Luis Miguel: el Frank Sinatra latino

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01/03/2012

Todos miraban a ese nenito cachetón. Los chicos, con recelo. Las chicas, enloquecidas. Un nene con flequillo rubio, ojos claros y una fuerza increíble: Directo al Corazón. Era la frase que lo acompañaba allá por el principio de la década del 80. Fue en 1982 cuando explotó con su segunda placa. ¿Quién podía pararlo? ¿Quién pensaba que esto se transformaría en el suceso mundial más grande de todos los tiempos en la música de habla hispana? Tres décadas después basta con mirar hacia atrás. Es darse vuelta y subirse a un tren bala del tiempo. Y es hoy apenas, el artista más famoso de la música romántica. Está bien que se lo podrá discutir a la par de Armando Manzanero? o de Julio Iglesias?. Pero Luis Miguel es el heredero de la mística en su voz que lo traspola en una comparación que le puede caber tranquilamente: es el Frank Sinatra latino.

La historia dirá que nació en Puerto Rico (en un paso fugaz de sus padres), aunque su desarrollo desde niño a hoy ha sido en México. Todo se trastocó, se deformó. Nunca pudo ser ese chico normal que va a la escuela, que pasea con sus amigos, que sale a comer con normalidad. Todo lo contrario. Ya el colegio fue acompañado de una maestra particular que lo ayudó a desandar la escuela primaria. Luis Miguel, nacido el 19 de abril de 1970, ya en el comienzo de la década siguiente era un fenómeno sin igual. Hijo del cantante español Luisito Rey y de la actriz italiana Marcela Basteri fue quien experimentó un proceso “normal” por el perfil artístico para su familia, pero atípico para el resto de los que lo rodearon.

EMI le dio el primer contrato para grabar, luego de que su padre se encargara de dejar su propia carrera para, con ojo clínico, dedicarse a la de su hijo. Luis Miguel supo sorprender al presidente mejicano José López Portillo cuando con sus casi 11 años deslumbró en el casamiento de su hija como solo él lo sabía hacer: cantando.

La carrera después de todo eso, con sus primeros discos ya grabados y con giras exorbitantes para su edad dejó el sello tempranero de que era un verdadero fenómeno.

Y todo eso se avaló con un premio: a los 15 años ya tenía su primer Grammy con el tema “Me gustas tal como eres”. “Decídete” o “Fiebre de amor” fueron síntomas distintivos de su carrera en ese comienzo. Cuando llego a su segunda década con “20 años” alcanzó el cielo. Fueron cinco millones de copias las vendidas en el comienzo de los 90.

Pero no, eso no era nada. Un año después sí fue el momento más grande de su vida: Romance. Ese disco alcanzó una venta de 15 millones de copias. Locura total. Ya era Luis Miguel y era quien podría hacer con su vida y voz lo que se le antojara.

Su 12° álbum era el encuentro definitivo con todas las generaciones porque con ello alcanzó a un público más adulto. Y vaya si logró algo grande de verdad.

El cine, sus encuentros con los artistas más prestigiosos y enormes en todo el mundo y una catarata de premios y reconocimientos lo dejaron en la cima de un pedestal que el resto del mundo artístico latino observa con admiración.

Luis Miguel era ya “Luis Miguel”. Su celoso encierro, protección de su círculo y una contracción a no develar imágenes ni entrevistas íntimas acrecentaron más un mito que no para de agigantarse. Luis Miguel es el hombre que todo lo pudo y el que aún mira desde su cielo no sólo inalcanzable, sino que incomparable.

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