Al cantante no le costó ningún esfuerzo ganarse al público, que casi llenó la Arena Monterrey
Monterrey, México (3 marzo 2012).- La noche del viernes Luis Miguel no se reprimió, se dejó querer y se mostró más entregado que en su primer
concierto con los regios.
El cantante hizo latir el corazón del público que lo acompañó por segunda ocasión en la Arena Monterrey y él, a cambio, interactuó con más
frecuencia para dejar en sus admiradores un buen recuerdo.
Cuando las luces se apagaron a las 21:30 horas para anunciar el inicio del show, la gente lanzó un grito de emoción, mientras Luis Miguel,
vestido de negro, recibía con una sonrisa la cálida recepción.
Al cantante no le costó ningún esfuerzo ganarse al público, que casi llenó la Arena Monterrey, porque desde su entrada coreó "Suave", uno de
los primeros temas del repertorio.
Así arrancó la noche, que se caracterizó por una mayor interacción del artista.
Saludó a los espectadores de la misma manera como lo había hecho la noche anterior y el público se mostró complacido.
El repertorio fue igual al de la primera actuación, pero cuando cantó "La Barca" la gente tomó la iniciativa antes que él y a Luis Miguel no
le quedó más remedio que dejarlo que la interpretara mientras él sólo observaba sonriendo.
Con "Bésame Mucho" el cantante hizo que la gente se levantara de sus butacas y mientras coreaba el tema bailó al ritmo del arreglo musical.
Las fanáticas de las primeras filas se acercaron para tocarlo o regalarle una flor, él simplemente se dejó querer.
De manera discreta en "Un hombre Busca a una Mujer", El Sol dio instrucciones a sus ingenieros para que le ajustaran el sonido.
Luego siguió con "Oro de Ley" sin ningún problema, mientras la gente coreaba y bailaba la rola.
Enloqueció a las fanáticas cuando tomó un ramo de rosas blancas y rojas de su mesita y las repartió entre las chicas de las primeras filas.
El detalle incluso les gustó a las admiradores que estaban en la parte alta del inmueble, pues hicieron comentarios positivos de su ídolo,
que no dejó de sonreír la mayor parte del concierto.
Entre gritos y ovaciones, el cantante se despidió a las 23:30 horas no sin antes agradecer a los regios su compañía.