El “astro rey” volvió a brillar en San Salvador. Luis Miguel cautivó a las más de 15 mil personas que
abarrotaron las instalaciones del estadio Jorge “Mágico” González y que atestiguaron las incidencias
de un concierto que lo tuvo todo: romance, histeria, pasión y nostalgia.
El ex estadio Flor Blanca le hizo honor al actual nombramiento de “Mágico”, porque el hechizo se sentía
en el ambiente desde el momento en que se ingresaba al recinto ayer por la noche, cuando Luis Miguel
cautivó a las más de 15 mil almas que vivieron a plenitud su último concierto de la gira “33”.
Antes de la llegada de Luis Miguel, la salvadoreña Cecilia Regalado entretuvo a los asistentes con un menú
musical exquisito.
Con la puntualidad de un flemática dama inglesa, a las 8 de la noche apareció la mujer que de chica
grabó “El burrito sabanero”, con un elegante traje blanco. Era Cecilia Regalado, hoy con unos años de más,
pero con una calidad de voz impresionante.
Cecilia interpretó algunas rancheras como “Mátalas” (grabada originalmente por Alejandro Fernández), pero
también mostró su versatilidad y sus raíces tropicales al cantar “Bidi bidi bamba”, original de Selena.
Su carisma, su buena vibra y su afinadísima voz se sintieron en todo el estadio. El “respetable”
la aplaudió y acompañó con palmas sus interpretaciones.
La cuscatleca le rindió un homenaje a Ana Bárbara con su tema “Bandido” y a Marco Antonio Solís “el Buki”
con la canción “Más que tu amigo”. La “bonachona” cantante se despidió de los salvadoreños diciéndoles: “Yo
quiero ser más que su amiga”.
El momento esperado
El aire se cortó por completo cuando Luis Miguel apareció alrededor de las 9 de la noche, vestido con un
elegante traje negro, corbata roja, completamente bronceado y luciendo un peinado recortado al estilo Elvis
(con copete al frente). Su show arrancó con una introducción atmosférica, con imágenes proyectadas en las
pantallas gigantes.
Luego, el cantante interpretó el tema “Vuelve”, parte de “33”, su última producción discográfica, que
enloqueció a las más de 15 mil personas asistentes, que respondieron con una gran ovación.
Luego llegó el turno de “Ahora que te vas”, también de su último disco, que dominó la mayor parte del
repertorio del artista.
El público reaccionó de mejor manera con el tema “Perfidia”, en donde fue notable la calidad del sonido,
especialmente en la zona preferencial.
Habían pasado nueve años desde la última vez que “el Sol” se posó sobre la noche salvadoreña. Como aquella
vez, la luna no reportó eclipse que la apagara.
El escenario que recibió a Luis Miguel era en realidad imponente y estaba dividido en dos secciones,
acompañadas de cinco pantallas gigantes (tres al centro y dos de proyección para el público ubicado en
los costados generales).
La banda que acompañó a Luis Miguel en el concierto estaba compuesta por un percusionista, tres metales,
dos tecladistas, un bajista, un guitarrista y ninguna corista.
Fue hasta la cuarta canción (“No sé tú”) que Luis Miguel interactuó con su público y, hasta las 10 de
la noche, no se había reportado ningún incidente que lamentar.