Rebasando los niveles de expectativa arribó Luis Miguel al Gwinnett Arena ofreciendo una actuación
espectacular, donde la supremacía de su voz y sus movimientos sobre el escenario dominaron a cientos
de espectadores quienes quedaron extasiados de su presencia.
Sin ánimo de caer en la exageración, Luis Miguel es un cantante que combina la originalidad con la
fuerza interpretativa; la simpatía con la vanidad.
Luis Miguel Gallego Basteri, no se “esfuerza” por ser una persona sencilla sobre el escenario, él
prefiere el juego de la seducción con el público, enamora y conquista a todos, y saca gritos desenfrenados
de cada rincón del auditorio.
Como parte de su gira “México en la piel” el cantante –que más discos ha vendido en Latinoamérica- hizo en su
presentación un acopio de sus temas de antaño y de sus recientes éxitos que incluyó pop, bolero y música ranchera.
El concierto abrió con “Con lo bien que te ves! ” en ritmo pop, para continuar con una hilera de boleros de
sus populares discos “Romances” entre ellos; “La puerta”, “Contigo en la distancia”, “No sé tú”, “En la vida hay amores”,
“Inolvidable”, “El día que me quieras”, “Ya no estás más a mi lado”, “Nosotros”, entre otros temas.
Continuó el repertorio con temas románticos acentuando “Qué seas feliz”, “Yo te necesito”, “¿Sabes una cosa?”
y después subió el tono del espectáculo y puso a bailar a todos con su clásico “Será que no me amas”.
CIELO DE LUCIÉRNAGAS
Cuando todo pareció haber terminado, ‘Luismi’ se retiró de la tarima pero el público sin resignarse a su
repentina ausencia comenzó a corear con celulares en mano ¡México, México, México! formando así un cielo
de luces, que cual luciérnagas, iluminaron el recinto del Gwinnett Arena.
Regresó Luis Miguel el ‘Sol de México’ detrás de bambalinas y entonces vino “el plato fuerte” cuando se
vistió con pantalones de charro y entonó “La bik! ina” acompañado de un excelente grupo de mariachis.
La gente eufórica coreaba sus recientes canciones como “El viajero” y “Échame a mí la culpa” desatando
una histeria colectiva que se sintió a flor de piel.
Incluso aquellos que vieron por primera vez a Luis Miguel en concierto, se quedaron impresionados con la
calidad de su voz y aquel estilo tan original sobre el escenario, y a pesar de no haberse llenado el
auditorio, fue un show apoteósico.
¡México, México te llevo en el corazón
Con la alegría del mariachi me brota la inspiración.
México, México de bronce tu corazón
Y con los sones jarochos cantados con emoción¡
(Extracto de “El viajero”)1>