Guadalajara, México - Sólo Luis Miguel es capaz de convertir durante hora y media
una gélida noche como la que ayer se sintió en un volcán de emociones y gritos.
Al igual que hace dos años, el Estadio 3 de Marzo volvió a colmarse con más de 26
mil personas; la euforia por ser testigos del "Tour 33" fue palpable en la reventa,
ya que algunas localidades de zona Vip llegaron a cotizarse entre 3 mil y 4 mil
500 pesos cuando su precio en taquilla fue de mil 300 pesos.
Por verlo, todo valía.
No hubo sorpresas, ni espacio para la improvisación: los mismos temas de los 25
conciertos previos en el Auditorio Nacional, los mismos tres cambios de vestuario;
si acaso la emoción única de ver al artista en vivo y escucharle alguna frase
dedicada a Guadalajara.
Vestido en traje negro, saltó a escena a las 21:20 horas para despertar el grito
de la multitud con temas como "Vuelve" (de su disco 33), "Amor, Amor, Amor",
"Perfidia" y "Eres".
El comentario común entre el público fue el asombro de no verlo con el pelo
engomado, como apareció retratado en periódicos y revistas la semana pasada al
recibir su quíntuple disco de platino.
"Buenas noches, bienvenidos. Es una noche bellísima, gracias por acompañarme.
¿Cómo están? A toda mi gente adelante, a toda mi gente allá en el fondo, gracias
por acompañarme, gracias por estar conmigo", dijo el cantante.
"Si tienen ganas de cantar, canten conmigo, si quieren bailar, bailen conmigo.
Los invito a todos a pasar un rato agradable. Bienvenidos Guadalajara, gracias
por acompañarme".
La voz de Luis Miguel no pudo ser apreciada a plenitud en la parte sur del estadio,
ya que la sonorización tuvo mayor énfasis en los graves que en los agudos.
Las fallas cayeron en el olvido; en medio de la euforia las casi 12 mil personas
colocadas en la cancha del estadio se subieron a sus sillas para tratar de ver
mejor y corear al cantante.
Y el público que más airadamente reclamó por haber sido colocado tras una reja de
alambre y baños tras la portería sur de la cancha, después coreaba "No Sé Tú",
"O Tu o Ninguna", "Sol, Arena y Mar" y "Suave".
Después de mucha insistencia, Luis Miguel aceptó un ramo de flores y uno de sus
guardaespaldas lo tomó del cinturón para evitar que fuera jalado; también estuvo
a punto de subir a una niña al escenario, pero se quedó en intención.
Después de la mitad del show, "El Sol" ya saludaba de mano a algunos de primera
fila. No más.
"Hace 15 años, estando en el estudio de grabación, mi padre, en un momento en que
tenía el cambio de voz natural, me dijo: 'Sigue cantando, no le tengas miedo'. Yo
le agradezco, porque si no fuera por él, no hubiera grabado estas canciones, que a
ustedes les traen muchos recuerdos", mencionó para continuar su viaje al pasado
con "No me Puedes Dejar Así" y "Palabra de Honor".
Al llegar al tema "Con tus Besos" realizó su segundo cambio de vestuario y apareció
enfundado en camisa negra y saco sport negro.
En la parte mexicana del show, mientras cantaba temas como "Mucho Corazón",
"La Media Vuelta" y "Amorcito Corazón", Luismi se llevó una bandera mexicana
al pecho.
La parte más vibrante del concierto llegó al final, con "Ahora te Puedes Marchar",
"La Chica del Bikini Azul", "Isabel" y "Cuando Calienta el Sol" con la que cerró
la noche a las 22:45 horas.
Como siempre, no hubo respuestas a las peticiones de prolongar su show, tal vez
cuidando la "sobreexposición" al "Sol'".