Luis Miguel: Un auténtico Aries.

por: Viviana Corcuera / Caras
01/17/2006

Conocí a Luis Miguel un mes de febrero de 1995, en Acapulco. Un fenómeno extraordinario del mundo latino de la música que pudo elegir ser español, italiano o argentino, pero se decidió por la nacionalidad mexicana, la cual adquirió en la época del presidente Carlos Salinas de Gortari.

Luis Miguel me platicaba que amaba profundamente a nuestro país por encima de cualquier otro, pero que de todas maneras, por su familia, estaba vinculado con Puerto Rico, España e Italia. Me dijo, en esa ocasión, que México era la tierra que le había dado todo su éxito y que aquí quería quedarse, por eso se sentía tan feliz de que el presidente Carlos Salinas de Gortari le hubiera dado la nacionalidad mexicana.

Tenía razones de sobra para sentirse agradecido. En 1991 el lanzamiento de Romance, el disco que hizo con la colaboración de Armando Manzanero y el argentino Bebu Silveti, vendió millones y millones de copias en todo el mundo. Los boleros lo habían hecho triunfar no sólo en el mercado de habla hispana, sino en los países más diversos del planeta. Mónaco le entregó su World Music Award por ser el artista latino con mayores ventas en el mundo.

En 1992, la Warner Music International le entregó ocho discos de platino en Nueva York por las ventas de Romance en México, un disco de oro por las ventas en Taiwán, otro por las ventas en Estados Unidos, cuatro discos de platino por las ventas en Chile, otro por las ventas en Argentina, otro por Venezuela, uno más por Colombia... Romance distanciaba de modo incuestionable a Luis Miguel del resto de los cantantes latinos y lo cotizaba a nivel mundial de una manera espectacular.

Recuerdo cuánto gozamos quienes asistimos a los conciertos que ofreció en 1992, en el Auditorio Nacional, y la hazaña profesional que representó el romper un récord, reuniendo a más de 100,000 personas durante las 10 noches consecutivas que se presentó con lleno total.

A partir de entonces, Luis Miguel ha lanzado varios discos con el título de Romance, todos magníficos, aunque ninguno haya logrado igualar el éxito de ese primero. Algo que me extraña porque yo, que he estado varias veces con él, debo decir que además de que me parece el mejor cantante latinoamericano (y el más guapo y mejor vestido, por supuesto), me resulta un ser humano muy sensible, con una simpatía muy especial, al que la naturaleza le ha dado una riqueza espiritual que transmite con facilidad a las personas que tenemos el placer de tratarlo.

Como pueden ver, soy una de sus fans número uno y lo confirmo cada que me encuentro con él en Acapulco, lugar que le fascina y donde tiene dos casas maravillosas, una mirando a la bahía, junto a la de Plácido Domingo, y la otra en el camino al Club Tres Vidas, en la playa Revolcadero. Hombre deportista, he jugado con él paddel tenis en distintas canchas, una de ellas construida en su casa.

Siempre me queda la sensación de que es un hombre que nació con estrella, por más obstáculos que haya encontrado en su camino, que inició en México o Puerto Rico y lo ha llevado a Estados Unidos, Venezuela, España, Italia... Su fascinante historia supera al guión de cualquier telenovela, tan sólo por la fortuna que ha hecho y por la lista de mujeres importantes que ha tenido en su vida: Isabella Camil, Daisy Fuentes, Mariah Carey, Myrka Dellanos, Aracely Arámbula...

Recuerdo todavía la manera en que se describió a sí mismo durante una de nuestras conversaciones: ''Soy un auténtico Aries. En mi vida hay nostalgia, dramatismo, soledad, sueños frustrados, alegría, belleza y poesía.'' Sin duda se conoce. Ese es Luis Miguel.

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