Unos 40.000 fans disfrutaron anoche en el estadio de Vélez
del carisma inagotable de Luis Miguel, en el primer recital
que el cantante ofreció en Buenos Aires, tras su paso por
Córdoba, en el marco del “tour 33” en el que presenta su
último álbum, con el que regresa al pop tras varios años
a puro bolero.
Envuelto en un clima increíble, en el que volaron corpiños
y camisetas de Argentina al escenario, Luismi ofreció un
gran show, con fuegos de artificio y todo.
El cantante brindó desde las 21.50 un prolijo espectáculo
en el estadio de Liniers, función que estuvo enmarcada por
una destacada puesta en escena. Ese fue el segundo de los
cuatro recitales que tiene previsto realizar en la Argentina
y que proseguirán hoy y mañana en el mismo escenario. Cuando
Luismi subió al escenario el público estalló. Bronceado y de
muy buen humor, Luismi -vestido con un traje negro y camisa
blanca con rayas finitas negras- comenzó interpretando Vuelve,
unos de los éxitos de su último disco 33, al que siguieron
Amor, amor, amor, Ahora que te vas y Perfidia. Tras la
seguidilla de temas, el cantante saludó a sus fans:
“Un aplauso muy grande para toda mi gente, para todos
los que vinieron a verme. Gracias por compartir una noche
especial”. En referencia al título de su nuevo CD agregó
“son 33 años de vida, 20 de ellos, cantando, gracias”, y
la respuesta fue una gran ovación. Antes de volver a la
música, Luismi gritó eufórico: “Debe ser una noche de
fiesta... Una gran fiesta”.
Aunque de la puesta en escena del show se destacaron los dos
niveles del escenario y las pantallas gigantes, una de ellas
en la parte central, no pasó inadvertido el decorado que
simulaba un gran balcón romano con columnas y antorchas en
los laterales. A diferencia de sus anteriores presentaciones,
esta vez el cantante no tuvo que renegar con el sonido, que
lució en todo su esplendor. Las luces, y los colores de las
pantallas de fondo, cambiaron con al ritmo de los temas,
conformando un espectáculo de nivel internacional que
deleitó a los asistentes. En estos conciertos, el baladista
-que en verdad no nació en México sino en la ciudad Santurce
de Puerto Rico, el 19 de abril de 1970- interpreta en vivo
las canciones de una placa en la que, después de cuatro años
orientados al bolero, regresa al pop. Aunque el bolero -que
cultivó en los álbumes Romance (1991), Segundo romance (1994),
Romances (1997) y Mis romances (2001)- lo posicionó como un
intérprete ampliamente reconocido por un público que excedió
largamente a las adolescentes que lo idolatraban desde antes,
Micky jamás abandonó del todo su fascinación por las baladas
salpicadas de ritmos modernos. Así, entre el bolero, el pop
y la canción romántica, el cantor que debutó discográficamente
con apenas 12 años de edad con la placa Luis Miguel, fue
construyendo un imperio de sucesos que lo ubicaron en el
pedestal de las voces de la música en español. Con esa
fórmula de indudable impacto para un público mayoritariamente
femenino, el también mentor de sucesos discográficos como
Soy como quiero ser (1986), Un hombre busca una mujer (1988)
y Luis Miguel 20 años (1990), está desde el miércoles en la
Argentina y sus fans lo agradecen todo el tiempo.
Durante el recital de anoche, cambió de vestuario en dos
oportunidades y sólo volvió a dirigirse al público cuando
recordó a su padre y le agradeció por haberlo apoyado cuando
tenía dudas de continuar con su carrera. A la cita, no
faltaron los clásicos, como No se tú, Suave y La chica del
bikini azul entre otros, acompañados por las fans que
asistieron a este encuentro. Algunos de los hitos de una
trayectoria durante la cual vendió cerca de 40 millones de
discos, son la obtención de seis premios Grammy (por Palabra
de honor, Aries, Segundo romance y tres por Amarte es un
placer) y de dos lauros World Music. En ese tránsito se dio
el lujo de colaborar con su admirado Frank Sinatra en el
tema Come Fly With Me, que integró el repertorio del disco
Duets II, y de ponerle su voz a Sueña, tema principal del
filme animado de Disney El jorobado de Notre Dame.
La excusa de esta nueva presentación en el país, a poco más
de un año de su anterior visita (ocasión en que llenó dos
veces Vélez) radica en cantar estas composiciones, entre las
que se cuentan las firmadas por Armando Manzanero (Un te amo,
Nos hace falta tiempo y Qué tristeza) y una (titulada Te
necesito) creada especialmente por el dominicano José Luis
Guerra. Lanzada a fines de setiembre último, la placa ya fue
presentada en el marco de una gira internacional que pasó por
Las Vegas, Dallas, Chicago, Miami y Nueva York, entre otras
ciudades estadounidenses y, antes de llegar a la Argentina,
pasó por Santiago de Chile. Volviendo al espectáculo de ayer,
el broche de oro fue con Te necesito, tras lo cual Luis
Miguel abandonó el escenario. Mientras el público se retiraba,
comentando cada detalle de lo vivido, “Luismi” abandonó el
lugar con la promesa y el compromiso de regresar esta noche
y mañana. La fiesta recién empieza.