CORDOBA - Luis Miguel pasó las horas previas al recital que dará hoy, a las
21, en el estadio Córdoba, recluido en la suite presidencial del Sheraton Hotel,
lejos del fragor de sus fans que merodeaban por el lugar a la espera de ver al
artista cuando saliera del hotel. Sus allegados nada dijeron sobre las actividades
que cumplirá en lo que resta de su estadía en esta capital.
Seguidoras
El cantante mexicano llegó anteanoche en un avión privado, mientras en el
aeropuerto lo aguardaban sus seguidoras, que pudieron verlo a lo lejos y
recibir el saludo de su brazo en alto desde la pista de aterrizaje. Un operativo
de seguridad impidió que la gente se acercara a la caravana de autos que condujo
al cantante al centro de la ciudad. El artista y su comitiva se dirigieron al
restaurante Rancho Grande, en el coqueto barrio Cerro de las Rosas, pero Luis
Miguel desistió de comer allí porque había fans que lo habían seguido.
Suite presidencial
Fue entonces al hotel, donde se alojó en la habitación del piso 15, mientras que
otras tres personas que lo acompañaban se instalaron en habitaciones contiguas
que ocupan la mitad de esa planta. Sus músicos, manager y vestuaristas se alojaron
en el hotel cinco estrellas Holiday Inn.
A su arribo, pasada la medianoche, el artista fue recibido con frutas frescas
tropicales. Después llegó la comida: ensalada César, canelones rellenos con jamón
ahumado y crema de caviar, arrolladitos de mousse de salmón con bouquet de verdes
y sorrentinos de mozzarella con salsa de crema de jamón crudo. El cantante pidió
una bicicleta fija y otros elementos para hacer gimnasia, y agua mineral Evian
(francesa).
Durante toda la mañana de ayer no estuvo para nadie. "Luismi" durmió hasta cerca
de las 13 y pasadas las 14.30 no había pedido desayuno ni almuerzo. Para descansar
solicitó que su habitación estuviera totalmente a oscuras, por lo que el personal
debió cubrir los cristales de las ventanas con papel aluminizado.