
Unos 10 años transcurrieron para que Luis Miguel volviera su mirada a Costa Rica y deleitara a sus
seguidores con un majestuoso concierto en el que logró resumir el tiempo en su música y arrancar gritos
y aplausos eufóricos.
Luciendo un sobrio traje negro, el cantante apareció en el escenario acompañado de un gran despliegue de
imágenes en las pantallas gigantes para interpretar el tema Vuelve, de su más reciente producción
discográfica titulada 33.
De inmediato, gritos y aplausos se escucharon en el capitalino Estadio Saprissa de una fanaticada que
aunque siguió los pasos del cantante sobre la tarima, no descuidó el juego que para la Selección Nacional
era decisivo para permanecer en la eliminatoria mundialista.
Televisores portátiles se vieron entre el público que no quería perderse dos acontecimientos esperados en
la escena nacional; el cotejo comenzó con desventaja del equipo local ante Canadá y en el empate reventaron
gritos de "oé oé" que "Luismi" pareció no entender.
De acuerdo con la crónica del espectáculo, el vocalista deleitó a los presentes con canciones como Amor,
amor. Amor, Perfidia y Eres, en la que la selección empató a Canadá, Por debajo de la mesa, No se tú,
Suave, Entrégate y La incondicional.
Antes del concierto, largas filas de seguidores eran visibles en las afueras del Ricardo Saprissa con
féminas en su mayoría ansiosas de ver a su cantante luego de tantos años de ausencia. Esa espera valió
la pena, el artista ofreció un recital de altura.
Al final de la noche, miles de seguidoras abandonaron el estadio emocionadas de haber visto a Luis
Miguel cantar para ellas mientras que aficionados costarricenses celebraban el sorpresivo marcador
de 3-1 que logró la oncena local frente a Canadá.