Monterrey, México - Después de ofrecer el domingo su tercer concierto en
Monterrey, Luis Miguel fue a cenar con algunos miembros de su equipo al
restaurante El Granero Grill.
El cantante arribó al lugar a las 23:40 horas, sólo una hora después de haber
terminado su presentación en la Arena Monterrey y fue ubicado en un área especial,
delimitada por biombos.
"Se la pasó muy bien, estuvo encantado con el lugar. Lo ubicamos en el comedor de
abajo para que no lo molestaran", explicó Agapito González, capitán de meseros del
restaurante.
Aunque la mesa era para ocho, sólo se ocuparon siete lugares, dijo el capitán,
pues uno era para Myrka Dellanos, quien nunca llegó.
"Estuvo con ingenieros de su equipo, según estaba esperando a Myrka, pero no
llegó", indicó.
Según González, Luismi probó de todo: entremeses, platillos de mariscos y cortes
de carne, acompañados de micheladas.
"Comió un 'atropellado', que es carne seca guisada con salsa, una de las
especialidades de la casa, que es calamar relleno de cangrejo con salsa de
anguila, también hongos portobello rellenos de camarón y cangrejo", contó.
"También pidieron al centro unos pulpos al jalapeño, champiñones con huitlacoche,
una agujas de rib eye, setas con pimiento morrón al olivo y arrachera y de bebida
tomó unas micheladas con cerveza Corona".
Después de la cena vino el postre especial de la casa, y un anís.
"De postre comió una combinación de fresas, cerezas y mango flameados acompañados
de helado de vainilla y un anís Chinchón dulce", mencionó.
El cantante estuvo acompañado por su guarura, "Big Daddy", y otros elementos de
seguridad.
"Varias personas de las que estaban ahí intentaron saludarlo, pero la seguridad que
Luis Miguel traía no los dejó", señaló González.
Con el personal del restaurante, Luismi se portó de lo mejor, señaló, pues estuvo
accesible y cortés.
"Se portó súper, yo tenía otra idea, pensé que era muy cortante, muy sangrón y
nada, es todo lo contrario, estuvo muy contento", dijo el capitán.
"La propina estuvo excelente, no hay queja al respecto, al contrario. Quien se
encargó de pagar la cuenta fue una de las personas que vienen con él, su brazo
derecho", afirmó González.
Dos horas después, el personal del restaurante sacó un par de sombrillas para
cubrir a "El Sol" de una lluvia de flashazos y poder ingresar a su camioneta sin
ser captado.
Minutos más tarde y con los guardias dirigiendo linternas a fotógrafos y
camarógrafos, Luis Miguel abandonó el local a toda prisa para volver al hotel
donde se hospedaba, al filo de las 2:00 de la madrugada.
El guarura 'baja la guardia'
Cuatro fans adolescentes fueron lo suficientemente hábiles para "desarmar" a uno
de los guardias personales de Luis Miguel.
El guardaespaldas, de origen estadounidense, aceptó tomarse una foto con las
seguidoras e intercambiar direcciones de correo electrónico, pero eso sí, una
vez que "El Sol" salió, olvidó la camaradería y no les permitió acercase a él.