Monterrey, México - El privilegio de estar en primera fila no sólo fue para
ver de cerca a Luis Miguel, también se le pudo tocar, hablar, estrechar la mano
y hasta besar en la boca.
Para las admiradoras del cantante, bien valió la pena haber pagado 2 mil pesos
para estar en el segundo concierto que ofreció la noche del sábado en la Arena
Monterrey. Luis Miguel no fue tan inalcanzable.
Aproximadamente 10 mil personas asistieron al segundo concierto del cantante en
la Ciudad, el cual, al igual que el del viernes empezó a las 21:05 horas y hubo
el mismo número de canciones y frases. También abrió con "Vuelve".
Al igual que en el resto de su gira 33, en el escenario, oculto entre las columnas,
el popular guardaespaldas del cantante, "Big Dady", se mantenía a la expectativa
vigilando los movimientos de su protegido.
El corpulento hombre sólo se dejaba ver cuando Luis Miguel se acercaba a la orilla
del escenario para saludar de mano al público que estaba en primera fila.
Esta vez, el cantante se dejó tocar por sus admiradoras, estrechó la mano de un
adolescente con capacidades diferentes y hasta besó nuevamente en la boca a una
chica que le regaló una rosa roja, lo que provocó un estallido de gritos y una
lluvia de aplausos.
El toque patriótico de la noche no lo puso el mariachi, sino una bandera tricolor
que se proyectó en las seis pantallas para que enmarcara temas como "Mucho Corazón",
"La Media Vuelta" y "Amorcito Corazón".
Dejó el escenario por tres minutos para reaparecer vestido con un pantalón gris,
saco de terciopelo negro y una camisa que dejaba ver parte de su pectoral mientras
interpretaba "Con tus Besos". Luego siguió un popurrí compuesto por "Ahora te
Puedes Marchar", "Isabel" y "Cuando Calienta el Sol" e "Isabel".
El cantante abandonó el escenario a las 22:37 horas, pero el constante reclamo de
"¡otra, otra, otra!", lo hizo volver, luciendo una camisa blanca para despedirse
con "Te Necesito" en medio de una lluvia de serpentinas y confeti rojo.