Luis Miguel actuó en el estadio Mateo Flores de la ciudad de Guatemala ante
unas 14,000 personas, en el marco de su gira "33", nombre de su último disco
y edad del cantante melódico mexicano.
A las 10 menos 10 minutos de la noche en el estadio Mateo Flores se apagaron
las luces y en medio de fuertes aplausos apareció Luis Miguel vistiendo un
saco negro, pantalón del mismo color y una corbata negra con bolas blancas.
"Buenas noches Gautemala", gritó. "Muchas gracias por acompañarme esta noche.
¿Cómo están?", preguntó. "Les voy a cantar canciones de hace 20 años, así que
si las saben cántenlas. También algunas baladas de mi último disco, y además
algunas con mariachi".
El mexicano arrancó su colorido espectáculo y los aplausos de un público,
mayoritariamente femenino, con "Vuelve", una de las canciones de su
último trabajo.
Acompañado por unos diez músicos y tres pantallas gigantes, que mostraban
imágenes en movimiento de olas, estrellas, flores, o algunos vídeos del
artista, recorrió su romántico repertorio, intercalando canciones de su
último álbum, como "Devuélveme el amor" o "Un te amo".
También interpretó los boleros de su serie "Romances" y varios "popurris"
de las canciones que marcaron su etapa disco o su periodo pop de los noventa,
como "Suave" e, incluso, versiones de clásicos románticos, como "Cuando
calienta el sol".
Aunque profesional, como siempre, pareció en reiteradas ocasiones más preocupado
por dar indicaciones a sus músicos que por el público.
Una lluvia de cintas y papeles de colores y el eco ensordecedor del nombre del
artista coreado por el público pusieron fin a un concierto en el que quizá
faltó conexión entre los asistentes y el artista, que se despidió con "Te necesito",
el único bis previsto.