El cantante mejicano Luis Miguel no tuvo que hacer cola junto a las decenas de peregrinos que hoy por
la tarde esperaban su turno bajo el sol para abrazar al Apóstol Santiago. A las 16.25 horas, con casi
treinta minutos de retraso sobre el horario previsto para su llegada, Luis Miguel atravesó la Puerta
de Acibechería para cumplir con la tradición de abrazar la imagen de Santiago en el altar y visitar
el sepulcro del Apóstol.
Durante el tiempo que duró su recorrido por el interior de la Catedral, el cantante estuvo acompañado
por la gerente de promoción del Camino de Santiago, María Xosé Dopico, y por su manager, Alejandro Asensi.
A su salida por la puerta del Obradoiro, le esperaban las cámaras, el dispositivo de seguridad y un grupo
de chicos y chicas gaditanos que se acababan de enterar de que el artista estaba allí.
El mejicano repartió sonrisas y saludos aunque, parco en palabras, sólo dijo sentirse "muy bien" en Santiago
de Compostela y señaló en un gesto cómplice al periodista que le preguntó si se iba a casar, sin responder a
la pregunta.
Vestido con un traje gris oscuro de raya diplomática, camisa blanca y una corbata lila, el intérprete se dejó
ver poco tiempo en el Obradoiro, e instantes después de terminar su visita a la catedral se marchó en coche.
Mañana ofrecerá el primer concierto de su gira española "33" en el Pabellón Multiusos do Sar.
Los cámaras y fotógrafos de la prensa no pudieron entrar en la catedral durante la visita del cantante, e
incluso los peregrinos y visitantes que querían acceder al templo por la Puerta de Acibecher a se encontraron
con el obstáculo de dos guardaespaldas que bloquearon la entrada durante unos minutos, lo que provocó la
indignación de algunas personas, incluidos algunos periodistas gráficos, y más después del plantón que les
dio el cantante en el aeropuerto de Lavacolla a su llegada a Santiago de Compostela.
Luis Miguel tenía previsto aterrizar el pasado domingo por la tarde pero decidió hacer escala en Londres
para descansar, y la prensa que lo esperaba no fue avisada hasta última hora. Además, cuando el cantante
llegó al día siguiente en su jet privado, con tres horas de retraso sobre la previsión inicial, se negó
a salir del aparato si había reporteros en el aeropuerto.
