El museo de Luis Miguel

Por Martha Figueroa / www.reforma.com

01/25/2012


Hoy siento que traigo una exclusiva porque no han dado la noticia en la tele. Y claro, cuando las cosas no se sueltan en la tele, todo queda ahí a medias tintas y la gente no se lo cree mucho. Lo malo es que ahorita, en la tele, todos están muy ocupados con los candidatos, precandidatos, infieles y nominados. Por cierto, qué gusto lo de Demian Bichir y Emmanuel Lubezki nominados al Óscar. Que, sinceramente, el premio lo veo en chino (¡felicidades a todos por el Año Nuevo Chino!), pero qué bueno que los cuenten entre los grandes. Y ustedes me dirán lo que quieran, pero me late que el "Chivo" ahora sí se lleva la estatuilla.

Bueno, pero volviendo a la nota muy importante, les informó, casi en exclusiva, que Luis Miguel ha cumplido 30 años de carrera.

Personalmente, lo celebro porque lo admiro mucho, me encanta su voz y les firmo que es uno de los mejores cantantes del mundo. Es más, no pasa del número tres.

Llámales franceses, italianos, japoneses, británicos, españoles, alemanes, africanos, australianos, brasileños o norteamericanos. Nadie canta como Luis Miguel. Aburrido, no aburrido, repetido, no repetido, previsible, no previsible. El hombre canta como Dios. Y eso lo hace porque un día que me iba a morir, entre los estertores, lo escuché y canta como Luis Miguel, tantito menos agudo.

A lo que voy es que no es fácil encontrar un obsequio para una ocasión así. Porque lo del pastel con 30 velas, las mañanitas, el poema y el mariachi están muy choteados ¿no?

Entonces, he pensado que me gustaría regalarle ¡un museo! Sí, un museo. Quiero decir lo de adentro, la organización, la museografía. No el edificio, que eso ya se complica. Pero ¿no sería fantástico un espacio con todos los objetos, productos extraños, fotografías, música, videos, películas, recuerdos, curiosidades y cosas nunca antes vistas de Luis Miguel?

Imagino la cara que estarán poniendo algunos, pero, oigan, yo (por poner un ejemplo) tengo una colección privada del cantante que haría palidecer hasta a Marc Anthony, que es bastante descolorido.

También se me ocurrió la idea porque me encantan los museos. ¡Y sus tiendas! Para qué les digo que no, si sí. Me gusta ver esos cuadros de Picasso, por ejemplo, convertidos en imanes para el refrigerador. O las obras de Van Gogh estampadas en ceniceros o tazas, porque son muy prácticas y parece que no, pero te acercan mucho al arte.

¿Les gusta mi idea? No es mala. A mí, sinceramente, me gustaría mucho que alguien me dedicara, aunque sea, una exposición itinerante. No tengo idea que objetos podrían mostrar, pero sería increíble.

Entrar a la sala y encontrar artículos pertenecientes a mi historia con los correspondientes letreritos de no tocar, la luz tenue, cordones para que no te acerques y guardias que no sé por qué siempre tienen cara de aburridos sí tienen un trabajo maravilloso. Están ahí paraditos, sin mayor reto ni complicación y sólo tienen que decir al visitante "no puede usar flash" o en un caso extremo, evitar el robo de alguna pieza. Que, francamente, no me imagino a nadie deslizándose como Tom Cruise del techo.

Yo digo que un monstruo de la música merece un homenaje emocionante y divertido. Se que puede tener gracia que una periodista de 45 años tenga tanto interés en un cantante, cual colegiala, pero, sé que los auténticos admiradores de Luis Miguel, orgullosos y de "clóset", lo disfrutarían. Pues me pondré manos a la obra hoy, que dice mi madre que "estoy dando el bajón"...

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