
En 1995, Luis Miguel se disponiá
a bajar en el aeropuerto de Guadalajara
con su equipo, pero el tren de aterrizaje
del jet no funcionaba bien, y el
capitán logró posarlo en tierra,
aunque no pudo evitar el despiste.
El avión se detuvo con la malla
ciclónica y sufrió
daños irreversibles.
El escándalo fue mayúsculo,
al saberse que la máquina aérea
tendriá que estar retenido en el
aeropuerto hasta que se concluyeran las
investigaciones, ya que se sospechaba de
un atentado contra el artista.
Como consecuencia de lo ocurrido,
hubo problemas para vender el jet,
por lo cual el piloto y un amigo de
Luismi, Jaime Camil, hablaron con el
capitán Abed, presidente te Taesa.
Finalmente, el aparato se compró
como desecho para ser utilizado como
agencia de venta de pasajes de esa
aerolínea.
Está en la Plaza Tepeyac
(México D.F.).
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