
El mexicano realizaba anoche su última presentación en el estadio de Vélez antes de su desembarco por
primera vez en esta ciudad. Como sucedió en shows anteriores, miles de fans se agolparon en los alrededores
del Amalfitani para manifestar su devoción al cantante.
Buenos Aires (enviada especial) > El próximo viernes Luis Miguel llevará toda su magia al Portal Patagonia Shopping en el
marco de su gira por la Argentina. La Mañana de Neuquén se anticipó a ese encuentro, y estuvo el último sábado en el
Estadio de Vélez Sarsfield para llevar todas las intimidades del show que hace estremecer a miles de argentinas.
El encuentro con el cantante comienza varias horas antes de lo pautado. Es que las inmediaciones del estadio se
colman de mujeres que no pueden esperar en sus casas la hora programada, mientras vendedores ambulantes con vinchas,
sombreros, posters, fotos y remeras con las imágenes de “Luismi” invaden las calles para satisfacer las necesidades
de tener un poco más cerca al rey.
Desde la tarde grupos de seguidoras -en su mayoría de entre 35 y 45 años- , parejas y también hombres solos, rodeaban
los alrededores del club de Liniers.
La euforia y emoción era percibida por cualquier persona que pasara por la zona. Y cuánto más cerca de las 21.30 se
estaba, el nerviosismo reinaba en la fresca noche porteña.
Los ingresos al estadio estuvieron perfectamente ordenados y los acomodadores tranquilizaban apenas un poco a las
impacientes fans.
“Hice toda una movida para estar acá. Me vine con los nenes, así que ¡entre el hotel y el viaje me salió más caro!”,
decía en el ingreso una mujer que había llegado desde Neuquén y había sacado su preciada entrada antes de enterarse
que el rey iba a llegar a su ciudad.
El show
Al ingresar al estadio, desde las tribunas los aplausos y gritos convocaban al cantante mexicano. Finalmente media
hora después de lo anunciado Luis Miguel irrumpió en escena para que el estadio de Vélez estallara en un grito sinfín.
De saco y corbata, con su peinado muy armado y su sonrisa conquistadora, el vocalista emprendió lo que sería una hora
y media de amor, pasión y baile. El espléndido traje de Luis Miguel parecía relucir en el enorme escenario donde el
cantante estuvo acompañado por su banda y dos hermosas coristas que le pusieron baile a la noche.
“Muy buenas noches Buenos Aires”, gritó el mexicano quien saludó luego a cada sector del estadio que devolvió su saludo
en un griterío. Inmediatamente el Rey agradeció el cariño y puso en marcha un aparato “medidor de pasión” que llegó a
su tope.
Las baladas no se hicieron esperar y el tema “La Barca” encontró al Sol de México sentado en un banco, casi cantando
al oído de cada una de sus espectadoras.
Uno de los momentos más especiales de la velada fue el dúo virtual que el cantante hizo con Frank Sinatra, quien cantó
desde una pantalla “Come fly With Me”.
El repertorio paseó por los viejos y románticos temas entre los que no faltaron “La Incondicional”, “Suave”, “Tú, solo tú”
y “Un hombre busca a una mujer” y los de su reciente álbum “Labios de miel”.
El mexicano fue un caballero durante toda la eterna noche y hasta regaló rosas blancas a varias agasajadas y envidiadas
mujeres que pudieron llevarse lo más preciado del encuentro con su ídolo. Especialmente una de ellas, que consiguió la
rosa con un beso del rey.
Luego de unos segundos de espera el cantante regresó a escena, pero esta vez todo de negro y con una camisa abierta que
dejaba ver un poquito de su pecho que había estado tapado por la corbata en la primera parte del show. Los gritos y
aplausos acompañaron a Luis Miguel que tras unos minutos más de espectáculo salió por tercera vez al escenario para
terminar de ofrecer lo mejor de su carrera que inició en 1982.
Ya de remera negra, el cantante mexicano despidió a todas sus chicas hasta un nuevo encuentro, cita que para las
neuquinas será en unas brevísimas 96 horas.