
Traer a Luis Miguel costó cerca de 1 millón de dólares.
Pero la inversión ha tenido un retorno: en apenas 6 horas se vendieron las 12.000 entradas para verlo en la obertura,
el 22 de febrero.
Está estipulado que el show dure 90 minutos. Y marca un hito: Hace unos 10 años que no hacía shows televisados en vivo.
Para su estadía en el país -desde el 21 al 23- lo esperan reservas en cuatro hoteles: en Viña hay reservas en el Sheraton
y en el Enjoy; mientras en Santiago se optó por el Ritz y otro lugar.
Además, solicitó que su camarín esté cubierto de telas negras. Y otra curiosidad: pidió 120 toallas.
Viaja con un equipo de 50 personas: Sonidista japonés, técnico irlandés, directores norteamericanos, etc.
Todo lo que tiene que ver con Luis Miguel es celosamente cuidado: "Hay mucho resguardo. Nos escriben 4 o 5 personas
distintas. Nos solicitan hasta medir las distancias entre la avenida y el hotel", cuenta Cabezas. "Nos llegaron las
copias de los pasaportes de todo el equipo, pero la de él todavía no. Son súper rigurosos y cuidadosos".
Fueron 3 meses de negociación. Después de tener cada detalle, él los escucha, en una sola reunión, y decide.