Luis Miguel revivió el amor en su máxima expresión durante la presentación
que ofreció el domingo por la noche el Anfiteatro de los Estudios Universal,
de Los Ángeles, donde dio “El Grito” acompañado de mariachi.
Con un majestuoso espectáculo, en el que el romanticismo y la elegancia estuvieron
presentes en todo momento, el cantante se mostró más relajado en el escenario,
luciendo impecable en un traje en negro que le permitió destacar su perfecto bronceado
y sus ojos verdes, provocando los suspiros del sexo femenino, que hizo hasta lo imposible
con tal de estar cerca del artista, y lograr tocarlo.
Pocas fueron las afortunadas, en particular las señoras de edad madura, a las que
atendió con gran amor y respeto.Un ambiente muy agradable fue el que creó el intérprete
con el público, dando pie a una especial retroalimentación, con la que conquistó a las
casi siete mil personas que llenaron el recinto, que se vistió de gala dos noches
consecutivas, en las que Luis Miguel presentó su espectáculo, obteniendo una gran
respuesta por parte de sus admiradores.
En medio de la gran emoción de los asistentes, a las 20:45 horas se apagaron las luces
del lugar, para iniciar el concierto, mientras se dejaban escuchar las primeras notas
del tema "Amor, amor, amor".De inmediato, el ídolo mexicano apareció ante sus efusivos
seguidores y, de inmediato, logró su cometido: cautivar con su voz y talento e
interpretando los éxitos musicales con los que ha recorrido gran parte del mundo.
Siempre sonriente y coqueto en el escenario, el artista derrochó energía durante
las más de dos horas de show, que transcurrieron de manera rápida gracias a que cantó
de manera fluida.
"¿Cómo están?", expresó Luis Miguel. "Me da un enorme gusto estar con
ustedes esta noche, en la que tengo muchas ganas... muchas ganas de cantar, espero que
ustedes también", expresó Luismi.
Después de la calurosa bienvenida que le ofrecieron al artista, tocó el turno de realizar
un intenso recorrido musical, en el que interpretó con sentimiento muy especial cada melodía.
Pero la efusividad del
público se hizo presente, cuando una jovencita burló la estricta
seguridad del inmueble, para subir al escenario y besar apasionadamente al cantante,
quien evitó que los guardias bajaran a su ferviente admiradora, festejándole su audacia
con un tierno beso, que desató la histeria entre las demás chicas.
Temas como "Somos novios", "Vente años", "O tú o ninguna" y "Por debajo de la mesa"
fueron interpretados magistralmente, creando un clima de romance en el recinto,
al tiempo que se atenuaban las luces y destacaba la regia presencia del cantante.
Fueron dos ocasiones en las que Luis Miguel desapareció del escenario para hacer
cambio de vestuario, mientras la algarabía de sus fanáticos iba en aumento.
Una vez más, el cantante fue el más sorprendido con las reacciones de la audiencia.
Esta vez, recibió como regalo de una atrevida mujer un brassiere color rojo.
La fan lo lanzó al escenario, mientras “El Sol” lo recibió con una coqueta sonrisa,
para después limpiarse el sudor con la prenda íntima y regresarla a su dueña.
Y los éxitos que desde su juventud ha obtenido con temas como "Suave",
"Un hombre busca una mujer", "No sé tú" y "Hasta que me olvides" no podían faltar
en esta ocasión, convirtiéndose en parte esencial del show.Y aunque para este momento,
el espectáculo estaba en el clímax, el Anfiteatro de los Estudios Universal nuevamente
volvió a cimbrarse con la aparición del un mariachi de Los Ángeles para acompañar
a Luis Miguel, quien recibió a los músicos al grito de: "¡Viva México!".
Cientos de banderas mexicanas se repartieron entre el público que, emocionado,
agitó el símbolo patrio, escuchando la interpretación de melodías como "Y",
"La Bikina", "La media vuelta" y "Mi ciudad", con las que aumentó la algarabía.
Pero tras la alegría y los gritos, vino el silencio cuando Luis Miguel
ofreció unas palabras:“Voy a presentarles una canción muy importante para mí, es una
de mis preferidas", expresó al momento que se dejaban escuchar las primeras notas de
"Historia de un amor", interpretando con un sentimiento muy significativo la melodía.
Pero la locura volvió a invadir a las personas cuando Luis Miguel ofreció sus éxitos
de antaño en popurrí que incluyó fragmentos de "Cómo es posible que a mi lado" y
"Será que no me amas" demostrando una gran destreza en el escenario con su estilo
de baile similar al de Elvis Presley.
Una ola de humo acompañado de papeles de colores cayeron como lluvia entre los
asistentes, que bailaban y coreaban emocionados cada una de las rítmicas melodías.
El artista trató de retirarse del escenario, pero el público lo hizo regresar después
de casi 5 minutos de ovacionar su retorno, apareciendo de nueva cuenta, para cerrar
con broche de oro su presentación con sus primeros éxitos musicales, como
"La chica del bikini azul" y "Cuando calienta el sol".