Luego de 13 años de ausencia, Luis Miguel regresó a al país suramericano para reencontrarse con un público que lo recibió con los brazos
abiertos y grandes ovaciones.
El Sol de México, quién comenzó los festejos de sus 30 años de carrera en el Festival de Viña del Mar, se presentó anoche en el Credicard Hall,
de la ciudad de Sao Paulo, en el primer concierto de los dos que ofrecerá en dicha localidad.
A las 21:50 horas un impecable Luis Miguel irrumpió en el escenario, totalmente vestido de negro, entre los gritos ensordecedores de las mujeres
y la ovación de pie por parte de los hombres asistentes.
A lleno total y con la presencia de un público de distintas edades, el talentoso cantante hizo un recorrido musical por toda su carrera profesional.
Llegado el momento del saludo, el famoso intérprete sorprendió al público en un perfecto portugués: “Boa noite Sao Paulo, boa noite Brasil, muito
obrigado, tudo bem, tudo legal, tudo ótimo", y luego hizo lo propio en idioma español.
El Sol ofreció un espléndido espectáculo en donde lució feliz, radiante y simpático, interpretando como él sólo sabe hacerlo y -sobre todas las
cosas- entregado a su público.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue cuando apareció sobre el escenario con la bandera de Brasil abrazada a su pecho, acción que
conservó por unos cuantos minutos y que fue ovacionada por todos los asistentes.
La gente no dejó de corear todas y cada una de las canciones interpretadas a lo largo de la noche: desde los boleros y temas pop, pasando por
las aclamadas "viejitas”, entre las que pudimos disfrutar de Esa Niña, Fiebre de Amor, Decídete, Los muchachos de Hoy y No me puedes dejar así,
entre otras.
Luego de 110 minutos de un gran concierto, en el que no hubo ningún detalle a corregir respecto al sonido, Luis Miguel se despidió hasta su
nuevo regreso.