Los 15 000 espectadores que asistieron al show del mexicano Luis Miguel en el Coliseo Rumiñahui en Quito se
sorprendieron al encontrarse con un Luis Miguel cariñoso con el público.
El artista se tomó aproximadamente 15 minutos para agarrar las manos de los fanáticos que coreaban su música en la
primera fila, cerca del escenario. "Una actuación tan cercana al público no se había conocido en los conciertos de
Luis Miguel", explica Carla Mesa, fan del artista.
El concierto contó con la participación de 12 músicos que son parte de la orquesta del cantante. Así como los músicos,
la edad promedio del público de Quito era de 35 años. La mayoría de asistentes fueron mujeres y desde la localidad más
cara, top box, hasta general, las personas vivieron el show de pie y gritando y aplaudiendo al artista internacional.
El repertorio del cantante duró aproximadamente una hora y media. En este tiempo interpretó una mezcla de sus éxitos de
30 años de carrera musical. Esto fue lo que celebraba el artista en el escenario quiteño y en el Tour mundial 2012 que
está protagonizando: "Me siento contento de compartir con ustedes 30 años de música y seguir haciendo de los shows una
fiesta", expresó Luis Miguel como agradecimiento al público.
El coliseo se llenó, según explicaron miembros de Top Shows. Empezó a las 21:00 con la participación del ecuatoriano
Daniel Páez que brindó un repertorio de tres canciones. A pesar de que miembros de Top Shows habían anunciado abrir
las puertas del coliseo a las 17:00, la gente empezó a ingresar a las 19:00. Gisella Heredia, de Top Shows, explicó
que no podían dejar entrar a la gente por un problema en una de las plantas de luz.
El desfase de energía atrasó un poco el show. Sin embargo, el público disfrutó del concierto de Luis Miguel que cantó
temas como Suave, Decidete, Isabel, Cuando calienta el sol, entre otros. Al aparecer en el escenario el mexicano lucía
un traje negro con corbata y camisa negra que resaltaban su sonrisa blanca. Sin embargo, a mitad del repertorio se sacó
la corbata y se abrió los botones de su camisa para interpretar su música más antigua y menos romántica.
Esta interpretación puso a saltar al público que no dejaba de gritar 'otra, otra' cuando el cantante dijo "buenas noches
Quito" y las luces del escenario se apagaron. Sin embargo, con una espera de tres minutos, el público no se quedó con
las ganas de oír más al cantante. Luis Miguel salió de nuevo al escenario y con una mezcla de dos canciones: Con lo
bien que te ves y Yo te necesito terminó el show con parado en medio de la tarima y las 100 luces de su alrededor apagadas.