“Es un placer estar con ustedes haciendo lo que me gusta, por casi 41 años bien vividos. Gracias por asistir.”
“Le puse en sus manos durante el show un escapulario que compré para él en la basílica de Guadalupe de México.”
Los cinco primeros pasos de Luis Miguel sobre el escenario fueron suficientes para arrancar los gritos, la euforia e incluso
lágrimas de un público que esperó su regreso cerca de siete años. Para muchas de sus admiradoras se trataba de la primera
experiencia, la primera noche con “el Sol de México”. El impecable traje negro, la piel bronceada y la sonrisa del cantante,
aún sin interpretar una sola nota musical, fue suficiente para provocar una especie de locura entre ellas.
Un enorme escenario –18 metros de alto y 50 de ancho– estalló en luces y ritmo funk para introducir a los asistentes a la
primera etapa del viaje por las casi tres décadas de éxitos, el sábado por la noche en el estadio Jorge “Mágico” González,
en San Salvador. Pero más allá de la parafernalia de efectos visuales y de la calidad de su banda, compuesta por 14 músicos
y dos coristas, lo que más destaca en un show de Luis Miguel es su gran calidad como intérprete. Como un virtuoso músico de
jazz que sabe lucirse con su instrumento, de la misma forma el cantante domina a placer su voz, con la que dirige el rumbo
de cada tema escogido en su repertorio. Juega con los tiempos y las notas, sorprende con inesperadas pausas, guía a la banda
y exige sobre el sonido.
Por otra parte, su presencia en el escenario fusiona la elegancia de la vieja escuela, de los legendarios cantantes de los
setenta, con la frescura del sonido y el show visual de su tour “Labios de miel 2011”. En un inicio, fueron “Te propongo
esta noche” y “Suave” las elegidas para poner de pie a los presentes. En el sector VIP, ubicado cerca de la tarima, la
mayoría de personas se paró sobre las sillas en una lucha por obtener la mejor visión. Algunos adultos mayores tuvieron
que quedarse sentados y no vieron los movimientos de “el Sol” en algunas canciones, hasta que miembros de la organización
del espectáculo se acercaron para ordenar la situación. Por primera vez en ese estadio hubo público ubicado en mesas.
Un total de 12 pantallas colgantes del techo del escenario para proyectar los efectos visuales y una pantalla gigante al
centro ayudaron a que el público de los sectores más alejados pudieran apreciar los detalles del espectáculo. El mexicano
no se olvidó de ellos. “Cómo está mi gente de allá atrás, y los de arriba y los que están acá al lado”, dijo para darles
la bienvenida antes de saludar a las primeras filas. “Es un placer estar con ustedes haciendo lo que me gusta, por casi
41 años bien vividos. Gracias por asistir”, fueron algunas de sus primeras palabras.
A continuación, Luis Miguel quiso introducir uno de sus temas preferidos de su nuevo disco homónimo. “Voy a cantar una de
las canciones más bellas que he tenido la oportunidad de grabar”, dijo antes de interpretar el bolero “Tres palabras”.
Después, la guitarra habló por él para introducir la famosa canción “La barca”, de su exitoso disco de boleros titulado
“Romance”, el cual fue lanzado en 1991. Pero para mala fortuna de muchos, el repertorio no incluyó otras piezas emblemáticas
de ese álbum.
Una de las sorpresas más interesantes de la noche fue ver aparecer en las pantallas al legendario Frank Sinatra, “La voz”,
uno de los cantantes más importantes del siglo XX, fallecido en 1998. Gracias a la tecnología y con una impresionante
coordinación, cantaron a dúo “Come Fly With Me”.
Luis Miguel repasó varios de sus temas famosos, entre ellos “La incondicional”, “Cuando calienta el sol”, “Hasta que me
olvides”, “Como yo te amé” y “Entrégate”, por mencionar algunas de las escogidas que entregó durante una hora y media de
concierto para los salvadoreños.
LOS TEMAS
El repertorio escogido por Luis Miguel incluyó canciones de los discos cosechados durante casi tres décadas de carrera.
La lista de éxitos en su trayectoria es bastante larga, por lo que muchos temas quedaron fuera, incluida la mayoría de
piezas emblemáticas del álbum “Romance”, uno de sus más famosos, el cual fue lanzado en 1991.
