Ciudad de México (21 septiembre 2003).- Sentados en una banqueta de la Zona
Rosa, Ubaldo Romero recuerda las anécdotas que tuvo durante 4 años de relación
laboral con Luis Miguel.
Ubaldo trabajaba como camarógrafo en Multivisión, y fue de esta manera como le llegó la oportunidad de formar parte del equipo del intérprete de "La Incondicional".
Agradecido, Ubaldo resalta los aspectos humanos del cantante, y cuenta aquella noche en Las Vegas en que luego del concierto, Luismi alquiló dos salones para su staff, integrado por 120 personas, en donde cenó y brindó con ellos por el éxito de sus conciertos en esa ciudad.
Ubaldo acepta que haber trabajado Luis Miguel le cambió la vida.
¿Dudaste en aceptar la invitación de trabajar con él?
Ni una duda. Trabajaba en Multivisión, y cuando mi jefe inmediato me lo propuso,
en 1992, no lo pensé dos veces.
¿Grababas sus conciertos?
Sí. Luis Miguel es una persona muy profesional, muy dedicada, muy casada con su
público, y siempre, siempre cuida todos los aspectos de su show, así que cada
grabación servía para ver iluminación, audio y otros aspectos".
¿Cuál fue tu primera impresión, cuando te lo presentaron para trabajar con él?
Impactante, es una persona que te impone respeto, y algo que me causó curiosidad
es que si algo le molesta, es que no lo saluden, que no se le acerquen".
¿Puedes ser un poco más explicito?
Por ejemplo, hubo un ingeniero que trabajaba en el equipo, y que nunca lo
saludaba, así que Luis Miguel preguntó quién era, y fue y se presentó con él,
porque le gusta conocer a toda la gente que trabaja para él".
¿Podrías decir que Luis Miguel es un cantante generoso?
Bueno, no sé de otros, pero sí sé que es el que mejor paga a su gente, y el que
mejor trata a su equipo. Por decirte algo, todo su equipo se hospeda en el mismo
hotel en el que él se hospeda, y comemos de lo mismo que él come. Cerca de los
camerinos y del escenario se ubican dos camiones, y en ellos siempre hay comida:
frutas, agua, refrescos, quesos, carnes frías, todo el día, para que su gente
trabaje "a gusto, sin broncas, como un equipo, como una familia grande en la que
nadie tiene que decirte lo que tienes que hacer, porque cada quien sabe bien su
trabajo.
¿Es regañón?
No, al contrario. En una ocasión, luego de un concierto en la Universidad de
Texas, nos mandó llamar a todos y pensamos que algo había salido mal, y cuál fue
la sorpresa al ver que nos felicitó y nos dijo que éramos el equipo más chin...
que había tenido.
¿Es especial?
Como cualquier cantante de esa talla, impone reglas estrictas en el trabajo:
cero mujeres en el ensayo, salvo los coros, y nada de familiares o amigos en el
ensayo. En una ocasión, durante un ensayo en la Universidad Intercontinental, en
Tlalpan, yo fui acompañado de mi hijo, y cuando Luis Miguel lo vio, y lo saludó,
le preguntó quién era, y mi hijo le respondió que yo era el camarógrafo, y no me
llamó la atención.
¿Por qué dejaste de trabajar con él?
Porque contrató los servicios de una agencia estadounidense, de inmediato nos
dio las gracias y contrató a nuevos empleados.
¿Tienen rencores?
No, para nada, yo era un free lance, y estaba atenido a que eso sucediera, y en
el tiempo que trabajé con Luis Miguel sólo tuve atenciones de su parte.
¿Le pediste autógrafos?
No, nunca, siempre tuve respeto por él y el trabajo, aunque me quedé con las
ganas de que me firmara mi disco de 'Aries', mi favorito.