Cerca de 15 mil personas repletaron el recinto viñamarino
para ver la última presentación del mexicano en nuestro
país, la que dejó en el olvido los problemas de sonido y
las postergaciones anteriores, resultando un concierto que
rayó en la perfección. (TERRA.CL)
VIÑA DEL MAR, noviembre 30.- Como en sus mejores
presentaciones en el Festival de la Canción de Viña del Mar,
en la noche de ayer Luis Miguel no necesitó de mayores
esfuerzos para tener en sólo cosa de segundos a una Quinta
Vergara repleta a sus pies, en lo que fue el último concierto
que ofreció en nuestro país, presentando su nuevo disco “33”.
Alrededor de 15 mil personas, que comenzaron a llegar desde
tempranas horas de la tarde al recinto viñamarino, bailaron,
corearon y se enamoraron con el artista mexicano que no
visitaba la Quinta Región desde 1999, pero que sólo debió
subirse al escenario para demostrar que en la Ciudad Jardín
tiene seguidoras y seguidores para rato.
Repitiendo exactamente la misma rutina de sus presentaciones
anteriores en Santiago, Luis Miguel apareció en escena cerca
de las 21:30 horas, cuando el frío comenzaba a colarse desde
el cerro, cosa que pasó inadvertida para la gran mayoría de
las asistentes, a quienes sólo les importó que su máximo
ídolo estaba a escasos metros de ellas cantando las mejores
canciones de veinte años de trayectoria.
Dejando para el anecdotario los inconvenientes que generaron
sus shows en la capital, con problemas de sonido y
postergaciones de por medio, el espectáculo de ayer en
Viña fue perfecto, de una calidad sonora y visual que
hacían hasta comprensibles los altos precios de las
entradas, que en este caso no bajaron de los 10 mil pesos.
Y Luis Miguel también parecía haberse olvidado de todos
los problemas, porque “regaloneó” como nunca a su público
y no se cansó de juguetear con las primeras filas,
estrechándoles la mano y recibiendo flores y peluches
por doquier, con más de algún intento fallido de las
típicas fans que se juegan la vida por subirse hasta el
mismo escenario.
El azteca explotó al máximo su perfil derecho frente a las
cámaras, secándose el sudor del rostro con poleras de su
staff y arrojándolas al público, pero por sobre todo cantando,
evitando esos diálogos extensos con el público, cerrando el
show luego de una hora y media sobre y el escenario y
dejando más que satisfechos a los asistentes.
De esta manera, la visita de Luis Miguel a nuestro país fue
de menos a más, cerrando la gira por Chile con una
presentación impecable y dejando en claro que “33” ya
es un éxito, otro más de este artista que anoche se
reencontró con su antiguo amor, ese que en febrero se
viste de “monstruo”, pero que ayer estaba más domado
que nunca.