El cantante presenta esta noche el primero de sus dos conciertos en la ciudad. Ya hay cientos de fans haciendo cola en el Orfeo Superdomo.
Fotos y testimonios.
Desde el 19 de octubre hay un campamento de chicas y chicos en la puerta cuatro del Dinosaurio Mall, sobre avenida
Cardeñosa. Por ese portón, esta tarde, cerca de las 19.30, Mariela Fernández abrirá el ingreso a la primera noche
con Luismi. Ella fue la primera en llegar y desde hace tres semanas tiene el derecho ganado de ser la primera en
entrar, en elegir posición pegada a la valla que contiene la euforia antes del escenario.
Con ella hay una docena de fans de origen variado, todos con idéntica convicción al momento de defender la guardia
contra viento y tormentas. Literalmente. En la noche del domingo soportaron sin moverse los ventarrones de tierra,
el cambio brusco de temperatura a la madrugada. Nada los doblega y ellos dicen que el instante en que aparece en el
escenario paga de sobra cualquier vigilia. “El primer segundo, cuando sale, es lo más lindo. Saldás todos los
días de fila”, dice Gabriela López, tapada con una frazada y firme en su sillita de playa al lado de sus compañeras
de idolatría.
“Hay gente que piensa que no trabajamos, que no hacemos nada, y la verdad es que esta es nuestra pasión. Algunos
la ponen en el fútbol, otros en el trabajo o la casa. Nosotros no somos locos, la ponemos acá, y siempre tenemos
satisfacción”, agrega Virginia Palacios, después de explicar que su hermana está avergonzada de su fanatismo
incondicional. “La familia nos apoyan, pero nos critican también”, agrega. Nada les importa. Hasta son capaces
de salir del show y volver a la fila para volver a verlo. Y es lo que van a hacer esta misma noche, un rato después
de dejar la garganta y el corazón como ofrendas para su Rey.
Luismi se va a sentar en un camarín entelado por completo, con alfombras nuevas, dos docenas de toallas blancas
nuevas y lavadas, dos sillones retapizados de nuevo para él, con mucha luz. Habrá una bandeja con frutas cortadas,
dos porciones de nueces, quesos –varios, de primera pide– con galletitas en plato separado y agua mineral. Pero
que sea agua salida de una isla no contaminada, extraída y envasada en condiciones de máxima pureza. También habrá
una maceta con una planta hermosa, tiene que estar perfecta, será el descanso para la mirada, una escala viva para
el entorno impoluto que necesita el cantante. Luis Miguel quiere lo mejor de la vida, entonces pide también dos
decenas de rosas blancas, todas sin espinas, todas en el punto exacto en que están dejando de ser pimpollos y
ablandan la entrega de la belleza. En la noche del martes y la del miércoles, con taquilla casi agotada (todavía
quedan entradas para la pista de ambos conciertos) el mejicano regresa a una de sus plazas más fieles de Argentina
y promete un espectáculo inolvidable.
El debut de la gira nacional comenzó el domingo en Corrientes, ciudad a la que regresó después de 27 años y que
convocó a 10 mil personas en el estadio de Huracán de esa capital. Luismi está presentando su nuevo disco, LM
(promocionado por el corte de difusión Labios de miel) y lo hace en un show de una hora y media, con repaso de
sus éxitos y los gestos que sostienen su mística. El traje de rigor con un par de cambios de camisa, el acceso
limitado a sus manos y sus besos para la primera fila de fanáticas, un par de bises para endulzar la despedida.
Clásico y perpetuo, el Rey Sol contradice con presencia todas las versiones sobre enfermedades, internaciones
–y hasta muerte– que circularon hace poco y que sólo consiguieron propulsar todavía más la ansiedad por verlo.
Después de las dos noches en el Orfeo se irá en su avión privado para San Luis, después a Rosario y termina en
Buenos Aires con dos conciertos, el 25 y 26 en el Estadio de Vélez Sársfield. Una gira que hasta ahora viene
agotando entradas y que repasará sus éxitos, desde Cuando calienta el sol hasta La incondicional.
Casi 90 personas trabajan para el montaje, incluidos los 16 músicos que acompañan al cantante. Un ejército a
medida de las expectativas que necesita la leyenda. Bajo esa sombra crece también la mística que rodea cada una
de sus apariciones. Sandro tenía sus Nenas y Luismi las está cultivando con esmero. Entre esos cuidados está
la atención a sus ansiedades y ya pidió que acerquen lo más posible el escenario a su público, que el acceso
sea lo más próximo posible. De esos detalles vive el mito, como lo confirma un recuerdo que se trajo Cristian
Arenas, un mendocino apostado en la puerta del Orfeo desde hace varios días, y que asegura que el mejicano se
distingue por la calidad de sus perfumes. “Desde la primera fila se siente y es riquísimo. Hasta en eso es
respetuoso del público”, señala y subraya datos de vestimenta, calzado y accesorios. Los gemelos siempre son
de brillantes y para ninguno de sus admiradores es posible comprender por qué se dice que el Rey está gordo,
o flaco, o con pelo entretejido o si se hizo nuevas cirugías en el rostro y la papada. Para ellos se trata del
mismo fulgor y jamás creerán la noticia de su muerte. “Luismi nunca se va a morir, no lo podría soportar”,
dice Virginia. La interrumpe una llamada por celular. En esa carpa todos suenan a Labios de miel.
Camarín de rey. Luis Miguel quiere que lo esperen con 20 rosas blancas, de tallo largo, todas sin espinas y en
un florero alto. En su camarín, que deberá estar entelado y alfombrado, deberá haber dos sillones limpios, un
espejo de cuerpo entero, tres velas de vainilla, un arbolito o una planta en una maceta linda, dos docenas de
toallas blancas pre lavadas, un teléfono de línea privada sin restricciones, agua mineral Fiji, fruta fresca
cortada para dos personas, nueces también para dos, una bandeja de quesos de primera calidad, muchas variedades
de tés, una tetera eléctrica con el agua lista para usarse, vajilla de primera calidad que se encuentre en
perfecto estado y esté tan limpia y pulida que parezca nueva, mucho pero mucho hielo.
Canciones elegidas. El concierto, según lo que presentó en Paraguay y Corrientes, abre con Te propongo esta
noche y cierra con Labios de miel. En el medio estarán Con tus besos, Suave, Entrégate, La incondicional,
Tres palabras, La barca, Tú o ninguna, Te necesito, Cuando calienta el sol.
Manos y besos. Dicen que esta vez no habrá muchas palabras en el show, que Luismi habla poco pero a cambio
se deja tocar más. Ya pidió que acerquen el vallado lo más posible al escenario y está previsto que le de
la mano a las chicas de la primera fila.
Globos rojos. El club de fans local, Simplemente Luis Miguel, convoca a asistir al concierto con ropa roja
y se repartirán tres mil globos rojos a los asistentes, como manera de darle la bienvenida y devolver afecto
a la visita del ídolo.
Luis Miguel
Martes y miércoles, a las 21.30, en el Orfeo Superdomo. Avenida Cardeñosa y Rodríguez del Busto. El mejicano
presenta su nuevo disco LM. Entradas disponibles en pista, a $ 300 y $ 650.