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Luis Miguel desbordó las pasionesEl cantante reunió anoche a 45 mil personas en el Estadio Nacional.(lun.cl)
A pesar de que la producción del evento había estimado que cerca de 52 mil personas llegarían anoche al recital del cantante mexicano, Carabineros confirmó una cifra mucho menor. Sin embargo, esto no significó que el ídolo no tuviera un público deseoso de ver su sonrisa y esos tics que lo han convertido en un objeto de deseo para las mujeres. “Amor, amor, amor” abrió el concierto a las 21.15 horas para después seguir con canciones como “Tú me acostumbraste”, “O tú o ninguna”, “Perfidia” y “El día que me quieras”. Temas que reubicaron a Luis Miguel como romántico viajero. Su despliegue fue sobrio, cuidadoso, estudiado. A pesar de ocupar traje y corbata hace varios años, el cantante sigue jugando a ser un adolescente conquistador con guiños que ha acumulado con el tiempo, la experiencia y una madurez que provoca desmayos (se contabilizaron más de una decena en los 10 primeros minutos de recital), gritos e histeria. Las mujeres son sus devotas. Tanto, que anoche una pareja de recién casados llegó a sentarse al sector VIP del estadio para que la novia ver a su ídolo desde cerca. Así, aunque la entrega de sus temas no varíe de un concierto a otro y en realidad sean pocas las novedades que el cantante presenta en el escenario -ambientado esta vez con rosas y una excelente pantalla gigante digital-, él tiene al público a sus pies.
“Llegué a las 8.30 de la mañana y todavía no abren las puertas. Son unos descriteriados”, alegaba Alejandra Carrasco cerca de las 16.30 horas en medio de un enjambre de mujeres que, entre la desesperación y la impaciencia, comenzaban a corear “la puerta, la puerta”, ante la pasividad de los responsables de seguridad. El sol golpeaba tan fuerte como un latigazo y desde unos enormes amplificadores se escuchaba la voz del ex de Mariah Carey interpretando unos boleros. No había aún desmayos ni desbordes. Un hombre indignado no soportó la situación y le gritó a su novia “pero como me trajiste a esta basura. No llevo ni diez minutos y ya estoy aburrido”, mientras su mujer lo miraba con rostro de interrogación. “Abre la de puerta pos viejo. No veís que estamos de la mañana paradas afuera”, lanzó una madura señora de 50 años a un guardia de seguridad que la miraba sorprendido. La espera se hacía imposible y los empujones eran un manifiesto germen de que el público no soportaba estar todavía afuera. A las 17 horas se abrieron las puertas. La locura en el ingreso fue total. Las mujeres se golpearon, botaron los posters, cintillos y fotos de su ídolo por entrar más rápido. No perdonaron nada a su paso. Dos encargados de cortar las entradas fueron arrastrados por la masa. “Ya poh cálmense, si todas van a entrar”, gritó un funcionario. Nadie le prestó atención. Carabineros cortó por lo sano. Otra vez las puertas cerradas. “Hasta que se ordenen. No pueden ser tan al lote”, comentó uno de ellos. “Todo sea por Luis Miguel”, dijo una fanática. El mexicano es una verdadera estrella.
La agenda incógnita Además de ese viaje y sus habituales salidas a comer, el cantante presumiblemente pasará las horas en su habitación de tres mil dólares diarios. El lunes no tiene contemplada ninguna actividad, excepto su exclusiva gala en San Carlos de Apoquindo -aunque podría tener una pequeña fiesta en su honor por la noche-, y al día siguiente abordará su jet particular con destino a Perú. R. Piña/F. Rodríguez |
Luis Miguel: "¡Tráigame todos los mariscos que tenga!"Así el cantante comenzó anoche una cena en Puerto Marisko.
El cantante que hoy da su última presentación en nuestro país, llegó vestido de negro con una camisa celeste de seda junto a su manager y primo Alejandro Asensi, más gente de la productora y su guardia personal. En un Mercedes blindado entró directamente al garaje del recinto para evadir a los curiosos, fans y un par de periodistas que habían llegado al lugar. Desde allí pasó por la cocina para dirigirse hacia el vip que lo esperaba. "Saludó a todo el mundo, fue increíble. Es de una amabilidad impresionante. Se mostró toda la noche extremadamente simpático", comentó Isarn esta mañana, quien conocía al artista porque es la segunda vez que lo recibe en su restorán. El grupo ocupó 3 mesas, pero fueron sólo cuatro los que se sentaron con Luis Miguel. "¡Tráigame de todos los mariscos que tenga en el restorán!", fue lo primero que dijo antes de comenzar un banquete que terminó cerca de las 2.30 de la madrugada. Comió bandejas con langostas, machas, locos, camarones de río y ecuatorianos, angulas, machas a la parmesana, locos con salsa de albahaca... para empezar. Después pidió probar los pescados chilenos y comió congrio y lenguado, a la plancha y con las salsas aparte. También salmón ahumado, albacora, corvina y turbot. Después quiso degustar el arroz negro con calamares y camarones. Pronto encargó pastas, unos fetuccines con salsa de salmón y caviar. Tomó vino Amelia, de Concha y Toro. Sólo vino blanco, que también incluyó un Altazor de Undurraga. Con el postre bebió champagne francés. "Luis Miguel es loco por los postres. Le llevamos el carro y probó varios. Sabes que es bien bueno para comer. Comió de muchos platos, pero poquito", agregó el dueño. El cantante celebró la torta de chocolate con nueces, las frutillas y chirimoyas, que pidió para conocer las frutas de la temporada, bavarois y torta de panqueques con manzanas acarameladas. De bajativo bebió anís y Sambuca negro y blanco. "Estuvimos conversando un rato y me dijo que estaba muy, muy cansado. Que ahora se tenía que ir a Perú y Argentina pero que estaba muy agotado. Lo único que quería era llegar a dormir al hotel. El paseo que hizo a Isla Negra lo dejó exhausto. Y me explicó que es increíble como el ritmo de una gira agota demasiado. Se tomó mucho tiempo en agradecernos, porque dijo que con todas las cosas que tiene en su agenda, los únicos minutos que disfruta son éstos, cuando sale a comer con su gente y tiene la privacidad que tiene en su hogar".
Felicitó al personal de la cocina y se fotografió con varios de ellos. Para Isarn, fue un ídolo "mucho más agradable incluso que la vez anterior". Lo que más agradeció fue sentirse como en casa, por eso el llamado de la mañana. Isarn le mandó una caja de vinos Estampa, los mismos que probó anoche. Antes de irse a dormir, lo único que pidió fue que apagaran los focos de la cámara que lo esperaba afuera. No quería más luces.
Show "sin barreras" Según afirmó Héctor Benavente, productor de DG Medios, se espera un concierto mucho más tranquilo que el del sábado. Por lo menos el valor de las entradas hace pensar a un público si bien fanático, muy civilizado. Aún quedan de todas las ubicaciones, desde $116.666 hasta $222.222. Mientras tanto, se trabaja a "full" y con gran nerviosismo para dejar el escenario en "perfectas condiciones". Como dijo Benavente, han tenido que "armar todo" en dos días, lo que en condiciones normales se habría hecho en cuatro. Se espera un repertorio similiar y a un Luis Miguel "muy cercano", incluso se ha llegado a pensar en cierta interacción del músico con la gente. lasegunda.com |