No culpes a la fama

Alfredo Sepúlveda C / diario.elmercurio.com
11/27/2003

¿Cuál es uno de los pilares del éxito de Luis Miguel?
Luis Miguel está en la ciudad. Luis Miguel siempre ha jugado al misterio. ¿Su mamá realmente fue secuestrada y no ha vuelto a aparecer? ¿Su papá le pegaba cuando chico? ¿Tiene polola? ¿Tiene un cocodrilo como mascota en su casa de Acapulco? ¿Es verdad que viaja con un dentista que le lustra los dientes antes de cada aparición pública?

Luis Miguel pertenece a una estirpe de artistas clásicos que, al contrario de lo que ocurre con nuestra pequeña farándula, es tan cerrada con respecto a su vida privada, que al final el público le construye una basada en mitos, historias de oídas, relatos de un amigo de un amigo, rumores. El efecto es mil veces más fuerte que el que ocurre con nuestros sobreexpuestos héroes locales. La simple aparición de Luis Miguel implica para la prensa trasnochadas en el aeropuerto y arriesgados seguimientos en automóvil. Sus visitas a restaurantes son cubiertas como si se tratara de una revelación divina.

El mexicano ha jugado este juego desde hace más de una década... y le ha rendido frutos. Otros artistas del tipo "latino bonito melódico" que han tenido una vida privada más expuesta, al final de la jornada han recogido menos peces - y pesos- porque, en el fondo, se parecen más a uno, su halo de misterio no es tan fuerte.

Por supuesto que "Luismi" no fue el inventor del misterio (Frank Sinatra hizo lo mismo décadas antes). Pero estas jugarretas con la prensa, este show que Luis Miguel arma sin mover un dedo, este "no me saquen fotos", "no hablo de mi familia", "sólo vengo a cantar", termina siendo más poderoso que toda la fama por la que otros se desnudan moral y/o físicamente.

Al final del día, parece que uno no quiere saber tantas "verdades" de las estrellas. Son mucho mejores los mitos, las ficciones, las mentiras que construimos en torno a ellas.

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