LUIS MIGUEL CUMPLE 40 AÑOS

Chucho Gallegos

04/15/2010

Luis Miguel Gallego Basteri nació en San Juan de Puerto Rico a las 23:59 horas del 18 de abril de 1970, pero el registro del hospital difiere por un minuto del registro civil. Por tanto, la fecha oficial es 19 de abril de 1970. El próximo lunes, Micky cumplirá 40 años de haber crecido en el seno de la bohemia, de la música, de la tragedia. Con cuatro pasaportes internacionales: estadounidense, por nacer en Puerto Rico; español, por parte de Luis Rey, su padre; italiano, por parte de su mamá, Marcela Basteri, y luego, en los años 90, fue naturalizado mexicano.

EL NIÑO

Con motivo del cumpleaños de Luis Miguel, uno de los artistas más grandes que dieron los años 80, más artista que cantante, hablaré un poco de los cambios que he visto en este gran ser humano. ¿Cómo era el niño? Físicamente, muy guapo, ojos verde-amarillo, cabello largo, lacio, muy lacio, dientes separados, y de un metro 50 centímetros de estatura. Luis Rey, su papá, nunca aceptó que su hijo sería bajito de estatura, como él. Luis medía un metro 55 centímetros, aproximadamente, pero con botas, las cuales comprábamos en la Zona Rosa, en la zapatería Botticelli.

SU CARÁCTER

De una agilidad mental fuera de su edad, carismático, de simpatía radiante, sonrisa a flor de labios, dicharachero, desinhibido, extrovertido, siempre con una palabra de saludo en la boca que te atraía: "¿Picha, como estás, Picha?". Así saludaba su padre, así saludaba Micky. A esa edad, tenía varios maestros y doctores particulares, entre ellos el doctor Octavio Fonserrada, a quien le confió a su hermano menor, Sergio, cuando se quedaron huérfanos y lo trajo de España (vivía con los abuelos).

Y, hasta la fecha, Sergio sigue bajo la tutela de Octavio, en Guadalajara. En aquel entonces, Luis Miguel era un niño feliz con la guitarra que le dio su papá cuando cumplió años. Cuando debutó en Siempre en Domingo. Cuando salió a la venta su primer disco (1+1=Dos Enamorados), y luego, el segundo, Directo al Corazón. Cuando cantó para el Presidente de México. Cuando tenía a su mamá, Marcela.

EL ADOLESCENTE

Lo volví a ver cuando adolescente, pero, antes de ir a su departamento de Río Ebro, en Polanco, le pregunté a Luis: "¿Qué estatura tiene? ¿Le cambió la voz para bien?". Me respondió Luis: "Me dobla la estatura y no le afectó el cambio de niño a adolescente: ¡su voz es maravillosa!".

Para entonces, el jovencito Luis Miguel tenía su habitación en el segundo piso del penthouse. Dormía en un colchón al ras del piso y su tele frente a él, viendo películas de monstruos. Su cuarto daba frente a la puerta del jacuzzi, donde Luis, en paz descanse, vivía intensos momentos sexuales.

HACÍA VALER SU PALABRA

Para entonces, adolescente, Luis Miguel empezaba a imponerse y le discutía a Luis, a quien nadie contradecía porque su carácter no lo permitía; sólo Micky se le ponía al brinco. Paco Ibáñez (finado) estaba "encargado" de preparar la gira por la provincia en 1986. Luis echaba abajo los planes a Francisco, y Micky, a su papá. Le decía: "no father" (así le hablaba). Eso no es así. Hazlo de esta manera". Juntos, Micky (así lo llamaba su papá), Luis y su servidor, preparamos una producción musical para la entrega de trofeos TVyNovelas en la que juntamos a Pandora (que estaba de moda con "¿Cómo Te Va Mi Amor?") y Yuri (con la "Maldita Primavera"). Mientras yo escribía (en la sala de su penthouse) el guión de ese show y Micky estaba en su cuarto, Luis disfrutaba del jacuzzi acompañado de Abril Campillo, Sylvia Pasquel y el inolvidable Fernando Frade (finado), pareja de Sylvia y papá de Viridiana (bebita que llevaba el nombre en honor a su tía), quien murió ahogada.

SU MOMENTO MÁS DIFÍCIL

Lo volví a ver por los años 90, y para entonces vivía en la casa de Jaime Camil papá, en Acapulco. No era el niño feliz que yo conocí. Era un veinteañero maduro, serio. Había roto la relación de trabajo con su padre por abuso de confianza, su familia estaba desbaratada, su madre vivía en Italia.

Afortunadamente, encontró el apoyo y el cariño del manager Hugo López, argentino, un tipazo, que lo ayudó personalmente y en su carrera. Fue como un padre para él. Poco tiempo disfrutó de ese ser humano. Murió de cáncer. Esa tarde, en Acapulco, lo entrevisté largo y tendido para una edición especial dedicada a él que rompió récord de circulación (un millón de ejemplares). Al terminar, jugamos tenis en la cancha de la mansión con zapatos prestados de Micky (ahí me di cuenta que calza del 26).

SU DEBUT EN PUERTO RICO

A finales de los años 90 debutó en Puerto Rico, contratado por la empresaria Maritza Cassiano, y lo acompañé. Subí a su habitación, luego de haber cantado como los propios ángeles en una noche apoteósica. Me invitó champagne, y nos pusimos de acuerdo para jugar tenis al día siguiente en el hotel El Condado Plaza de Puerto Rico, partido que se suspendió. Los dos estábamos crudísimos, (cada quien agarró la jarra por su lado).

MI ADMIRACIÓN ETERNA

Años después, a distancia me enteré de chismes que nunca se comprobaron: que era adicto y que tomaba sin medida. El cariño que siento por él me hizo comprar un libro que se titula "Too Young to Die" ("Demasiado Jóvenes para Morir"). Se lo regalé con esta dedicatoria: "Deseo que no te pase lo que a estos artistas. Cuídate". A partir de ese momento, sentí que la relación se enfrió, pero mi cariño y admiración creció a medida que lo veía, exitoso como artista y gigante como ser humano, enfrentarse solo contra el mundo. Como amigo de su padre y de él, me he sentido orgulloso de su arte, fortaleza, inteligencia para no dejarse atrapar por la furia de la adversidad. Ha superado los momentos más terribles, que otros menos fuertes, menos roble, menos corazón, se hubieran precipitado al vacío. Quise recordar sus momentos felices y tristes, pero son tantos los tristes que, más que recordarlos, reconozco mejor que lo han hecho inmune al dolor. Feliz cumpleaños 40, Luis Miguel. Hay razón para vivir: tus tres hijos. Ya no estás solo: echaste raíces.

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