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Fans se coló en hotel de Luis Miguel:
Casi llegó hasta su suite

Cristián Méndez de la Fuente / lacuatra.cl
11/30/2003

Las fanáticas de Luis Miguel sueñan con verlo, abrazarlo y... bueno, saludarlo.
El día jueves, cuando todo el equipo del ídolo estaba de aquí para allá tratando de arreglar el entuerto que significó cambiar la presentación en San Carlos de Apoquindo para el viernes, una bien dotada y perfumada fans aprovechó el despelote para intentar acercarse a su artista favorito.

Lo que no está claro es si la chicuela, de unos 17 años, logró colarse desde fuera del Hotel Sheraton o era una pasajera que se alojaba en la torre del San Cristobal Tower, ya que la seguridad para ingresar es muy estricta y existe una recepción que siempre está viva al ojo quien entra y donde va. La cosa es, según contaron a La Cuarta, que muy cerca del piso 22, en cuya suite presidencial planchó la oreja el intérprete de "Por debajo de la mesa", los roperos de tres cuerpos que cuidan el tuto al mexicano vieron a una adolescente que no debería estar en ese sector.

El operativo para deternerla y evitar que siguiera su camino fue rápido. En un dos por tres guardias -guiados por el tremendo negro que anda como sombra del artista- tomaron a la elegante chiquilla y la bajaron a recepción. Ella lloraba, no porque le hayan hecho algo, la trataron muy suavemente en comparación a una periodista de TVN, sino porque no pudo lograr su objetivo.

De noche
Mientras en el hotel iniciaron las investigaciones de lo sucedido y buscan culpables, en la productora que trajo a Luismi a Chile y en la seguridad personal del cantante, no le dan mayor importancia al cuento porque es una situación más que normal. Además, como estaba ordenado el cuento era muy difícil que ingresara a la pirula habitación.

Hay que reconocer que al tratar de investigar cómo se había producido todo, llamando a contactos, muy pocos sabían del cuento. Tirando lenguas confirmamos la situación y supimos que se trataba de una hermosa chica, bien vestida. Todo fue muy piola porque la fanática -que según testigos se veía bastante pirula-, se coló cerca de las 23 horas.

Lo que se escucha es que la cabra era hija de un pasajero extranjero -también se oyó que era pariente de un trabajador del hotel- porque conocía muy bien el manejo de ascensores, donde tenía que bajarse y la ubicación de las escaleras de incendio, por las que se dirigía al piso 22.

Atados
El año pasado cuando vino Luis Miguel, se paseó de lo lindo. Salió a almorzar, a comer e incluso visitó La Sebastiana. El mexicano se fue encantado de Chago City. Ahora la cosa no anduvo tan bien. El astro llegó de madrugada y lo único que quería era acostarse a dormir, a pasar la mona según otros, pero su habitación, la suite presidencial, estaba ocupada por el guaripola de Alemania. Luismi tuvo que dormir en una de inferior calidad a la que está acostumbrado.

Al respecto los dimes y diretes son contradictorios. Mientras oficialmente se dijo que el cantante había entendido la situación, otros juran de guata que se enfureció. Por el amurramiento mandó a la punta del cerro los carretes que le tenían preparados, entre ellos, una visita a una viña cerca a Santiago.

Luego, en la gala de Espacio Riesco, alegó hasta por los codos por lo deficiente del sonido. Nuevamente dos opiniones diametralmente opuestas. Mientras acá culpaban al ingeniero gringo del tour, por el lado del cuate aseguraron que la amplificación era deficiente. Y ahí vino el cambio de día de la presentación en San Carlos de Apoquindo. Nuevamente dos versiones. Luis Miguel ordenó instalar todo la amplificación de nuevo y la otra que por problemas logísticos no se pudo terminar el escenario.

El show
Cahuines más, cahuines menos, Luis Miguel sobre el escenario es una gran estrella. Todo su espectáculo está muy bien diseñado y gira, egocéntricamente, en él. Y las fans gozan, deliran, chillan por eso. Se les mueve el piso cuando llega, cuando canta, cuando se mueve, qué decir al hablarles y al demostrar que goza con lo que provoca, cuando le gritan. Su sonrisa blanca, perfecta, dice: ¡Aquí estoy!, quiéranme. Como intérprete, un manejo de voz espectacular; como artista, maneja tiempo, distancia y cuando debe provocar algo y cuando no. Todas sus fanáticas quedaron derretidas en el momento en que subió a una pitufa al escenario y también con un repertorio que mezcla lo nuevo con los clásicos, que, sin duda, son los puntos alto de 90 minutos llenos de calidad y perfección, todo calculado al segundo, incluso la reacción del público que lo ama, lo adora y él, se deja querer.

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