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Bajo la influencia de un seductor

Germán Arrascaeta / lavozdelinterior.com.ar
12/04/2003

El show de anoche tenía la pretensión de refrendar la supuesta vuelta al pop de Luis Miguel después de años detrás de la fórmula del bolero. Luego de 100 minutos de concierto (duración establecida por contrato), la sensación reinante fue que el solista cumplió el objetivo. El show resultó más movido que empalagoso, con climas equilibrados.

Luis Miguel ya no descansa en su clasicismo, aunque no pudo evitar desmayar a una multitud de chicas vestido uno de los CQC. Esto es, ambo negro, corbata al tono, camisa blanca.

Una vez agotado el ritual del apagón pre show, el desaforado grito colectivo, el seguimiento de la combi que llega desde un costado con vidrios polarizados y la espera de esos segundos que separan una ansiedad visceral de la felicidad absoluta, Luis Miguel largó con Vuelve. Si bien esta canción está más que asimilada por las chicas, no es un himno que lleve a la mayor efusión emocional. Para eso, estuvo Amor, amor, amor.

A esa altura, Luis Miguel dejó instalada la noción de que devolvió el carísimo precio de las entradas. Por eso elige bajar. Y canta la balada Ahora que te vas, sobre un colchón de cuerdas y teclados, y Perfidia. Entonces le habla a la multitud, y, extrovertido como nunca, dice: “Hola Córdoba, es un placer estar aquí; esta es una celebración. ¿Están listos? Son 33 años de vida, 20 de ellos cantando, gracias”.

Antes de soltar la lengua, circunspecto y como si nada, había cantado la excitante perla pop titulada Eres.

Para románticos
Posteriormente se vino un trencito ideal para acaramelarse. Sonaron Devuélveme el amor mas No se tú y Cómo duele, tirando un guiño a todas las que se prendieron en la etapa bolerística de los 20 años de carrera. Los medios tiempos no se alteraron porque llegó O tú o ninguna. De allí pasó a un set para desatar inhibiciones, que se inició con Suave. El show continuó en plan de darle aire a baladas incandescentes como Un te amo, No me puedes dejar así, Entrégate y La incondicional, donde el solista tuvo el acompañamiento vocal del público.

En ese momento, habló por segunda vez: “Estas canciones las interpretaba hace 15 años cuando yo estaba cambiando la voz. Fue mi padre quien me insistió en grabarlas”, dijo.

Larga despedida
Ya en el tramo final volvió con 33, tanto en su versión reposada (Qué tristeza y Nos hizo falta tiempo) como en la más seductora, la pop, en la que se inscriben Con tus besos y Te necesito, a la hora de los bises.

Luis Miguel alternará entre Miami y Los Ángeles para consumir los momentos de su vida. Pero en sus shows no quiere olvidarse de su sustancia mejicana. Por eso canta Amorcito corazón y Mucho corazón. Entretanto, la bandera mejicana flameó en las pantallas detrás de escena.

El final fue algo previsible, aunque no eclipsó la certeza de haber vivido un espectáculo novedoso. Ya enfundado en trapos informales, el cantante invitó a hacer las coreografías que saben todas cuando le tocó entonar Cómo es posible, Será que no amas, La chica del bikini azul, Ahora te puedes marchar y Cuando calienta el sol.

En suma, valió la pena esperar tanto tiempo la vuelta de de Luis Miguel, no tan holograma como había acusado el español Alejandro Sanz. La parada cordobesa del romántico más vendedor por estas tierras fue la única en el interior del país y la antesala de una serie de tres conciertos de fin de semana en Vélez Sársfield. Un clásico adorado.

16.000. Finalmente, se vendieron todas las entradas que se pusieron a la venta. Ayer se terminaron las 1.500 que quedaban para el show, sobre las 16 mil que se pusieron a la venta. Con invitados y acreditados,

400 personas trabajaron en el show, incluidos el personal técnico y organizativo, y la seguridad del espectáculo.

3 minutos solamente pudieron trabajar los camarógrafos y fotógrafos. Vinieron medios de Córdoba, Buenos Aires, y hasta México y Chile.

Un rey elegido con mayoría femenina
Celina Alberto / lavozdelinterior.com.ar
12/04/2003

Vinieron desde todos los puntos cardinales del país para encontrarse con su ídolo, con su dios, con Luis Miguel. Para algunas fue una verdadera procesión desde lugares tan lejanos como Resistencia, Salta o Tucumán . Tuvieron que hacer sacrificios para pagar la entrada, el viaje y los gastos en Córdoba. Además, mientras esperaban en la fila para ingresar al estadio, aguantaron la lluvia de la mañana y el calor de la tarde de ayer. Pero las guiaba la convicción de que valía la pena. La fiesta que vivieron anoche demostró que no estaban equivocadas.

Hay que tomar en serio la fama de cantante romántico de Luis Miguel. La prueba es que la mayoría del público congregado en la tribuna y la platea del Chateau eran mujeres, en una proporción de 9 a 1 en relación con los hombres. La edad promedio oscilaba entre los 30 y 35 años, aunque también había chicas más jóvenes reunidas en grupos y más grandes en compañía de sus hijas o nietas adolescentes.

El color dominante fue el rojo. Remeras, vinchas, pañuelos, banderas se sumaron a los globos que repartieron las promotores entre el público y generaron un espectáculo aparte en las tribunas. El objetivo de los clubes de fans de Luis Miguel era vestir de colorado al estadio y la consigna fue acatada por muchísimas chicas.

Pero el espectáculo más emocionante empezó en el momento en que se apagaron las luces. Un sólo grito unió a todas las voces: “¡Queremos a Luis Miguel! ¡Queremos a Luis Miguel!”. Y siguieron coreando los cinco primeros temas que interpretó el cantante mejicano, sosteniendo los globos en alto y paradas sobre las sillas, con todas las ganas del mundo de compartir una fiesta única cerca de su ídolo.

Junto con los alaridos, los coros y los suspiros también brillaron varios flashes. Es que algunas chicas se las arreglaron para ingresar cámaras fotográficas de contrabando pese a la expresa prohibición de los organizadores. Ya se sabe: hay amores que están más allá de las normas.

Con la luna, la voz de Luis Miguel
LA VOZ On Line
12/04/2003

Miles de fanáticas que colmaron las plateas y el campo del Estadio Córdoba, empezaron a disfrutar esta noche del show del cantante mexicano Luis Miguel que presenta su disco “33” con un despliegue escénico pocas veces visto en esta ciudad.

"Luismi" inició el espectáculo a las 21.45 (estaba previsto para las 21.30) cantando "Vuelve", luego "Amor" y tras eso un popurrí de sus canciones más famosas.

El ídolo deslumbró a sus fans que lo aplaudían en la primera fila -vestidas de rojo para la ocasión- ataviado con un sobrio traje negro, camisa blanca y un pañuelo en su bolsillo izquierdo.

No obstante se registraron algunos incidentes cuando efectivos policiales desalojaban a vendedores ambulantes que pululaban en los alrededores del predio, el público –en su mayoría mujeres- se acercó al estadio que abrió sus puertas desde las 19.

Según se informó, se habrían vendido 15 mil entradas para el espectáculo que durará aproximadamente dos horas.

La consigna de los miembros del club de fans del mexicano fue vestirse de rojo, lo que sería el color favorito del ídolo, y una muestra de la pasión que sienten las cordobesas.

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