En la que fue la mansión de Gianni Versace, en Miami Beach, el intérprete
de “La Incondicional” dio a conocer Mis Romances, el cuarto disco de la
serie que desde 1991 lo mantiene cantando temas desgarradores que en su
voz adquieren otras dimensiones. El artista latino más vendedor de todos
los tiempos continúa siendo un chico malcriado pero no maleducado. Muy
caballerosamente le salió al paso a las preguntas que indagaban en su estado
sentimental y las que se referían a un nombre que parece no querer oír más
nunca en su vida: Mariah Carey
Las indicaciones fueron claras y precisas: nada de preguntas personales,
ninguna interrogante que tenga que ver con su pasado y actual estado
sentimental. Luis Miguel estaba frente a más de 100 medios de comunicación
de distintos países de Europa y América para hablar de Mis Romances, el
cuarto disco de la serie que desde hace 10 años el ídolo mexicano se
propuso realizar y que completará, dice, cuando tenga entre sus manos
una colección de 10 álbumes en la que estarán incluidos los mejores boleros
de todos los tiempos y los que Armando Manzanero ha compuesto especialmente
para él.
Había condiciones, pero el centenar de periodistas que se reunió en el
patio interno de la casa del desaparecido Gianni Versace, en Ocean Drive,
pleno corazón de South Beach, hizo caso omiso de las reglas impuestas
por Warner Music y la agencia de representaciones de Luis Miguel. Y ese
hombre de ojos verdes, de piel siempre bronceada, de dentadura seductora,
y pasado de kilos supo salirle al paso, muy inteligente y caballerosamente,
a cada una de esas preguntas que se suponía podrían poner en peligro la
conferencia de prensa del intérprete de “La Incondicional”.
Desde que Versace murió, el 15 de julio de 1997, su casa había permanecido
cerrada hasta el pasado jueves en la noche, cuando afiches de Luis Miguel
adornaron toda la residencia más parecida a una posada veneciana o de
cualquier ciudad turística europea que a la mansión que uno pudo imaginar.
Los 11 temas que integran la nueva producción de Luis Miguel sonaron sin
cesar desde las 7:00 pm hasta las 8:30 pm, hora en la que el niño de oro,
como lo bautizaron en su país, salió al ruedo. De impecable traje negro,
camisa blanca y corbata negra con rayas doradas, apareció el artista
latinoamericano más vendedor de todos los tiempos: 45 millones de discos
repartidos por el mundo sin contar 2 millones de unidades vendidas desde
hace 9 días que se lanzó Mis Romances, que ya es disco de platino en
diversos países del continente.
Mientras se escucha el tema “Amor, amor, amor”, Luis Miguel se ubica al
frente de sus interlocutores, sobre una improvisada tarima en la que
permaneció de pie durante los 50 minutos para conversar con sus invitados.
Más de 50 personas –miembros de su sello discográfico y de su agencia de
representaciones- vigilan cada detalle y con tan sólo una mirada del jefe
máximo saben qué hacer y qué no. Luego de sonoros aplausos y con fanáticas
apostadas en las afueras de la mansión gritando hasta el cansancio,
Luis Miguel, tomó la palabra: “Muy buenas noches. Muchas gracias por
estar conmigo. Quisiera aprovechar la oportunidad para explicar que
este es un disco de boleros que forma parte de la serie Romances, que
comenzó en 1991. Es un capítulo más y espero completar la colección de
10 discos con los boleros más importantes que se han escrito”, confiesa
el intérprete. “No es un disco nuevo –continúa-. Es un disco de catálogo
y espero así lo entiendan”.
—¿Por qué finalmente se decidió por Miami para presentar el disco cuando
había manifestado su deseo de hacerlo en México? —Mi deseo era presentarlo
en México, pero por razones que desconozco no se pudo hacer así. A principios
de mes se dijo que Luis Miguel había solicitado el Palacio de Bellas Artes
y el Palacio de Chapultepec de México para realizar la presentación de Mis
Romances pero ambos escenarios le fueron negados, aún cuando en el último
se había presentado recientemente el británico Elton John. Sin embargo,
“Luismi” insiste en decir que en ningún momento su petición fue rechazada.
“Es algo que tiene que ver más con la compañía discográfica que conmigo.
Fue una decisión de la empresa hacer el lanzamiento en México pero también
respeto las decisiones de las instituciones. No tengo más nada que decir”.
Primer susto de la noche.
—¿Por qué escogió estos 11 temas en particular? ¿No siente que el repertorio
se le va haciendo cada vez más pequeño?
—La gran mayoría de las canciones
forma parte de los temas que no pude grabar en discos anteriores. Quizá por
esa razón este álbum tiene canciones que el público esperaba que yo grabara
y de allí que sea un álbum de catálogo.
—Últimamente ha tenido mucho éxito con los boleros y la música romántica.
¿No piensa hacer otras cosas?
—En realidad, lo que hago es combinar boleros
con canciones inéditas de algunos compositores que escriben especialmente
para mí. Pero siento que la mezcla del pop con los boleros, que es lo que
he venido haciendo desde hace 10 años, es ideal para mí. Me ha funcionado
muy bien esta fusión y me hace sentir muy cómodo.
Sin embargo, nuevamente Luis Miguel incluye un tango en un disco de boleros,
“Vuelve”, de Carlos Gardel y Alfredo Lepera. “El tango siempre va a formar
parte de la serie Romances. Trato con respeto de recordar canciones de
Argentina y, por supuesto, de México y hasta de Brasil. Intento combinar
esos géneros y presentarlos a través del bolero”.
—¿En qué momento de su carrera se encuentra?
—En estos momentos me siento
muy bien. Ha habido muchos cambios en mi vida, he pasado por situaciones
que me han enseñado mucho y que me han hecho ver la vida de otra manera.
Uno, con el paso del tiempo, va adquiriendo experiencia y eso te lleva a
madurar. De alguna manera, es lo que trato de reflejar en mi trabajo y con
este disco lo logré.
—¿Cuándo se hace un disco como Mis Romances con temas que son clásicos:
cuáles son las ventajas y cuáles son los riegos?
—La ventaja, sin duda,
es que todo el mundo conoce los temas. El riesgo que se corre es que la
gente no entienda que esto es un concepto que nació hace muchos años y
en el que me propuse rehacer con muchísimo respeto esas canciones que
tantos artistas han grabado. Es importante para mí que el público
entienda eso. Probablemente el disco que siga en el camino sea de
mariachis, tal vez de temas inéditos o quizá algo más pop, un álbum
con otro concepto. Pero la idea de Mis Romances es completar la serie
que me propuse y ojalá pueda tener esos 10 discos entre mis manos.
—Estas canciones que tocan mucho los sentimientos, ¿tienen algo que ver
con sus experiencias, con su estado sentimental?
—Creo que sí. Todo lo
que canto es un reflejo de lo que pienso y de lo que me pasa en ese momento.
Es importante poner algo de tu corazón en lo que haces. Claro, no siempre
ayuda, en oportunidades perjudica. He descubierto que cuando estoy viviendo
una situación muy parecida al tema que canto no me lleva a interpretarlo
mejor. Sin embargo, es bueno haber vivido todas esas experiencias para
interpretar las canciones con más fuerza.
—¿Tiene competencia Luis Miguel?
—La competencia es conmigo mismo. Está en tratar de ser mejor todos los
días, en evolucionar, en presentarle al público cada vez mejores propuestas.
Hay artistas a los que le gusta mucho el riesgo, que disfrutan de los
cambios radicales entre disco y disco, de año a año. Y a algunos, muy
contados, les funciona. Yo intento centrar mis fuerzas en mejorar lo
que vengo haciendo y allí es cuando compito. Trato de darme cuenta de
lo que pasa a mi alrededor y de ubicarme con mucha propiedad y seguridad
en mi territorio para que nadie venga a contaminarlo ni a molestarme.
En busca del amor
—Desde 1991 está cantando boleros. ¿Qué significa para usted el amor? ¿Lo ha
sentido alguna vez?
—(Pausa...silencio...respiración profunda) Sí lo he sentido, claro que sí.
He tenido la oportunidad de vivir muchas experiencias que me han enseñado
a ver el amor de distintas formas y con diversos grados de intensidad.
De no haber sido así, creo que no podría transmitir nada con mis canciones.
Vengo cantándole al amor desde hace 20 años pero no lo he encontrado. Sigo
en la búsqueda y no sé hasta dónde voy a llegar. Pero ha sido un viaje
interesante. Algún día espero establecerme y vivir el amor a través de
una familia con hijos.
—Con tantas vivencias y tantas experiencias acumuladas, ¿por qué no ha
considerado escribir sus propios temas?
—Porque otras personas lo hacen mejor que yo. Confieso que siempre trato
de escribir pero me he dado cuenta de que hay personas que tienen ese don
más desarrollado que yo y soy un tipo muy objetivo: sé para lo que soy
bueno y lo hago lo mejor que puedo. Por eso, invito a personas para que
participen como compositores de mis temas. Es un talento diferente que
quizá desarrolle en un futuro, pero por ahora prefiero seguir siendo
intérprete y cantante.
—¿Cuál ha sido el costo de 20 años de profesión?
—Ha sido muy alto. No hay tiempo para más nada sino para esto. Dejas de
estar con tu familia, no compartes con tus seres queridos, nunca hay
tiempo suficiente para dedicarlo a una pareja. Pero cada uno decide
lo que quiere ser y qué hacer con su vida. Yo escogí esto desde muy
pequeño y tuve que aprender a enfrentarme con las consecuencias. Ya
no lo puedo cambiar: con lo malo y con lo bueno, esto es quien soy y
lo que seré.
Se dice, se comenta, se rumorea...
Los ojos se le ven más grandes. Pasa su mano por la boca. Se arregla
la corbata. Se limpia el sudor. Cuando Luis Miguel se enfrenta a alguna
pregunta que tiene que ver con su vida personal o con su estado sentimental,
su rostro cambia. Otra hubiese sido la situación si, a lo largo de estos 20
años de carrera que cumplirá el año próximo, se hubiese especulado menos
sobre la extraña y conflictiva vida del ídolo mexicano. Por eso dice muy
irónicamente que “no es que no le guste encontrarse con los medios de
comunicación. Lo que pasa es que siento que los molesto si no tengo nada
nuevo que contarles. Y soy de las personas que evita molestar. Pero hoy,
por ejemplo, hay un buen motivo para conversar”.
La primera pregunta que lo puso a respirar profundo fue si estaba soltero
y respondió con un sí muy marcado. “Soltero... ahora sí, más soltero que
nunca”. No le molestó la pregunta, al contrario hubo risas en la sala.
El momento más difícil para las personas reunidas en el patio de la Casa
Casuarina fue cuando se le escuchó a alguien decir “¿en algún momento
te podremos ver cantando a dúo con Mariah Carey?”. Nuevamente, muy parco,
contestó: “No, definitivamente no”. Y la cosa seguía. Pero Luis Miguel no
caía en provocaciones. “¿Mantiene una relación amistosa con Mariah Carey?
¿La apoyó en los momentos difíciles que pasó recientemente?”. Luis Miguel
tiene la mirada enfocada al frente pero sin mirar a nadie. Respira profundo,
se voltea hacia su mánager y dice: “No tengo nada que decir sobre esa relación.
Eso se terminó. Punto”. Silencio. Al rato dice: “¿Alguien tiene alguna
pregunta divertida que hacerme?" Fueron los dos únicos momentos en los
que se notó la descomposición del intérprete de “Suave”. Sin embargo,
habló mucho más de lo que se pensaba de sus emociones, sensaciones
y sentimientos.
—¿Cómo maneja la soledad?
—De la mejor manera posible. Trato de rodearme de gente por la que siento
admiración y cariño, intento pasar ratos agradables con ellos. Pero hay
relaciones y situaciones que te lo permiten, otras no. Son círculos e
intereses incompatibles y por más que trates de unirlos, resulta imposible.
Y eso es peor porque terminas sintiéndote más solo.
—¿Piensa tener hijos?
—Debe ser una experiencia bellísima. Pero me preocupa mucho traer un hijo
a este planeta, tal como está ahora. Creo que en este momento sería muy
injusto y poco responsable traer un hijo al mundo. Quizá piense de esta
manera porque no tengo una relación estable, pero igualmente a aquellos
que la tienen les pido responsabilidad. —Nosotros, los medios de comunicación,
hemos colaborado en convertirle en el ser extraño que creemos que es.
-¿Cómo es de verdad Luis Miguel?
—No tengo la menor idea de cómo soy. A veces siento que lo que percibe la
gente no es la persona que trato vean en mí. He vivido momentos muy fuertes
en mi vida y eso me ha convertido en un ser complejo, pero siempre busco
la felicidad y estar bien conmigo para brindarle al público que ha estado
junto a mí en las buenas y en las malas, durante tanto tiempo, lo mejor
de mí en todos los sentidos. Pero hay que tener en cuenta que muchas
verdades no se dicen, que los rumores muchas veces no son verdad y que,
a veces, lo que parece mentira es lo más real. Me da pena ir por la vida
teniendo que aclarar situaciones personales y muy íntimas.
EL NACIONAL - DOMINGO 02 DE DICIEMBRE DE 2001
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