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LUIS MIGUEL SE DESORDENÓ

El artista dio anoche el primero de sus conciertos en Chile
antes más de 40 mil espectadores. Se mostró atento con el público,
se mostró cercano a ellas y actuó bastante menos empaquetado que
en otras ocasiones. Del show, sólo se puede decir que fue casi perfecto.

Carola Astuya
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SANTIAGO, noviembre 17.- Luis Miguel se acercó a la gente. Tal vez sea la frase que resuma en pocas palabras lo que fue su concierto de anoche en el Estadio Nacional, el primero de los dos que hará en Chile. Risueño, coqueto y muy preocupado del público se mostró el artista que no visitaba hace tres años nuestro país.

A las 21: 15 de la noche comenzó el show con el tema Amor, amor, amor. A esa altura el mismo Luis Miguel de siempre. Con su clásico terno oscuro, su voz segura y sus movimientos simples. Sin embargo, había algo que daba cuenta de que su actitud era diferente. Sonreía ante sus casi 45 mil fanáticas y caminaba por el gigantesco escenario de manera relajada. En los primeros minutos de show la histeria estaba desada y más de diez chicas ya debían ser atendidas por desmayos.

Luego vinieron los clásicos boleros como Tú me acostumbraste, Perfidia y Toda una vida. Fue justo en esta parte cuando el espectáculo se trasladó al sector de la cancha porque una pareja de recién casados, vestidos de novios, ingresó al sector vip para seguir la fiesta escuchando al mexicano.

Y ahí fue cuando el artista tuvo su primera y casi únicas palabras para el público diciendo “muchísimas, gracias, muy buenas noches Chile... Quiero agradecerles su apoyo incondicional durante tantos años”, tras preguntó al gente si tenía ganas de cantar tras lo cual apareció un desconocido Luis Miguel: se sacó el traje de empaquetado que lo ha caracterizado y decidió jugar sobre el escenario.

Ya no tenía el clásico tic de toarse el pelo, sino que más bien el de abrir los brazos e invitar al público a cantar. Luis Miguel se paseaba relajadamente por las pasarelas ubicados a ambos lados del escenario. Ahí era justamente cuando producía el delirio de sus fans y la alerta entre sus guardias de seguridad.

Este aparente relajo del artista era seguido a cada momento por sus gigantescos guardaespaldas quienes ante cualquier movimiento de artista fuera del escenario decidían seguirlo para evitar algún contratiempo ante un acercamiento excesivo a sus fans. Por eso no podía faltar la clásica subida de una fans que supuestamente traspasó todas las medidas de seguridad y se subió al escenario para besarlo, con ayuda de los guardias por su puesto. Hay que aclarar que en cada país donde ha estado Luis Miguel con este tour una fanática ha hecho lo mismo.

Esto permitió que algunas de ellas le lanzaran los clásicos peluches, como hace muchos años no se veía en un concierto del mexicano y que además él lo recibiera. Pero su sorpresa mayúscula se la llevó cuando sorpresivamente le lanzaron una bandera chilena que él trató de esquivar ya que iba directo a su cara. Pero él se rió del hecho fuera de todo plan.

En cuanto al show hay que decir que fue caso perfecto. Luis Miguel lo había hecho de nuevo. Nada había quedado al azar. El recorrido por sus canciones más bailables como Como es posible, Será que no me amas, Sol arena y mar o Suave, más la clásica selección de tangos como Volver y El día que me quieras. Y al final, tras más de uns hora y media de show, vino la gran fiesta con lluvia de papeles de colores y pétalos de rosa, con un Luis Miguel mostrando su cuarto cambio de ropa de la noche con un pantalón negro y una polera blanca que le sirvió para bailar al ritmo de clásicos como La Chica del Bikini Azul e Isabel.

Para este lunes se espera que el ídolo dé un show más íntimo durante su gala en San Carlos de Apoquindo. Hoy domingo visitaría la casa de Pablo Neruda y es posible que mañana tras su show tenga una fiesta en su honor, para partir el martes rumbo a Perú.


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