| www.LuisMiguelSite.com - Sitio No Oficial |
Luis Miguel se despidió anoche,
|
|
Por Constanza León A. / lasegunda.com |
|---|
|
"Desconcierta permanencia de Luis Miguel en Chile", publicaba ayer "El Universal", de México, en un reportaje acerca del hermetismo con que se maneja el artista. "...confundió a la prensa chilena al permanecer en la capital más tiempo de lo previsto, para descansar antes de los cuatro conciertos que debe ofrecer en Argentina esta semana". Cómo no, si dejó a todos convencidos de que partía el domingo, después de las jugarretas que realizó en las afueras de un restorán en Isidora Goyenechea cuando dejó a los mozos esperando (y a un grupo de fans), después de ver a la prensa apostada en el lugar. Sólo mandó a pedir vino. El ídolo del pop hizo lo que quiso. Ni sus más cercanos interlocutores en Chile lograron sacar información acerca de sus planes en el país. Excepto las fans. Y sus inagotables fuentes. Así llegamos ayer cerca de las 19 horas a las afueras de Aerocardal, la base de operaciones que se encarga de recibir a las visitas de lujo. Unas treinta admiradoras esperaban pegadas a la reja alguna señal del cantante que realizó tres conciertos en nuestro país con "33", su nuevo disco. "¿Ustedes saben por casualidad a qué hora llega Luis Miguel?", pregunté. "¡Cómo ¿a qué hora llega?!", contestaba una joven alterada. "Ay, si hasta nos dijeron que se fue anteayer", decía otra. "No, no, no. Es ahora", decía tajante la primera. "Ahhh... ¿ustedes tienen contacto con la gente de Luis Miguel?". "¡No!", acotaron con desprecio. "Nosotros tenemos nuetras propias fuentes". Y el claro mensaje: "¿Por qué no les vas a preguntar a las de más allá?". Las de más allá eran las "oficiales". Las dirigentas de 5 fans club que Luis Miguel tiene en Chile. Las íntimas del "staff" de "El sol", como le dicen en su tierra. "Querido Luis Miguel", decían las cartas que ellas le entregaban a Ivonne, la asistente de Alejandro Asensi, el manager. Vinos, pan de pascua y regalitos para todos sus cercanos. Ivonne incluida. "Si son una mafia", decía otra desde un lugar menos privilegiado. "Oye, soy periodista y...". Error. Al instante se le borró la sonrisa con que recibía a las fanáticas.
El entorno de todos modos era tenso. "¡¡¡Guarda la cámara, te dicen!!!", le gritaba una fans muy enojada a otra. "¿Eres periodista?", preguntaba una arrugando la nariz. "... Por culpa de ustedes, cuando fue al restorán, no lo pudimos ver", replicó. Las reglas son claras y es parte del código que ellas manejan: No cámaras de video, no periodistas cerca. "Oye, si tienes cámara te la vamos a quitar", nos decía la asesora del cantante. ¡Afuera del recinto!, en pleno a vía público la amenaza corría igual. Atinamos con llegar de zapatillas, porque ya habíamos escuchado del modus operandi. Luis Miguel se fue directo a su jet. Pasó un rato y le pidieron volver a las oficinas para el trámite de aduana. Entonces ni miró hacia afuera. "¡Ya!", volvió Ivonne. "Que pasen las fans de a diez". Sorpresa. El hermético equipo del artista logró que pasara un grupo a saludarlo al avión. "1, 2, 3...". La cuarta era yo.
Con pantalones claros, camisa blanca y un abrigo largo, bajó él. Saludos para todas, besos, abrazos y hasta "agarrones", según una testigo vivencial. Luis Miguel, con su mejor sonrisa, encantador. Lo moreno que estaba le hacía resaltar aún más sus ojos verdes; de mirada dulce para todas. Y fotos. Alguna incluso entró con cámara filmadora. "Pero niña, ¡ponte para la foto!", decía Asensi. Un par de vueltas, una cámara y desaparecimos. El enredo era total. A esa altura una de nosotras, perdón, una de las fans, era la encargada de buscar al grupo siguiente. - Luis Miguel ¿vuelves? - Claro. No sé, pero nos veremos de nuevo. Hasta la próxima. Contestaba él de sonrisa hollywoodense con las chicas colgadas al cuello. Entonces ya planeábamos la nueva entrada al lugar prohibido. Esta vez sí para aparecer en la foto.
¿Viña Luis Miguel? Ni Tarapacá, ni Ventisquero, quedaron en el rotero. Finalmente, el mexicano aterrizó cerca de Rapel, en la Viña La Rosa. De ahí regresó con algunas cajitas de madera con los vinos más selectos que le entregaron dichosos los representantes de la familia Ossa y del Grupo Matte, los principales accionistas de la empresa. El rumor más fuerte era aún más sorprendente que su salida: el artista estaría interesado en comprarse una viña en nuestro país o lanzar un vino con su nombre. Porque de su boca no sólo salen bellas melodías. Quiere aprovechar en serio también su buen paladar. |