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Desvivo Por Mi Divo

Llegada de Luis Miguel moviliza masas que ya quisieran los candidatos.

La mitad de las entradas ya están vendidas. El Lima Polo Club se encuentra listo para recibir a más de 15 mil entusiastas seguidores del astro. La suite presidencial del Marriot lo espera completamente equipada. Los chefs andan en busca de las exquisiteces necesarias para satisfacer su cantarina garganta. El concierto es este 20 de noviembre y sus fans entrada en mano no ven las horas de tener cerca a su ídolo para seguir gritándole, a pesar de una amenaza de calvicie, que él sigue siendo su rey.


Imelda Otiniano, aún sin prueba de ADN, dice ser más que una fan.
"Luis Miguel es como un miembro de mi familia. Por eso lo engrío."

¡En Lima no hay limosinas! La preocupación se apoderó de la sala y de Jorge Fernández, gerente general de Show S.A- una de las empresas responsables de la llegada del astro mexicano, Luis Miguel, no por la escasez de esta clase de vehículos sino por la ausencia de uno que esté en condiciones de transportar a la estrella. Hemos pensado ofrecerle un Mercedes Benz para uso personal, un par de Vans para el equipo, -¿sabes que llega con 45 personas?- y 2 o 3 vehículos disponibles para casos de emergencia. Como ves, no es un artista con muchas exigencias.

Que va: Kleenex, agua caliente, Gatorade de naranja, mentas y galletas en el camerino. Una botella de tequila, otra de whisky etiqueta dorada y un vodka Absolut para la sed de verdad. Salad bar, mesa de carnes, purés, jamones glaceados, sopas de vegetales y pollo, tortas y frutas en el menú. Más de 300 personas -entre seguridad, montaje, socorristas- y casi medio millón de dólares para que Luis Miguel suba al escenario y entone sus románticas canciones. (Si tomamos en cuenta que la entrada más cara del concierto tiene un valor de $200 y en éste el artista interpretará de 12 a 15 temas, podemos calcular que aquel que quiera sentir la frescura de su aliento estará pagando por cada canción entre $13 y $16.) Pero, ¿quién dice que el divo tiene exigencias?

No necesita los antinflamatorios para la garganta, Decadron, que Sinatra y Ozzy Ousborne se inyectaban antes de un espectáculo. Ni la excesiva cantidad de alcohol (más de 4 cajas de cervezas, 8 de vinos, 2 de champagne, una tequila Cuervo, otra de Absolut...) que requieren los irlandeses de U2. Tampoco, tiene las extravagancias de Christina Aguilera (una botella de vitaminas con figuras de los Picapiedras en su camerino) o de Joe Cocker (helar cerveza a las 6:00 p.m., a las 8:00 p.m. y a las 10:45 p.m.!). Pero, al igual que ellos, también sabe llenar localidades.

Por eso, su llegada a Lima se ha preparado desde hace meses: la suite presidencial del Marriot ya está perfectamente acondicionada -las entradas de luz han sido bloqueadas para no irritar los delicados ojos del fotofóbico artista- y las empresas de seguridad han ultimado detalles para evitar los siempre previsibles desmayos de las fans.


Cerrando filas. Miembros del Club Amigos de Luismi. Der.: Luis Miguel pagará 1500
dólares por dormir una noche en la suite presidencial del Marriot.

Son estas últimas las que se vienen preparando más que nadie para el retorno del cantante de "La Incondicional" a suelo limeño. Para muchas son ya seis años sin escuchar en vivo su melodiosa voz filtrándose por sus oídos. Por ello con la figura del astro mexicano en sus polos, pancartas y regalos ya están haciendo fila para recibirlo a él y a su avión privado en los próximos días. Como lo han hecho ya en irrepetibles ocasiones, y no sólo en nuestro país, sino también en Chile, México y Argentina. Donde un grupo de fans peruanas arribó llevando cartas perfumadas, pisco, alfombras incaicas, placas recordatorias y hasta una llama tamaño natural que el divo recibió entusiasmado.

Lucy Gómez Sanchez, organizadora de estas peregrinaciones Luismiguélicas afirma que su artista favorito reconoce la bandera peruana a leguas y siempre tiene detalles y diferencias con los miembros del Club. Cuando vino en 1996 mandó preparar una zona exclusiva para nosotros y nos regaló las entradas.

La historia de esta joven con Luis Miguel empezó cuando ella estaba en tercer grado y una amiguita suya llevaba todos los días al colegio fotos del ídolo, sin lograr captar su atención. Hasta que un día mientras Lucy barría en su casa escuchó una canción que la dejó completamente petrificada " Fría como el viento". La potencia de su voz la cautivó hasta el día de hoy, de 24 años.

Fue así que en 1990 cuando Luis Miguel dio un concierto en Lima y ella con once años lo fue a ver por primera vez pensó: que él no era un simple artista, sino que era maravilloso, estupendo, inigualable. Desde ese momento no hizo más que hablar de Luis Mi , hasta volver loco a cualquiera. Por ello, pensó que necesitaba rodearse de gente que pudiera soportar tal monotema, es decir, un Club de fans. Ella y los demás miembros buscan demostrar que Luis Miguel no es inalcanzable y que es un ser humano común y corriente como todos. Como no. Pregúntenle, de ser posible, a la Doña María Felix, quien le estampó un beso en los labios en plena presentación en el Auditorio Nacional de México DF. Y al mes cayó muerta. Las fans dicen que de la impresión.

(Lorena Salmón /Andrea Pimentel)

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