Cd de México, México (29 septiembre 2003).- Antes de decir algo sobre Luis
Miguel, primero tenemos que agradecerle, todos los que hacemos música romántica
y pretendemos tener calidad, como Juan Carlos Calderón, Manuel Alejandro, Roberto
Cantoral o Rubén Fuentes, que un señor de la categoría de él se ocupe de ella.
O todavía más valioso, que la ponga en los oídos de nuevas generaciones que
carecen de ese tipo de romanticismo.
Si no fuera por cantantes como él, como Alejandro Fernández o Alejandro Sanz,
los compositores de mi generación estaríamos perdidos, porque lo que se está
escuchando en la radio da tristeza.
Yo valoro de Luis Miguel que lo que graba y cómo lo graba siempre está bien y lo
vende.
Hay artistas que no tienen tratos con la prensa, que se aparecen y desaparecen.
Ejemplos, hay muchos, Manoella Torres, quien tuvo un conflicto conyugal y tuvo
que irse de México tres años, cuando regresó, al cuarto, no la escuchó nadie.
Hubo otra figura, Vicente Garrido, que acaba de morir, uno de los grandes
compositores de música mexicana. Empezó la época del rock & roll y dijo: 'Yo me
voy de México'. Se fue a Europa como cuatro o cinco años y cuando regresó nadie
lo pudo levantar, así es este negocio.
Con Luis Miguel sucede todo lo contrario, él hace algo y todo mundo está al
pendiente de ello.
Acabo de descubrir, hará un año, que los periodistas me ven como el heraldo de
Luis Miguel ante la imposibilidad de hablar con él.
Y la verdad, creo que mi relación de amistad con él es mayor y mejor que la
profesional. Luis Miguel es una persona muy cálida, muy educada, muy buena onda,
de muy buen comer, de muy buen beber y yo le agradezco mucho que cuando nos
reunimos se preocupe porque en su casa me atiendan como a mí me gusta.
El último encuentro con él, hace dos meses en Los Ángeles, puedo decir, sin
exagerar, que cualquier mortal lo consideraría una fantasía.
Profesionalmente, sobre Luis Miguel, insisto, sabe hacer muy bien las cosas.
A lo largo de los años en los que le he escrito muchas canciones me ha tocado
ver que prepara un disco y graba otro. Escoge primero unos temas y después los
cambia. Él sabe por qué.
Con que en este disco me grabe dos canciones, yo me sentiré completamente feliz
y pagado.