumplirse los 15 minutos de concierto, ante un recinto que presentó casi el lleno en las butacas.

Repitiendo la fórmula de sus giras más recientes, el artista se apoyó en algunos medley en los que incluyó éxitos de sus primeros álbumes como “Decídete”, “La Chica del Bikini Azul”, “Isabel”, “No Me Puedes Dejar Así”, “Palabra de Honor” y “La Incondicional”.

En contraste, no recargó tanto el repertorio en los boleros que tan buenos dividendos le generaron en los años 90. Si acaso, destacó la interpretación de “La Barca” mientras que se extrañaron básicos del género como “La Puerta”, “Cuando Vuelva a Tu Lado”, “Inolvidable” y “Por Debajo de la Mesa”.

Constantemente mirándose en un par de monitores ubicados en los costados del escenario, Luis Miguel no dejó de sonreír ni de pedir que sus admiradoras corrieran hacia la tarima, lo que propició que los elementos de seguridad tuvieran bastante trabajo para contenerlas hasta un punto en el que el cantante no fuese derribado por alguna de ellas.

Un moreno y robusto guarura se encargó de sujetar del saco al cantante mientras éste se inclinaba una y otra vez para tomar de la mano a las fanáticas arremolinadas literalmente a sus pies y a quienes regaló rosas blancas. Incluso, una de ellas levantó a su bebé, quien accidentalmente dio un beso en la boca al protagonista de la noche.

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