El "Sol" de México a 21 años de trayectoria dice que se encuentra en el mejor
estado
Más de 20 años marcan la carrera de Luis Miguel, un cantante que pese a que no arriesga musicalmente, sigue cautivando al público partir del 15 de enero Luis Miguel protagonizará una más de sus exitosas temporadas en el Auditorio Nacional, ya que hasta el momento tiene agendadas 18 presentaciones en ese foro. De tal forma, alrededor de 180 mil personas serán testigos del show denominado "33 Tour".
Aunque el número de fechas suena espectacular, conviene recordar que anteriormente, a principios del 2000, Luis Miguel ya había ofrecido 21 conciertos durante una misma temporada. De hecho, gracias a ello, el récord de la mayor cantidad de con foro lleno en el Auditorio Nacional. No está de más indicar que nadie ha logrado acercarse a esa marca.
¿Pero en qué radica el secreto para que Luis Miguel llene el foro más importante de nuestro país?, ¿o que logre vender millones de sus discos pese a no ofrecer nada nuevo ni arriesgarse a nivel musical?
La respuesta podría parecer sencilla: porque lo avalan más de 20 años de carrera. Pero atrás de esas dos décadas de trayectoria musical hay muchas razones que sustentan la vigencia de un artista que en primera instancia puede parecer repetitivo y hasta monótono en sus propuestas discográficas.
De hecho, al momento de lanzar su reciente álbum, "33", Luis Miguel fue objeto de constantes críticas, ya que la mayoría de los especialistas coincidían en que el llamado "Sol" ofrecía "más de lo mismo". Y en cierto sentido es cierto, ya que "33" es un disco muy al estilo de Luis Miguel: pop ligero, sin pretensiones vanguardistas, ni variaciones significativas con respecto a grabaciones anteriores. Es más, se trata de una continuación de "Amarte es un placer" (1999) y "Nada es igual" (1996).
Pero en lo que no reparan mucho los críticos es en el hecho de que Luis Miguel sigue fiel a su estilo porque eso es lo que espera la gente de él. Y el intérprete lo sabe. Nadie conoce mejor a su público que él mismo. Por ello es que no siente necesidad de alejarse de la ruta, que aunque pareciera gastada, le sigue funcionando, al grado de vender millones de discos.
Luis Miguel sabe que la gente quiere escucharlo interpretando baladas pop con letras ligeras, sin rebuscamientos ni frases profundas. A cambio, ofrece producciones impecables, grabadas en los mejores estudios y con el apoyo de compositores llenos de oficio, pero sobre todo melodías muy bien interpretadas. Aunque claro que no estaría mal que de pronto diera un suave giro y optara por buscar la colaboración de autores como Reyli Barba (líder del grupo Elefante) o Noel y Leonel (integrantes de Sin Bandera), quienes han refrescado el pop hecho en México.
Lo mismo sucede cuando el ídolo de la canción lanza uno de sus discos dedicados a rendir tributo al bolero. Sus distintos volúmenes enfocados en el concepto "Romances" son básicamente lo mismo: canciones clásicas que al contar con nuevos arreglos de orquesta y sonidos modernos alcanzan el estatus de "neo boleros". Y cuando parece que el concepto está agotado, viene y graba otro capítulo, en el que sólo cambia el nombre ("Romance", "Segundo romance", "Romances", "Mis romances", etcétera) y el listado de boleros. Lo cierto es que la fórmula no es mala, pues en un medio musical acostumbrado a la mediocridad, nunca está de más retomar algunos clásicos que dejaron huella por su lírica y su carga emocional.