Amarte es un Placer

¡Todo por ver a Luis Miguel!

Gastar hasta dos mil dólares, sacrificar vacaciones y hasta 'desprenderse' de sus hijos son capaces las fans del cantante mexicano con tal de seguirlo a sus presentaciones y 'ganarse' aunque sea una mirada de su ídolo

Lucero Amador / Especial para La Opinión

Su nombre las hace vibrar de emoción. Abandonan todo por seguirlo, incluyendo al marido o los hijos, si los tienen. Se ausentan del trabajo o piden vacaciones. Recorren varias millas en carro, autobús o avión. La distancia es lo de menos. Todo por ver a "El Sol" brillar en un escenario.

Hay quienes disponen de una cuenta de ahorros especialmente para él. No hay exigencias de por medio. Se conforman con rozar sus dedos, verlo de cerca, escucharlo y lograr que les lance una mirada. Todo simplemente por el "placer" de serle "incondicional" a Luis Miguel.

"El Sol", como lo llaman, es el hombre que despierta en sus fans Cecilia, Lucy, Haydeé y Liz un sentimiento "inexplicable", que ellas sólo pueden definir con sus acciones.

Están siempre atentas de lo que hace. Son las primeras en comprar sus discos y esperar a que abran una tienda para adquirir los mejores boletos de sus conciertos. Cada día reviven su sueño de poder estar un día tan cerca de él, como para saludarlo sin resistencia del personal de seguridad.

En la radio están alertas para participar en los concursos donde el intérprete de La incondicional esté relacionado.

Por eso también fueron de las primeras en llegar a la cita de la 107.5-Klove, la radiodifusora que promocionó 30 boletos para que el ganador asistiera con un acompañante al concierto de Luis Miguel en Las Vegas.

Sábado 29 de abril a las 11:00 de la mañana, "El Sol" brillaba en las camisas de las cuatro fans que llevaban la imagen de Luismi sobre su pecho. Ellas son parte del club Las incomparables que tiene cinco años de vida.

Su presencia era lo único que indicaba en aquellas 60 personas reunidas en un estacionamiento de la calle Vine y bulevar Hollywood, que trataba de los ganadores para asistir al concierto de Luis Miguel.

Las fans iban bien "armadas" con pancartas, pósteres y solicitudes de ingreso al club para las posibles nuevas integrantes.

El resto de la multitud eran simpatizantes de Luismi y suertudos del azar, pero que igual de dispuestos que Las Incomparables recorrieron 276.9 millas de camino y toleraron la lentitud del tráfico para llegar al reencuentro con el ídolo que realizaba su presentación en el auditorio del hotel Mandalay Bay en Las Vegas.

Y es que Luis Miguel no sólo ha logrado conquistar con su imagen a las fans, sino también con su música a quien lo escuche.

En 18 años de carrera artística, "El Rey" ha vendido más de 37 millones de discos, ha ganado cuatro Grammys y 346 discos de platino. A dos meses del lanzamiento de su nuevo disco Amarte es un placer, vendió dos millones de copias en el mundo.

Las fans

Sin ser una fanática, María Salazar se las arregló para encontrar entre sus familiares quien se quedara con su bebé de cinco meses.

"Era una suerte que la llamada entrara y más aún ganar boletos para ir a Las Vegas a ver a Luis Miguel... no podía desaprovechar la oportunidad", narró María, quien fue acompañada por una amiga.

Lourdes Martí soñó que sería una de las ganadoras para ver al "Sol". Su pronóstico resultó cierto.

"Era tan real que cuando hablé para participar intuí que ese boleto iba a ser para mí", dijo Lourdes que no sólo logró el premio, sino también el consentimiento de su esposo para que asistiera con ella al concierto.

"Es que Luismi es un amor, es sólo amor... y está entre los enamorados, por eso es `Mi Rey'", interviene Haydeé Valenzuela integrante del club Las incomparables y que a sus 40 y tantos años se emociona y grita como una adolescente al ver al intérprete de Tengo todo excepto a ti.

Sin romper el parámetro de la tranquilidad, los ganadores esperaron pacientemente más de cinco horas sentados, escuchando por una hora las nuevas canciones de Luismi o leyendo alguna revista donde aparecía un artículo sobre su relación con Mariah Carey.

"No me gusta mucho, pero no me desagrada su música, a mi esposa le gusta más y quería asistir a uno de sus conciertos... llamé a la radio para ver si me ganaba el premio y resulté afortunado, sobre todo ella que era la más entusiasmada con la noticia", explica Juan Morín quien dejó de ir a trabajar para complacer a su esposa Lucía.

Sin embargo sus "sacrificios" parecen incomparables ante las "locuras" que las fans dicen hacer para estar cerca del intérprete de Por debajo de la mesa.

Lucy García no tenía ni 48 horas de haber visto por última vez a Luis Miguel en el concierto que ofreció en Anaheim, cuando ya estaba lista para presenciar por sexta vez el mismo concierto.

"Hemos ido a todas las presentaciones que ha hecho en California", dice Lucy refiriéndose a quienes también la acompañaban en ese momento. "Estuvo en los Estudios Universal durante cinco días y ahí estábamos todos los días". Prefirió tener unas vacaciones viendo a Luis Miguel que viajar a una playa.

Ser fan implica tener ahorros de hasta dos mil dólares para seguir de cerca a su ídolo, regalarle flores, muñecos de peluche y comprar cualquier revista, periódico o objeto donde salga "El Sol".

"Compramos boletos desde cien a 300 dólares para tener los mejores lugares en el concierto, a veces hay que pagar avión si se presenta muy lejos de Los Angeles, para la gasolina e incluso el hospedaje", explicó Cecilia Laursen, otra de las fans, que durante los días que Luis Miguel se presenta en California no hace planes con su marido.

"El es muy comprensivo. Al menos para mí es como un pasatiempo, no lo tomo como una obsesión", comenta. "El sabe por mí quién es Luis Miguel, no le gusta y creo que es porque no sabe español".

"Nuestros familiares o amigos nos dicen que somos unas locas por lo que hacemos, pero realmente esto es un gusto", afirmó Liz, quien aunque estaba enferma de gripe fue al evento. "Es inexplicable la emoción que sentimos de verle cerca", comenta Haydeé, mientras el autobús se va acercando a Las Vegas.

"Nuestra ilusión es tocarlo y que él nos vea", coinciden las fans, "porque estoy segura que si se acuerda de nuestras caras después de estar frecuentemente insistiendo en sus saludos".

El hotel Mandalay Bay aparece entre casinos de gran colorido, instalados a lo largo del bulevar Las Vegas y un espectacular poster con el rostro de Luis Miguel demuestra su presencia en el lugar.

"Todo lo que queremos tocarlo", asegura Haydeé. "El sueño de toda fan es llegar a platicar con él o verlo muy de cerca en cualquier minuto de espacio que nos brindaran", expresa Cecilia.

Los suspiros cohibidos no se hacen esperar de la mayoría de las mujeres que viajaban en el autobús. Tampoco su apresurado arreglo personal para cambiar sus pantalones o camisetas, por blusas escotadas o vestuario de más formalidad.

Quince minutos después de lo programado, el auditorio del Mandalay se oscureció y envuelto en un espectacular juego de luces apareció Luis Miguel, con su impecable traje negro.

Los gritos no se hicieron esperar y muchos menos la ingenuidad de las fans, que esquivaron cualquier obstáculo para llegar desde los asientos más lejanos adonde acostumbran: al pie del escenario. Correteando de un lado a otro para desde abajo intentar tocar las inalcanzables manos de "El Sol".

Hora y media de emoción. De palpitaciones continuas y de sentimientos encontrados. Al final, la satisfacción de haberlo tenido cerca y la esperanza de volverlo a ver.

De regreso a casa están las actividades cotidianas de cada día. Mientras tanto en las cinco horas que faltan por que amanezca, todos en el autobús duermen, pero algunos comparten un sueño: Ver al "Sol" brillar de cerca.

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