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Luis Miguel canta en el Universal Amphitheatre, donde se estará
presentando hasta hoy domingo. El 20 de febrero anclará en Santo Domingo.
No quedan dudas. Con su nueva propuesta, Luis Miguel queda confirmado
como el mejor cantante romántico de la actualidad.
Su sola presencia en el escenario garantiza la indescriptible reacción
emotiva de un público que esperó dos años por ver brillar de nuevo a
su astro musical.
Durante casi dos horas el Rey Midas de la canción se aferra con la mano
derecha a su micrófono, a sus clásicos pasos por el escenario y a una
treintena de canciones que lo llevan a una frenética conexión con el
público sin la necesidad de muchas palabras.
De hecho, él casi no habla. Sólo lo hace para dar gracias de vez en
cuando y en una oportunidad para asegurar que los temas elegidos son
sus preferidos. Entre ellos figura “Hasta que me olvides”, del
dominicano Juan Luis Guerra, así como “Y?”, un clásico de otro criollo
residente en México, Mario de Jesús.
La gente sale saciada de la descarga de boleros, tango, pop y mariachi
al estilo único de un intérprete que refleja una evidente madurez y en
el que el paso de los años comienza a imprimirle más peso a su imagen.
Él mismo así lo deja claro cuando aparece vestido de gala, con smoking,
como lo hacían en décadas pasadas cantantes como Julio Iglesias o Frank
Sinatra.
Sin embargo, Luismi trata luego de aligerar ese primer impacto visual y
en dos ocasiones más se cambia por una ropa más fresca, aunque conservando
esa sobriedad inicial.
Aparte de su figura, el impresionante juego de luces, la particular
escenografía y las pantallas gigantes (sobre todo la del centro) junto
a la selección de los temas mantiene una combinación que no siempre se
logra entre un cantante y la estructura de la producción concebida.
En este caso todo gira alrededor de Luismi y él logra con todos esos
elementos mantener la euforia que en el caso de Los ángeles duró seis
noches, cada una de ellas con la anuencia de casi 8,000 personas, en
su mayoría del sexo femenino.
Sí, las mujeres (de todas las edades) son mejores coristas. No hay
canción que no se escuche la compañía femenina, sobre todo en esos
en que el amor y el desamor están en su máxima expresión.
Toda esta descarga emotiva y con un montaje mucho mayor, el intérprete
de ‘‘Amor, amor, amor’’ arribará a Santo Domingo, el miércoles 20 de
febrero, donde se presentará en el Estadio Quisqueya, con el auspicio
del Banco Intercontinental (BANINTER).
Un !waaayyyyyy! colectivo en cada canción de Luismi
Miles de pétalos de rosas caían sobre el escenario formando una cortina
roja impresionante. Detrás, el rey de una multitud que no paraba de
aplaudir, gritar, vitorear, aclamar y reclamar canciones. Su nombre
suena a romance: Luis Miguel.
Reporteros de Listín Diario se trasladaron hasta Los Angeles para
presenciar su escala en el anfiteatro techado del teatro de los
Estudios Universal.
Allí el astro de la canción brilló como nunca durante seis noches en
las que reunió casi 50,000 personas y de paso generó alrededor de ocho
millones de dólares.
Vestido de gala, con smoking, Luis Miguel aparece imponente entre las
escalinatas que adornan la escena y, tras una breve introducción musical,
se escucha la canción de moda: “Amor, amor, amor, nació de ti, nació de
mi, nació del alma...”.
Precisamente del alma parecían salir sus canciones de amor y desamor que
lograban enrumbar la noche por laberintos oscuros que sólo él podía iluminar.
La legión, en su mayoría del sexo femenino, enloquecía con cada gesto,
cada palabra, cada canción del artista. La respuesta se podía adivinar:
un !waaaaayyyyyyyyyyyy! colectivo.
Luis Miguel no necesita mucho para ganarse ese sólido respaldo. Sólo se
hace acompañar de nueve músicos, un sonido impecable, tres pantallas
gigantes y la utilización de un juego de luces que da una espectacular
exhibición de sincronización y colores.
Su primera tanda
Después de abrir con su hit del momento, las demás canciones de esta
primera parte son títulos conocidos: “Tú me acostumbraste”, “Perfidia”,
“Toda la vida”, “Dame tu amor”, “Suave”, “O tú o ninguna”, “Por debajo
de la mesa”, “No sé tú” y “Cómo duele”.
A mitad del concierto hubo tiempo para el tango, interpretado a su manera.
“Volver”, “Si yo tuviera el corazón” y “El día que me quieras” acoplaron
en su voz que le dio el matiz de un “lamento de hombre engañado”, lo que
en esencia es la temática de las letras de las canciones que fueron
famosas en la voz del argentino Carlos Gardel.
Con el público seducido a su antojo, con total control del auditorio
y sin decir nada más que “gracias”, el muchacho (31 años ya) inyecta
a continuación otra dosis de pop (”La última noche que pasé contigo...”)
y de nuevo a lo suyo, a lo que hace tan bien que lo convierte en el
mejor cantante hispano de las últimas décadas: el romanticismo en su
máxima expresión.
“¿Qué sabes tú?”, “Historia de un amor” y “Cuando vuelva a tu lado”
preceden a “Mañana de carnaval”, esa bellísima canción que reza: “Azul,
la mañana es azul, el sol si le llamo vendrá, se detendrá en mi voz y
hasta la eternidad en su camino irá hacia otro azul...”.
Orgullo dominicano
Para los dominicanos que disfrutaron de la inolvidable entrega musical,
un pedacito de patria suena a sus oídos cuando en voz de Luis Miguel se
escucha la canción de Juan Luis Guerra titulada “Hasta que me olvides”.
Y más tarde sonaría “¿Y?” o mejor: “¿Y qué hiciste del amor que me juraste,
y qué has hecho de los besos que te di...?, el clásico tema de Mario de
Jesús, un dominicano residente en México.
“Sin ti”, “Me sobra mucho corazón”, “La media vuelta” y “Amorcito corazón”
se suman a la larga lista de 33 canciones escogidas y catalogadas por él
como “mis favoritas”.
Con mariachi
!Viva México! parece el mensaje inicial cuando aparece en el escenario
un puñado de músicos con esa imagen típica de ese país y que ellos
llaman mariachi, carta indiscutible de la más auténtica representación
musical de ese país y que desde el siglo XIX retrata los sentimientos
de penas y alegrías más profundos de su gente.
“Echame a mí la culpa de lo que pase, cúbrete la espalda con mi dolor,
que allá en el otro mundo en vez de infierno encuentres gloria y que
una nube de tu memoria me borre a mí...”, se escucha con impactante
registro en voz de Luis Miguel. Ya para entonces la multitud anda
borracha de tanto alcohol sentimental.
El aliento se recobra con un segundo cambio de ropa y el ritmo pop de
“Cómo es posible que a mi lado...”, “Sol, arena y mar”,”Ahora te puedes
marchar” (la que reza: “Si tú me hubieras dicho siempre la verdad, si
hubieras respondido cuando te llamé, si hubieras amado cuando te amé,
serías en mis sueños la mejor mujer, si no supiste amar, ahora te puedes
marchar...”), “Isabel” y “Cuando calienta el sol”. Llega el final.
Total locura, indescriptible reacción del gentío. ¿Qué será lo que tiene
este galán que hipnotiza a las mujeres (Mariah Carey, Daysi Fuentes,
Sofía Vergara), con su voz y su presencia? “... Es tu palpitar, tu
recuerdo, mi locura, mi delirio, me estremezco, oh oh oh!”.
Un astro que no habla con la prensa ni se deja tomar fotos
El cantante sólo recibió una comitiva de BANINTER y permitió una sola
foto con Luis Matos, asistente del presidente de la institución, Ramón
Báez Figueroa.
Es imposible entrevistar a Luis Miguel antes o después de su concierto.
Sus manejadores lo tratan como un astro y lo venden como un hombre que
parece que sólo habla con Dios.
Miles de fans, más de trescientos periodistas y fotógrafos tratan en
vano de acercarse a él, pero !qué va! Una fuerte seguridad, encabezada
por dos grandes hombres, impide todo tipo de acercamiento.
Las fotos del concierto sólo se permiten en la primera canción y sin
ningún miramiento los fotógrafos son sacados fuera del recinto. Ya en
Estados Unidos están acostumbrados, pero a un dominicano eso le choca
y le pone la cabeza de vuelta y media.
Con esta atmósfera a su alrededor, ¿quién se anima a caerle atrás? Sin
embargo, había una misión empresarial que cumplir por parte de los
ejecutivos del Banco Intercontinental (BANINTER), que auspicia el
concierto en República Dominicana, así como del empresario Luis Medrano
y el productor José Antonio Rodríguez.
Luis Matos, asistente del presidente de BANINTER (Ramón Báez Figueroa)
y Juan Daniel Balcácer, vicepresidente de Comunicaciones, llegaron hasta
esta ciudad norteamericana para ultimar los detalles de la presentación
del 20 de febrero en el Estadio Quisqueya.
Junto a Medrano, prepararon el camino de la presentación y acordaron
otras sorpresas que en los próximos días darán a conocer.
El único encuentro
Dentro de esos continuos encuentros con los asesores, se organizó una
visita al cantante, justo minutos antes de su segundo concierto en el
teatro Universal de Los Ángeles.
Un trato cortés, aunque en medio de una paciente espera, precedió el
recibimiento por parte de este enigmático artista que arrastra multitudes
y que de manera tan espectacular le ha imprimido un sello único a la
canción romántica latinoamericana.
Llegada la hora de hablar con el señor de la voz de oro se abre una puerta
y luego otra y otra hasta que aparece con una sonrisa brillante este
galán que hace suspirar a miles de mujeres. Pocas palabras salen de
sus labios. ‘‘Gracias’’ es la más recordada. Es Luis Matos quien toma
la delantera en la ‘‘conversación’’ y le manifiesta las expectativas
que existen en el país con su presentación.
‘‘Con muchas ansias te estamos esperando en Santo Domingo’’, le dice
el ejecutivo de BANINTER. Él sigue sonriendo, susurra su agradecimiento
y su deseo de presentarse ante los dominicanos. Se acercaba la hora del
concierto y en un abrir y cerrar de ojo su figura desapareció del pequeño
salón acomodado para recibir invitados especiales.
Allí sólo entraron Balcácer, Matos y quien escribe esta nota, no para
hacer preguntas (estaba prohibido), sino para tomar la foto que acompaña
este trabajo y en la que sólo Matos pudo figurar. (Desde el principio se
dejó claro que era “un solo tiro, una sola foto”). Él puede darse el
lujo de ser el único que esa noche (y quién sabe cuantas más) pudo
retratarse con el famoso artista mexicano.
Aparte de ese detalle, los dominicanos que asistieron a presenciar el
concierto salieron más que complacidos. El tipo se las trae.
Canta con ganas. Y mucho. Es inagotable. Deja satisfecha a esa masa
que se viste con sus canciones para desnudar sus sentimientos.
Opiniones
Luis Medrano, el empresario que lo contrata, salió del teatro convencido
de que lo que hasta ahora ha prometido la publicidad de BANINTER se
hará realidad. ‘‘Realmente esta oportunidad de venir a Los Ángeles a
presenciar a Luis Miguel es algo que no se puede olvidar jamás’’.
‘‘Soy una persona -agregó- no acostumbrada a que alguien me asombre y
debo confesar que el espectáculo me sorprendió en su calidad por todos
sus aspectos y por eso aseguro que el público dominicano tendrá la
oportunidad de ver el más impresionante y mejor espectáculo que
pudiese suceder en los próximos años’’.
La invitación del empresario es firme: ‘‘Que nadie se pierda la
oportunidad de ver a Luis Miguel; después me van a dar la razón’’.
Según él, lo que más llama la atención, aparte de su voz, es la
selección de las canciones, el concepto del escenario que va de
acorde con lo romántico, el efecto impresionante de la utilización
de casi diez millones de pétalos de rosas que caen sobre el
escenario durante cinco minutos...
Como dominicano, ¿qué sintió Medrano cuando escuchó canciones de
autores como Juan Luis Guerra y Mario de Jesús? ‘‘Orgullo, y se
lo manifesté mientras cantaba cuando le dije qué bien componían
los dominicanos; él se rió y me dijo que sí; además la forma en
que él las interpreta hay que verlo, las vive y más a sabiendas
de que él sabía que estábamos viendo el concierto’’.
Otra pregunta: ¿y qué le parece el hecho de que no dé entrevistas
ni se deje tomar fotos? ‘‘La vida de Luis Miguel ha sido muy privada
y a todos los artistas hay que permitirles vivir con el estilo que
ellos quieran. Para él estar aislado es mucho más importante que
estar en contacto con la prensa’’.
Sobre el tema abundó: ‘‘Esas son reglas que a le han dado resultado
y a veces es correcto porque lo profesional debe de estar desligado
de lo personal, sobre todo él que mantiene una conducta de trabajo
o en sus romances que hay que respetárselos’’.
Medrano destacó que el escenario que Luismi utilizará en Santo Domingo
será el más grande hasta ahora utilizado en este país. La estructura
será de 35 pies por 60, 35 por 24 en los lados y 150 pies de altura
para las luces. ‘‘Coge casi el 50 por ciento del terreno del estadio’’.
Voz de un artista
Para el cantautor José Antonio Rodríguez, su voz está super afinada,
‘‘tiene unos registros variadísimos en la voz, pasa de tono medio a
tonos agudos con una facilidad espantosa’’.
Sobre la música comenta: ‘‘Un sonido excelente, una orquesta muy buena,
y aunque hay mucha música secuenciada, que ya es algo muy normal,
no era tanto lo que tenía. Tenía efectos de percusión, los metales
estaban reforzados, las cuerdas, elementos que son imposibles ya
tenerlos en vivo, hay una gran combinación de música, luces,
el movimiento...
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