Acostumbrado a
que le cumplan todas sus exigencias, el divo mexicano se presentará este miércoles
20 en el Lima Polo Club. Las entradas están casi agotadas.
Luis Miguel viaja por el mundo en su propio avión. Elige dónde aterrizar y escapa
con facilidad de sus admiradoras y de los fotógrafos. Transita por el mundo rodeado
de guardaespaldas que le limpian el camino antes de ofrecer una conferencia de
prensa o uno de sus ya famosos conciertos.
Divo de los pies a la cabeza, el mexicano hace gala de tal su condición. No es fácil
llegar a él. Hace falta tener paciencia y una buena cuota de suerte. En su país lo
conocen como 'El Sol'. Pasa sus días en el balneario de Acapulco donde tiene una
residencia espectacular y evita hablar de sus amores. Como sucede en sus canciones
no menciona nombres. Es directo a la hora de responder y es evidente que no regala
fácilmente su tiempo para el diálogo.
Antes de que pise otra vez suelo peruano, El Comercio tuvo unos minutos para
dialogar con Luis Miguel. Tiempo corto que se trató de aprovechar al máximo.
Para muchos, no tienes competencia ni nadie que pueda moverte el piso como artista.
¿Es difícil competir con uno mismo?
Es muy difícil, sobre todo cuando se trata de ser mejor cada día en el aspecto
laboral. Además te enfrentas a exigencias profesionales puestas por un equipo que
trabaja 24 horas a tu lado.
Tus cuatro "Romances", hablamos de los discos, son el reflejo de tu evolución como
ser humano...
Son el reflejo de una evolución como artista. Definitivamente, si crezco como
artista, crezco como ser humano es una lógica natural. Trabajar estos últimos
años con el bolero me ha proporcionado momentos muy fuertes de reflexión. Creo
que el artista y el ser humano necesariamente tienen que encontrar un balance que
los equilibre. Ahí está el trabajo.
Tus romances, y ahora no hablo de los discos, han dado mucho que hablar.
¿Un cantante que quiere el éxito, que busca triunfar debe ser solitario?
Soy un solitario y lucho porque siga siendo así. Es una opción personal.
La fama determina que se deba elegir como pareja a otra persona que también goza
de los aplausos?
Las parejas llegan, famosas o no. Es una ruleta rusa.
¿Llegará el día en que anuncies tu matrimonio?
No sé, espero.
¿Has pensado en el retiro luego de veinte años en los escenarios? ¿Has sufrido por
alguna denuncia, alguna calumnia, o un desamor durante todo este tiempo?
Son veinte años. No he pensado en el retiro, pero sí en unas buenas vacaciones.
Siempre hay gente que se aprovecha del haberte conocido en algún momento. Si es
gente que pasó y no trascendió, no tiene la menor importancia. El desamor es un
desenlace natural hay que saber vivir con él.
¿Eres exigente con tus gustos? Lo digo por su casa en Acapulco y por tus pedidos
antes y después de los conciertos...
Si ser exigente es cuidar cada detalle de un disco, de un concierto o de una pieza
gráfica. Si, soy exigente. En mis conciertos los que piden las cosas son otros,
los productores, técnicos o asistentes. Yo no tengo tiempo de pedir nada, la mitad
de mi tiempo estoy en los aviones o en hoteles. Tengo una organización que se
encarga de que todo funcione como tiene que ser.
Tú no eres muy aficionado a las entrevistas, sin embargo estableces una gran
comunicación con el público ¿Por qué tienes cierto recelo con la prensa?
Las entrevistas las organiza la oficina. Cada encuentro con la prensa ha sido
bueno.
¿Te cuesta mantenerte en forma en medio de tanta ocupación profesional?
Sí, me cuesta. Trato de evitar los excesos.
¿Qué fue más emocionante, ganar un Grammy o haber cantado con Sinatra?
Cantar con Sinatra. Estamos tocando a un mito de la canción.
¿Perú es un país que le haya regalado algún recuerdo, un afecto importante?
Lo visite mucho siendo muy joven. Los amigos, algunos lugares. Perú fue uno de los
países que primero me abrió las puertas. Estoy muy agradecido.
VALENTÍN AHÓN